Saltar al contenido
Ciencia

En el siglo XIX cazaron una foca chilena hasta dejar apenas 200 ejemplares con vida: hoy hay más de 200.000 en la misma isla

Durante décadas se la dio por extinta. Nadie esperaba encontrarla de nuevo, y mucho menos que algún día volviera a contarse por cientos de miles
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El archipiélago Juan Fernández, a más de 600 kilómetros de la costa chilena en pleno Pacífico Sur, alberga al lobo fino de Juan Fernández (Arctocephalus philippii), una especie de foca endémica que en el siglo XVII llegó a contarse en varios millones de ejemplares. Entre los siglos XVIII y XIX, cazadores comerciales la explotaron intensamente por su piel, su grasa y su carne: se estima que capturaron al menos 3,8 millones de ejemplares en ese período, un ritmo de caza tan brutal que hacia comienzos del siglo XX se la consideraba directamente extinta.

La especie permaneció perdida para la ciencia durante décadas, hasta que en 1965 un investigador confirmó la presencia de pequeñas colonias supervivientes en las islas Alejandro Selkirk y Robinson Crusoe, con apenas alrededor de 200 individuos identificados. El hallazgo llevó a Chile a otorgarle protección legal total a la especie en 1978.

De 200 a más de 200.000

Isla Robinson Crusoe
Isla Robinson Crusoe © Por Gi – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6859416

A partir de esa protección, la población comenzó a crecer de forma exponencial. Un estudio de 2019 relevó 63 colonias distribuidas en las tres islas del archipiélago (47 en Robinson Crusoe y 8 en cada una de Santa Clara y Alejandro Selkirk) y estimó la población total en unos 220.000 ejemplares, lo que convirtió al lobo fino de Juan Fernández en el otárido (la familia de lobos marinos y focas peleteras) más abundante del Pacífico sudeste, según un relevamiento de áreas importantes para mamíferos marinos. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) fue actualizando su clasificación de la especie a la par de esa recuperación, hasta llegar a la categoría de «preocupación menor», la de menor riesgo dentro de su lista roja.

Un archipiélago con niveles de endemismo extremos

La recuperación del lobo fino es solo una pieza dentro de un ecosistema insular excepcional. La flora vascular nativa del archipiélago presenta un 60% de endemismo a nivel de especie, con una familia botánica entera (Lactoridaceae) que no existe en ningún otro punto del planeta. Bajo el agua, la cifra es todavía más extrema: expediciones científicas de Oceana y la Universidad de Hawái documentaron que cerca del 62% de las especies de peces de arrecife del archipiélago son endémicas, dos o tres veces más que en archipiélagos famosos por su endemismo como Hawái o Rapa Nui, y esas especies endémicas llegan a representar hasta el 99% de la abundancia numérica de peces observados en algunos sitios de muestreo.

Una langosta que se convirtió en modelo de pesca sostenible

La comunidad de unos 700 habitantes del archipiélago, descendiente de los colonos que se asentaron en San Juan Bautista a partir de 1877, construyó su economía en torno a la langosta endémica de Juan Fernández (Jasus frontalis), gestionada bajo un esquema de pesca artesanal que en su momento llegó a certificarse como sostenible según el estándar del Marine Stewardship Council (MSC), una distinción poco habitual para una pesquería de tan pequeña escala.

Reserva de la Biosfera desde 1977

El conjunto de estos factores (una fauna marina recuperada de casi la extinción, niveles de endemismo entre los más altos documentados en cualquier ecosistema del planeta, y una pesquería artesanal gestionada con criterios de sostenibilidad) llevó a la UNESCO a declarar al archipiélago Juan Fernández Reserva de la Biosfera en 1977. Hoy la propia comunidad isleña participa activamente en la definición de áreas marinas protegidas junto a organizaciones como Oceana y la National Geographic Society, en un intento por conservar uno de los laboratorios naturales de evolución insular más singulares del Pacífico Sur.

Compartir esta historia

Artículos relacionados