Elisa Lam se sube a un ascensor. El v√≠deo de seguridad le infiere a la grabaci√≥n una capa de ficci√≥n, de producci√≥n de cine terror. La joven lleva a cabo algo parecido a un ritual. Baila, r√≠e, sale y vuelve a entrar. Lam estaba a punto de fallecer, y con su muerte se iniciaba el ‚Äúmisterio de la d√©cada‚ÄĚ.

La mayor√≠a de los rituales en el planeta basan su fuerza en algo tan intangible y poderoso como es la fe de las personas. El denominado como ‚Äúmisterio de la d√©cada‚ÄĚ tuvo dos finales. El oficial, de acuerdo a la polic√≠a, y el alternativo, de acuerdo a algunas investigaciones period√≠sticas paralelas y a la fe que cada uno le quiera dar a otras teor√≠as.

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Lo cierto es que los rituales no tienden a funcionar. Sin embargo, existe uno que, aunque muy similar al de muchos otros que han aparecido en Internet, tiene la distinción de estar conectado con una muerte en la vida real. Con Elisa Lam.

El juego del ascensor

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El ritual tiene su origen en Corea del Sur y, como se deduce del t√≠tulo, requiere del uso de un ascensor en lugar de objetos como velas, espejos y dem√°s parafernalia del ‚Äúm√°s all√°‚ÄĚ. Al presionar los botones correctos en el orden correcto, el individuo involucrado puede acabar en ‚Äúm√°s all√°‚ÄĚ. ¬ŅDivertido, verdad??

El ritual dice más o menos así:

Encuentra un edificio con un ascensor y al menos diez pisos, luego entra en el ascensor solo. Presiona el botón al cuarto piso, y cuando el ascensor llega a ese piso, presiona el botón al segundo piso. Una vez alcanzado, presiona el botón al sexto piso, y una vez allí, presiona el botón al segundo piso. Una vez que hayas regresado al segundo piso, presiona el botón al décimo piso. Una vez que llegues al décimo piso, presiona el botón al quinto piso.

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Aqu√≠ es donde, seg√ļn el ritual, las cosas se ponen interesantes: al llegar al quinto piso, es posible que una joven entre en el ascensor. No podemos mirarla ni hablar con ella, ya que, evidentemente, no es una mujer al uso. Una vez que la mujer haya entrado en el ascensor, presiona el bot√≥n al primer piso. Si el ascensor regresa all√≠, entonces debemos bajarnos sin mirar atr√°s o hablar con la mujer.

Imagen: Wikimedia Commons

En cambio, si el ascensor va a la d√©cima planta en lugar de la primera, el ritual puede continuar. Cuando el ascensor llega al d√©cimo piso podemos permanecer en el ascensor o bajarnos (supuestamente hemos alcanzado otra dimensi√≥n). Si nos apartamos, es posible que la misteriosa mujer intente hablar con nosotros pregunt√°ndonos: ‚Äú¬ŅQu√© ocurre?‚ÄĚ o ‚Äú¬ŅA d√≥nde vas?‚ÄĚ. Igual que antes, no debemos hablar.

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No parece gran cosa, y seguro que muchos apostamos a que la llegada de esa nueva dimensión se debe más al mareo físico de haber subido y bajado el ascensor varias veces. Esto sin contar con que no nos pille un vecino de la vivienda (o peor, el presidente) y que nos pida explicaciones sobre qué demonios hacemos. Contarle el ritual no debería estar entre las opciones.

Sea como fuere, lo que es particularmente extra√Īo con este juego del ascensor es su conexi√≥n con Elisa Lam. De ser as√≠, la joven estaba disfrutando del ritual unos minutos antes de morir de forma ins√≥lita.

El viaje de Elisa Lam

Skid Row. Wikimedia Commons

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El 27 de enero del a√Īo 2013, Elisa Lam, canadiense de 21 a√Īos, sali√≥ de un tren de San Diego en el centro de Los √Āngeles, recogi√≥ sus pertenencias y camin√≥ a un albergue en la calle principal. Se trataba de un √°rea de la ciudad un tanto peligrosa (la llaman Skid Row), hoy hogar de drogadictos y con una gran cantidad de indigentes por las calles.

