Fíjate bien en la imagen. Fija tu vista en el punto central, y a partir de ahí, acércate y aléjate de la imagen sin dejar de fijarte en el centro. Aunque tu cerebro diga que las figuras se están moviendo, no es verdad. La ilusión se llama Pinna-Brelstaff, y acaban de resolver su misterio.

Hasta ahora sab√≠amos que el efecto de sombreado juega un importante papel a la hora de enga√Īar a nuestros cerebros para que perciban el movimiento, aunque no haya ninguno en absoluto. Sin embargo, lo que han conseguido¬†un equipo de cient√≠ficos es observar desde el interior de cerebros humanos y de monos en dos estudios separados para tratar de averiguar qu√© es lo que realmente sucede cuando uno mira las figuras. Seg√ļn escriben en su art√≠culo:

La base neural de la transformación de la realidad objetiva a las percepciones ilusorias de rotación, expansión y contracción sigue siendo desconocida. Estudiar el desajuste entre la percepción y la realidad nos ayuda a comprender mejor la naturaleza constructiva del cerebro visual.

Hace unos meses, un equipo de investigadores de la Academia de Ciencias de China usó imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para estudiar los cerebros de 42 humanos que observaban la ilusión en diferentes condiciones. Ocurre que la IRMf es limitada: no puede revelar los mecanismos neuronales subyacentes.

Imagen: Ilusión Pinna-Brelstaff

¬ŅQu√© hicieron entonces? Recurrieron a macacos rhesus machos (Macaca mulatta), insertando electrodos en sus cerebros para analizar la actividad con mayor detalle.

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En primer lugar debían determinar si los animales podían percibir las ilusiones. Contaban con nueve voluntarios humanos y dos macacos para estudiar la ilusión y registrar movimientos oculares rápidos en respuesta a la percepción del movimiento.

El resultado: los humanos cuantificaron el efecto de la ilusi√≥n, por ejemplo, si la rotaci√≥n era en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario, y si se estaba expandiendo o contrayendo cuando la ilusi√≥n se acercaba o se acercaba. Seg√ļn el estudio:

Tanto los monos como los humanos tuvieron respuestas sacádicas similares, lo que significa que es muy probable que los monos perciban la ilusión de manera similar a como lo hacen los humanos.

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Luego grabaron la actividad cerebral. Después de recuperarse de la cirugía para implantar los electrodos, a los monos se les mostró la ilusión y las animaciones. No se les dijo cuál era cuál, solo fueron entrenados para indicar la dirección de la rotación y si la figura se estaba expandiendo o contrayendo.

El equipo descubrió que las ilusiones activan la misma parte del cerebro que el movimiento real, lo que indica que el cerebro procesa el movimiento ilusorio y real con las mismas neuronas.

Sin embargo, y aqu√≠ est√° el quid del trabajo de los investigadores, descubrieron una peque√Īa diferencia: las neuronas tardaron unos 15 milisegundos m√°s en procesar el movimiento ilusorio que el movimiento real.

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Dicho de otra forma, aunque no est√° exactamente claro qu√© causa este peque√Īo retraso, los investigadores descubrieron que el cerebro usa el tiempo adicional para registrar la diferencia entre el movimiento ilusorio y el movimiento real. [Journal of Neuroscience v√≠a ScienceAlert]