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Ciencia

Estamos destruyendo los humedales y sin ellos no hay futuro: esto es lo que está en juego

Son esenciales para nuestra supervivencia, pero desaparecen sin hacer ruido. Cada año perdemos más de estos ecosistemas, pilares silenciosos del planeta. ¿Por qué no los protegemos como merecen? La respuesta podría estar más cerca de lo que creemos, si decidimos actuar ya.
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Cubren una mínima parte del planeta, pero su impacto es descomunal. Los humedales son auténticos pulmones ecológicos, guardianes del agua y refugio de biodiversidad. A pesar de su importancia, su destrucción avanza sin pausa. Este artículo revela por qué deberíamos prestarles atención urgente… y cómo aún es posible revertir el daño.

Humedales: gigantes invisibles de la naturaleza

Representan solo un 6 % de la superficie terrestre, pero albergan el 40 % de todas las especies animales y vegetales del planeta. Marismas, manglares, turberas, lagunas… estos ecosistemas, muchas veces ignorados, son auténticos baluartes de vida. No solo sostienen la biodiversidad: también purifican el agua, capturan carbono, mitigan inundaciones y sequías, y sustentan la agricultura de millones de personas.

Desde 1970, más de una quinta parte ya ha desaparecido, y de no cambiar el rumbo, otro 20 % podría esfumarse antes de 2050. Las causas son múltiples: urbanización descontrolada, agricultura intensiva, drenajes artificiales y los efectos del cambio climático.

Estamos destruyendo los humedales y sin ellos no hay futuro: esto es lo que está en juego
© Psubraty- Pixabay

El informe Global Wetland Outlook de 2025 pone cifras al desastre: estos ecosistemas prestan servicios valorados en más de 39 billones de dólares anuales, lo que equivale al 7,5 % del PIB mundial. Aun así, siguen siendo los grandes olvidados.

Restaurar es posible: el ejemplo que inspira desde África

Hay motivos para la esperanza. El Parque Nacional Kafue, en Zambia, estuvo al borde del colapso por la desecación. Gracias a una inversión inicial modesta y una financiación constante, se lograron salvar 2,6 millones de hectáreas, beneficiando a más de 1,3 millones de personas y protegiendo a cientos de especies.

Pero hoy, menos del 9 % de los fondos destinados a la naturaleza se invierten en humedales. Esto resulta incomprensible, dado que son esenciales para regular el ciclo del agua y combatir el cambio climático, según alerta Hugh Robertson, presidente del Grupo Científico de Ramsar.

Cuatro caminos para salvar los humedales… y el futuro

El informe de Ramsar propone un cambio radical con cuatro claves:

  1. Integrarlos en las políticas públicas. Ya no deben considerarse tierras marginales, sino infraestructuras naturales esenciales.

  2. Aumentar la financiación climática y de biodiversidad. Equipararlos con los bosques o las energías renovables es urgente.

  3. Reconocer su rol en el ciclo hídrico. Filtran, almacenan, regulan: sin ellos, el agua deja de comportarse como debería.

  4. Escalar las soluciones. Iniciativas como la restauración de 140 humedales en Asia, con una inversión de 3.000 millones de dólares, demuestran que es posible actuar a gran escala.

La última oportunidad: de las promesas a los hechos

Preservar o restaurar 5,5 millones de km² —el doble del tamaño de Canadá— es indispensable para cumplir los compromisos climáticos y de biodiversidad. La próxima COP15, organizada por Zimbabue en julio de 2025, será una oportunidad clave para exigir acción real.

Porque los humedales no pueden esperar. Porque cada día que pasa sin actuar, el planeta pierde una parte de su equilibrio. Y porque aún estamos a tiempo… si decidimos movernos.

Fuente: Meteored.

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