No todos los dinosaurios fueron gigantes. Algunos medían poco más que un perro mediano, se movían entre la vegetación baja y pasaban gran parte del tiempo esquivando depredadores. Uno de ellos acaba de ser oficialmente presentado a la ciencia: Foskeia pelendonum, una nueva especie herbívora que vivió hace unos 125 millones de años en lo que hoy es la provincia de Burgos, en el norte de España.
El hallazgo ha sido descrito en la revista Papers in Palaeontology por un equipo internacional en el que participa el paleontólogo del CONICET Paul-Emile Dieudonné, del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET–UNRN).
Un dinosaurio ligero y veloz

Foskeia pertenecía al grupo de los rhabdodontomorfos, ornitópodos bípedos adaptados a correr. En el caso de esta nueva especie, el tamaño era sorprendentemente reducido: un adulto pesaba alrededor de cuatro kilos, medía unos 60 centímetros de largo y apenas 30 centímetros de alto.
Sus patas eran largas y gráciles, pensadas para movimientos rápidos y ágiles, aunque no para carreras prolongadas. En los bosques tropicales del Cretácico temprano, esa combinación de velocidad y tamaño pequeño habría sido clave para esconderse entre la vegetación y evitar a los grandes carnívoros.
Un crecimiento rápido desde la infancia
El análisis histológico de los huesos permitió reconstruir cómo crecía este animal. Los investigadores concluyen que Foskeia era probablemente altricial: las crías nacían poco desarrolladas y dependían de sus progenitores para sobrevivir.
Sus miembros posteriores experimentaban un crecimiento muy rápido tras la eclosión, lo que sugiere que alcanzar cierta movilidad temprana era crucial para aumentar las probabilidades de supervivencia en un entorno plagado de depredadores.
Una dentadura extraña para un herbívoro

La anatomía craneal de Foskeia es uno de los rasgos más llamativos del hallazgo. El cráneo es el más pequeño conocido dentro de su grupo y presenta una disposición dental inusual. Los dientes del extremo anterior del morro eran diminutos, orientados hacia delante y prácticamente inutilizables para morder o triturar alimento.
En contraste, en la parte posterior de la hilera dental aparece un diente de gran tamaño, con forma de tridente. Además, la articulación de la mandíbula se encuentra elevada respecto a la línea de los dientes, un rasgo más común en mamíferos herbívoros que en dinosaurios. Esta configuración habría aumentado la fuerza de mordida en la parte posterior de la boca, a costa de perder eficacia en la parte anterior.
Un puente entre continentes
Desde el punto de vista evolutivo, Foskeia está emparentado con Muttaburrasaurus, un gran dinosaurio del Cretácico medio de Australia, famoso por su prominente bulla nasal. Que dos animales del mismo grupo aparezcan en regiones tan distantes refuerza la idea de que, durante el Cretácico temprano, existían puentes geográficos que permitían el intercambio de fauna entre el hemisferio sur y el norte a través del antiguo mar de Tethys, precursor del Mediterráneo.
Este detalle aporta una pieza más al rompecabezas de cómo se distribuyeron los dinosaurios por el planeta cuando los continentes aún no tenían la configuración actual.
El valor de los dinosaurios pequeños

El descubrimiento también pone el foco en un sesgo clásico del registro fósil: los dinosaurios pequeños están infrarrepresentados. Sus huesos son más frágiles, se preservan peor y son más difíciles de detectar en el campo. Sin embargo, formaban parte esencial de los ecosistemas, ocupando nichos que los grandes herbívoros y carnívoros no cubrían.
Los autores señalan que es probable que muchos de estos pequeños dinosaurios aún permanezcan sin describir, especialmente en regiones poco exploradas paleontológicamente, como amplias zonas de África.
Foskeia pelendonum no va a competir en popularidad con el Tyrannosaurus o el Triceratops. Pero su tamaño modesto es precisamente lo que lo convierte en una pieza clave para entender cómo eran, de verdad, los ecosistemas del pasado: complejos, diversos y llenos de actores que apenas estamos empezando a conocer.