El Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, encabezado por Mehmet Nuri Ersoy, anunció la finalización de los trabajos de excavación y restauración de una piscina monumental ubicada en el frigidarium del complejo conocido como Hamam Gymnasium, dentro de la antigua ciudad de Tralleis, cerca de la actual Aydín, en el oeste de Anatolia. Según describió Anatolian Archaeology, la estructura mide 37 metros de largo por 12 de ancho, con una profundidad aproximada de 1,5 metros, y capacidad estimada para unas 300 personas de manera simultánea.
Los estudios arqueológicos sitúan su construcción en el período romano, hace unos dos mil años. Las excavaciones y la restauración estuvieron dirigidas por el profesor Murat Çekilmez, de la Universidad Adnan Menderes de Aydín, en colaboración con la Dirección General de Bienes Culturales y Museos del propio ministerio turco.
El remate final de un ritual termal compartido

La piscina formaba parte del frigidarium, la sala de agua fría de los complejos termales romanos, el último tramo de un recorrido que arrancaba en las salas calientes del caldarium y continuaba por las templadas del tepidarium. Sumergirse en agua fría al final de ese recorrido no era solo una cuestión de higiene: constituía una experiencia ritualizada de bienestar y socialización, particularmente valorada por los jóvenes que entrenaban en el gimnasio adyacente, donde combinaban ejercicio físico con instrucción retórica y participación en la vida cívica de la ciudad.
El conjunto completo del Hamam Gymnasium ocupaba una superficie cercana a las cuatro hectáreas, y los especialistas calculan que entre 3.000 y 5.000 personas podían circular por el complejo en un día de intensa actividad.
Un acueducto de 56 kilómetros para mantenerla siempre llena
Sostener una pileta de este tamaño con agua limpia y en circulación constante exigía una infraestructura hidráulica sofisticada. Según documentó la prensa especializada italiana, la piscina se abastecía a través de un acueducto de 56 kilómetros de longitud, un desarrollo de ingeniería considerable incluso para los estándares actuales, que garantizaba el suministro continuo de agua fresca a un complejo pensado para recibir a miles de personas.
Por qué encontrar una pileta al aire libre es poco común
Los propios arqueólogos remarcaron que, aunque muchos yacimientos antiguos conservan templos, teatros y restos de baños cubiertos, las grandes piscinas al aire libre son mucho más difíciles de hallar en un estado de conservación tan completo. El equipo de excavación llegó a usar el término olímpica para describir la escala de la estructura, aunque sus dimensiones no coinciden exactamente con las de una piscina olímpica moderna: lo notable es la magnitud que representaba para su época.
Tralleis, cuyo nombre actual es Aydín (y que en turco otomano se conocía como Güzelhisar), se asienta en el corazón del valle bajo del río Büyük Menderes, el antiguo Meandro, en una posición dominante sobre la llanura que se extiende desde las tierras altas hasta la costa, lo que explica en parte por qué la ciudad concentró semejante inversión en infraestructura pública durante el período romano.