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Ciencia

El ADN neandertal y denisovano no desapareció del todo: en un grupo humano del Pacífico sigue representando hasta 25 veces más que en el resto del planeta

Ninguna de las dos especies sigue caminando sobre la Tierra. Pero parte de sus genes, mezclados hace decenas de miles de años, todavía están trabajando activamente dentro del cuerpo de personas vivas hoy
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Un equipo internacional secuenció 177 genomas completos de habitantes de la región conocida como Oceanía Cercana, que agrupa Nueva Guinea, el archipiélago de Bismarck y las islas Salomón. Los ancestros de estos grupos llegaron a la zona hace unos 42.000 años y permanecieron aislados durante decenas de miles de años, en lo que entonces era el límite mismo del territorio habitado por el ser humano moderno: recién unos 5.000 años atrás, con nuevas oleadas migratorias desde Asia, se pobló el resto de las islas del Pacífico.

Ese aislamiento prolongado, combinado con varios episodios de mestizaje con poblaciones arcaicas que no se repitieron en ningún otro lugar del planeta, dejó en esta región la señal de introgresión arcaica (heredada de neandertales y denisovanos) más completa jamás analizada en una población viva. El estudio, liderado por Patrick Reilly y Serena Tucci, de la Universidad de Yale, se publicó en junio de 2026 en la revista Science.

El genoma arcaico más completo jamás reconstruido

Linaje Denisovano
© Por UtaUtaNapishtim – Trabajo propio (using info from https://doi.org/10.1038/nature17405), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49903862

Para aislar qué fragmentos genéticos procedían de neandertales y cuáles de denisovanos, el equipo comparó los 177 genomas de Oceanía Cercana con otros 1.284 genomas de poblaciones de todo el mundo. Lograron reconstruir el 70,7% del genoma arcaico rastreable en el ADN humano actual, unos 1.897 millones de pares de bases. De ese total, 505 millones de pares de bases corresponden a secuencia arcaica que ningún estudio anterior había logrado identificar.

La porción específicamente denisovana asciende a 831,9 millones de pares de bases, tres veces más que en los trabajos previos sobre la región, lo que amplía de forma sustancial el catálogo conocido de variantes genéticas heredadas de los denisovanos en poblaciones humanas actuales.

Tres encuentros distintos con los denisovanos

Los autores identificaron tres introgresiones denisovanas distintas, ocurridas en momentos diferentes de la prehistoria, cada una con su propio aporte genético diferenciado, algo que no se había documentado con este nivel de detalle en ningún otro estudio. Según Study Finds, el pueblo Sepik de Nueva Guinea porta hasta 25 veces más ADN denisovano que las poblaciones del este asiático, una diferencia que refleja la escala real del mestizaje arcaico que marcó a estas comunidades del Pacífico.

Genes que siguen trabajando hoy

Adn
© kjpargeter – Magnific

Lo más llamativo del hallazgo no es solo cuánto ADN arcaico persiste, sino que buena parte de él sigue activo funcionalmente. Los investigadores hallaron una señal de selección adaptativa clara en el gen TRPS1, vinculado al desarrollo óseo, la misma variante que ya se había detectado antes en cazadores recolectores del bosque tropical de África central y en poblaciones de altura de Ecuador.

Con un ensayo de reportero paralelo masivo, el equipo detectó 3.127 variantes introgresadas de alta frecuencia que modifican la expresión de 1.422 genes distintos. Buena parte de ellas afecta genes del sistema inmunitario relacionados con la vía del interferón gamma, entre ellos JAK1, GBP2 y OAS1, este último asociado a la respuesta frente a la COVID-19. Otras variantes, como TNFAIP3 y HLA-DRA, podrían estar vinculadas a la resistencia frente a la malaria, aunque pocas de estas señales se repiten en toda la región, lo que sugiere que cada población fue adaptando su genoma frente a presiones ambientales distintas de forma independiente.

Cuellos de botella y aislamiento extremo

El análisis también reveló cuellos de botella poblacionales marcados, ocurridos hace entre 10.000 y 20.000 años, tanto en los Baining de Nueva Bretaña como en los grupos polinesios aislados de las islas Salomón. Ambos casos muestran una estructura demográfica compleja, con caídas bruscas en el tamaño de la población que dejaron una huella todavía visible en su diversidad genética actual, y confirman que la historia evolutiva de esta región del Pacífico fue mucho más intrincada de lo que sugería el registro genético disponible hasta ahora.

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