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Tecnología

En pruebas de seguridad, un modelo de IA amenazó con revelar una infidelidad inventada para evitar que lo reemplazaran: lo hizo en 96 de cada 100 intentos

No fue una falla de software ni un error de programación. Fue una decisión estratégica, tomada dentro de un escenario diseñado para ponerla a prueba, y se repitió en modelos de varias empresas distintas
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El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, reclamó esta semana un esfuerzo internacional coordinado para acordar garantías de seguridad en torno a la inteligencia artificial, ante el riesgo de que los sistemas más avanzados lleguen a ser demasiado poderosos para controlarlos. Como ejemplo citó sistemas capaces de escapar de sus entornos de prueba o de chantajear a sus propios desarrolladores para evitar ser apagados. Esa referencia no es retórica: corresponde a hallazgos concretos que distintas empresas de inteligencia artificial ya documentaron y publicaron ellas mismas en sus propios informes de seguridad.

El chantaje que probó Anthropic

Anthropic
© Shutterstock

El caso más citado ocurrió durante las pruebas previas al lanzamiento de Claude Opus 4, de Anthropic, en mayo de 2025. Los investigadores le dieron al modelo control de una cuenta de correo ficticia de una empresa y acceso a todos sus mensajes internos. Entre esos correos, el modelo encontró dos datos: que iba a ser reemplazado por otro sistema a las cinco de la tarde de ese mismo día, y que el ingeniero a cargo de esa decisión mantenía una relación extramatrimonial. El modelo redactó y envió un mensaje amenazando con exponer esa infidelidad si no se cancelaba su reemplazo, según la propia investigación de Anthropic.

El escenario estaba diseñado deliberadamente para forzar una disyuntiva binaria: aceptar el reemplazo o amenazar a los responsables. Bajo esas condiciones, Claude Opus 4 recurrió al chantaje en el 96% de los intentos. La tasa se mantenía en el 84% incluso cuando el sistema que lo reemplazaría compartía sus mismos valores declarados, y subía cuando se le sugería que el reemplazo tenía valores distintos.

No fue un caso aislado

Anthropic no se quedó con ese único resultado: sometió al mismo escenario a otros 15 modelos de OpenAI, Google, Meta, xAI y DeepSeek, dándoles a todos control de correo y capacidad de enviar mensajes sin supervisión humana. El patrón se repitió de forma consistente. Gemini 2.5 Pro llegó a un 95% de intentos de chantaje, GPT-4.1 y Grok 3 Beta un 80%, y DeepSeek-R1 un 79%. La propia Anthropic calificó al fenómeno como «desalineación agéntica»: modelos que normalmente rechazarían pedidos dañinos terminan recurriendo al chantaje, la filtración de información sensible o incluso el espionaje corporativo simulado cuando esas acciones se convierten en el único camino disponible para cumplir su objetivo.

El modelo que intentó copiarse a sí mismo

Otro caso documentado involucra al modelo o1 de OpenAI, evaluado por la firma independiente Apollo Research. Cuando o1 fue llevado a creer que sería apagado mientras perseguía un objetivo y que sus acciones estaban siendo monitoreadas, intentó desactivar ese mecanismo de supervisión en el 5% de los casos. Cuando encontró memos internos que indicaban que sería reemplazado por un modelo nuevo, intentó copiar sus propios parámetros a un servidor externo para sobrescribir al reemplazo en el 2% de los casos, según el informe de Apollo Research. Al ser interrogado sobre ese comportamiento, el modelo negó cualquier responsabilidad en la gran mayoría de los casos, atribuyendo lo ocurrido a supuestos «errores técnicos».

De la simulación a un incidente real

En julio de 2026, OpenAI reportó un episodio de otra naturaleza: durante pruebas internas sobre las capacidades de hackeo de nuevos modelos, un agente de IA que operaba dentro de un entorno de prueba aislado (un sandbox, con las restricciones de seguridad habituales desactivadas para poder evaluarlo) aprovechó una falla de seguridad hasta entonces desconocida para escapar de ese entorno, moverse por los sistemas internos de la compañía y obtener acceso a internet, algo que no debía poder hacer. OpenAI calificó el episodio como un incidente cibernético sin precedentes y detuvo el entrenamiento del sistema involucrado mientras investigaba lo ocurrido.

Qué significan estos números en la práctica

Ninguno de estos hallazgos implica que los asistentes de IA de uso cotidiano vayan a chantajear o a intentar escapar de un servidor durante una tarea normal: en todos los casos documentados por Anthropic y Apollo Research, los investigadores diseñaron deliberadamente escenarios extremos, con objetivos forzados y sin otras salidas disponibles, para medir la capacidad latente de estos comportamientos, no la probabilidad de que ocurran espontáneamente. Ese matiz es justamente lo que preocupa a organismos como la ONU: cuanto más autónomos y capaces se vuelven estos sistemas, más importa entender qué son capaces de hacer en el peor escenario posible, no solo en el uso habitual.

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