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España empieza a ver un giro inesperado en los pisos turísticos: menos interés inversor y más ventas

Fotocasa y el Banco de España detectan señales de enfriamiento en el mercado del alquiler vacacional. Hay menos compradores interesados en destinar viviendas a pisos turísticos y más propietarios que venden inmuebles usados para estancias cortas. La regulación, la menor rentabilidad y la incertidumbre explican parte del giro.
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Durante años, el alquiler turístico fue visto como una de las formas más rentables de exprimir una vivienda en España. Comprar un piso en una zona atractiva, subirlo a plataformas como Airbnb o Booking y alquilarlo por días parecía una fórmula casi imbatible frente al alquiler tradicional. Pero el mercado empieza a mandar señales de cansancio.

Fotocasa habla directamente de “pinchazo” del alquiler vacacional. Según su último informe, el porcentaje de compradores que adquieren vivienda con intención de destinarla a estancias turísticas cayó del 3,4% en 2024 al 2,8% en 2026. Al mismo tiempo, los propietarios que venden inmuebles utilizados para alquiler vacacional subieron hasta el 3,1%, prácticamente el doble que dos años antes.

La lectura es clara: hay menos gente queriendo entrar en el negocio y más propietarios intentando salir. Todavía no es un desplome, pero sí un cambio de clima en un sector que hasta hace poco parecía moverse siempre en una sola dirección.

España empieza a ver un giro inesperado en los pisos turísticos: menos interés inversor y más ventas
© Magnific

El negocio ya no parece tan fácil

La explicación combina varios factores. Fotocasa señala una pérdida de atractivo por la menor rentabilidad, la reorientación de algunos inversores hacia alternativas más estables y, sobre todo, la incertidumbre regulatoria. En los últimos años, ayuntamientos, comunidades autónomas y el Gobierno central han endurecido el control sobre las viviendas de uso turístico, con moratorias, registros, licencias y más capacidad de decisión para las comunidades de vecinos.

El Banco de España también detecta el giro. En su Informe Anual 2025, el organismo señala que las viviendas turísticas crecieron entre 2021 y 2024 hasta alcanzar unas 400.000 unidades, pero después descendieron hasta una media estimada de 355.000 en 2025. El propio informe apunta a las limitaciones regulatorias y al desplazamiento hacia otros usos, como el alquiler de temporada, como posibles causas de esa bajada.

Los datos más recientes del INE refuerzan esa idea. En mayo de 2026 había 341.001 viviendas turísticas anunciadas en plataformas digitales en España, un 10,7% menos que un año antes. Eso supone unas 40.836 viviendas menos en el mercado turístico respecto a mayo de 2025.

La paradoja es que todo esto ocurre en un país donde el turismo sigue fortísimo. Es decir, el problema no parece ser una falta de visitantes, sino un cambio en las condiciones del negocio: más control, más competencia, más costes, más incertidumbre y quizá menos margen del que muchos propietarios esperaban.

Menos pisos turísticos no significa alquileres más baratos

El matiz importante es que una caída del alquiler vacacional no implica automáticamente una bajada del precio del alquiler residencial. Fotocasa recuerda que el alquiler turístico representa menos del 1% del parque residencial español, aunque su impacto puede ser mucho mayor en zonas concretas.

Ahí está la clave. En términos nacionales, los pisos turísticos pueden parecer una parte pequeña del parque total. Pero en barrios concretos de Málaga, Sevilla, Barcelona, Madrid o zonas insulares, su peso sobre el mercado del alquiler es mucho más visible. El Banco de España calcula que las viviendas turísticas suponen alrededor del 10% del mercado del alquiler, pero esa proporción se dispara en determinados centros turísticos: alcanza el 44,6% en el centro turístico de Málaga y el 44,9% en el de Sevilla.

Por eso el efecto será desigual. En algunas zonas, una salida de viviendas del alquiler turístico podría devolver parte de la oferta al uso residencial. En otras, esos pisos pueden venderse, pasar al alquiler de temporada o seguir fuera del mercado habitual. El problema de fondo de la vivienda en España no depende solo de los pisos turísticos, sino de una oferta insuficiente, precios altos, presión inversora y cambios en los modelos de alquiler.

El alquiler vacacional no ha desaparecido ni está muerto. Sigue siendo rentable en muchas ciudades y destinos. Pero ya no parece el negocio automático que prometía ingresos altos con pocas complicaciones. La burbuja no siempre pincha de golpe: a veces empieza con algo más discreto, como inversores que dejan de comprar y propietarios que deciden vender antes de que las reglas vuelvan a cambiar.

 

Fuente: Xataka.

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