Foto: Jaumann et al. (Science, 2019)

El 3 de octubre de 2018, la nave espacial Hayabusa2 lanzó un módulo de aterrizaje a la superficie del asteroide Ryugu desde 41 metros de altura. El módulo MASCOT golpeó una roca y rebotó 17 metros a lo largo de la superficie del asteroide antes de quedarse boca abajo en un agujero.

Pero aquel no fue el final para MASCOT. El módulo de aterrizaje pudo darse la vuelta y tomar algunas imágenes increíbles de las rocas de Ryugu, tanto en el descenso de 6 minutos como durante las 17 horas que estuvo en la superficie antes de que se agotaran sus baterías. Los científicos han publicado hoy estas imágenes que podrían tener implicaciones muy interesantes. La superficie se parece mucho a los meteoritos encontrados en la Tierra conocidos como condritas carbonáceas.

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Foto: Jaumann et al. (Science, 2019)

‚ÄúLo que aprendimos de estas im√°genes es c√≥mo se distribuyen las rocas y el material en la superficie del asteroide, cu√°l es la historia de su meteorizaci√≥n y el contexto geol√≥gico‚ÄĚ, explic√≥ a Gizmodo Ralf Jaumann, autor principal del estudio. ‚ÄúEs la primera informaci√≥n sobre este tipo de material en su entorno original‚ÄĚ.

Las im√°genes revelaron diferentes tipos de rocas en la superficie de Ryugu, incluidas rocas oscuras, desmigajadas como coliflores, y rocas m√°s brillantes y lisas, todas de entre unos pocos cent√≠metros a decenas de metros de ancho. Pero parec√≠a no haber polvo visible; esto sugiere que debe haber alg√ļn proceso para eliminar el polvo que hace que se pierda en el espacio o sea absorbido m√°s profundamente en el asteroide. Vistas de cerca, estas rocas parecen contener partes brillantes, incrustaciones de alg√ļn material diferente, seg√ļn el art√≠culo publicado en Science.

Foto: Jaumann et al. (Science, 2019)

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Esas incrustaciones son emocionantes: parecen azuladas y rojizas, dijo Jaumann, y parecen tener un tama√Īo similar a las incrustaciones encontradas en las condritas carbon√°ceas que se encuentran en la Tierra. Eso es importante.

‚ÄúEs la primera vez que vemos una roca de algo que termina pasando por la atm√≥sfera, algo que tenemos en museos y laboratorios de todo el mundo‚ÄĚ, dijo a Gizmodo Kerri Donaldson Hanna, ge√≥logo planetario y profesor asistente de la Universidad de Florida central. Ser√≠a un enlace directo entre las rocas en la Tierra y las rocas en el espacio.

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Foto: Jaumann et al. (Science, 2019)

Pero todav√≠a hay un elemento misterioso. Neyda Abreu, profesora asociada de geociencias y matem√°ticas en Penn State DuBois, dijo a Gizmodo que a√ļn no est√° claro en cu√°l de los tipos de condritas carbon√°ceas se convertir√≠a Ryugu si entrara en la atm√≥sfera de la Tierra. Espera ver m√°s datos pronto, como la abundancia real de incrustaciones en estas rocas. Tal vez Ryugu no coincida exactamente con ninguna de las condritas carbon√°ceas de nuestras colecciones. ‚ÄúTener algo que no hemos visto antes siempre es emocionante‚ÄĚ, dijo.

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Hay algo m√°s en esta misi√≥n que im√°genes incre√≠bles. El objetivo final de Hayabusa2 es recolectar material de Ryugu y traerlo de vuelta a la Tierra, donde los cient√≠ficos pueden estudiar de cerca piezas de asteroides reales, en su mayor√≠a inalteradas. Seg√ļn su composici√≥n, Ryugu podr√≠a contener parte de la materia m√°s antigua del sistema solar, que se remonta a los d√≠as en que los planetas se formaban por primera vez.

Hayabusa2 regresar√° a la Tierra a finales del pr√≥ximo a√Īo.