El albergue de Lam ocupaba varios pisos de lo que un día fue el Hotel Cecil, hace décadas un establecimiento con cierto glamour, con 600 habitaciones en 14 pisos. Del hotel quedaba el nombre y poco más, el resto era y es bastante decadente.

Lam hab√≠a planificado quedarse cuatro noches y salir el 31 de enero para dirigirse a su siguiente parada, en alg√ļn punto en lo que ella denominaba en las redes sociales como su ‚ÄúTour por la costa oeste‚ÄĚ. De hecho, aquella ma√Īana escribi√≥ en Tumblr bajo la etiqueta #wheeee it‚Äôs sunny (hace sol):

El hotel fue construido en 1928, por lo tanto es Art Deco. Así que sí, es elegante, lo que pasa es que luego llegó el crack a LA. Creo que es aquí donde Baz Luhrman necesitaba filmar el Gran Gatsby.

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La √ļltima noche de su estancia en la zona, el 31 de enero, la joven se pas√≥ por un librer√≠a donde compr√≥ algunos libros para llevarlos como regalos. Como contar√≠a la empleada del establecimientos semanas despu√©s, ‚Äúparec√≠a muy extrovertida, animada y muy amigable‚ÄĚ.

Aquella noche fue vista en el vestíbulo del hotel. Desde entonces, Elisa Lam desapareció de la faz de la tierra.

La investigación y el vídeo

Imagen de Lam en su b√ļsqueda. AP

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Una semana despu√©s, el 6 de febrero, varios detectives de la polic√≠a de Los √Āngeles anuncian una conferencia de prensa. Las autoridades apelaban a la ayuda ciudadana en la misteriosa desaparici√≥n de una turista canadiense de 21 a√Īos que fue vista por √ļltima vez en el hotel Cecil la noche del 31 de enero. Seg√ļn la polic√≠a:

Se trata de una mujer asi√°tica de ascendencia china, de cabello negro y ojos marrones, pesa unos 50 kilos y mide 1,62 metros.

El comunicado inclu√≠a una foto de Lam sonriente. Los padres de la joven hab√≠an alertado a las autoridades despu√©s de perderle la pista el 1 de febrero, d√≠a que hab√≠a prometido llamarles. Para sus padres era una se√Īal inequ√≠voca de que algo no iba bien, Elisa llamaba todos los d√≠as a la misma hora.

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Pasaron los días y no se supo nada más de aquella misteriosa desaparición. Sin embargo, el caso dio un giro completo y recibió la atención del mundo entero el 13 de febrero, momento en que la policía anuncia una nueva rueda de prensa al publicar el siguiente vídeo:

Los casi cuatro minutos del clip son las √ļltimas im√°genes que se ten√≠an de Lam, un material ins√≥lito y francamente fascinante. La grabaci√≥n fue tomada por la c√°mara de seguridad del ascensor del hotel Cecil en las primeras horas del 1 de febrero. Es el √ļltimo v√≠deo conocido de Elisa. El v√≠deo en cuesti√≥n era tan extra√Īo, espeluznante e inexplicable, que su publicaci√≥n dio la vuelta al caso.

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El contenido del vídeo

En las im√°genes vemos a Elisa (s√≥lo a ella) entrando en uno de los ascensores del Cecil despu√©s de la medianoche del 31 de enero. La chica lleva un vestido con una sudadera con capucha roja, pantalones cortos negros y una especie de sandalias cuando entra en la cabina del ascensor. Luego se agacha para mirar los n√ļmeros de los botones y comienza a presionar una extra√Īa secuencia.

Entonces, Lam retrocede hacia la esquina derecha trasera del cub√≠culo, presumiblemente esperando a que se mueva. No pasa nada inusual en este punto. De hecho, podr√≠amos decir que es lo que la gente hace cuando entra en los ascensores. Es m√°s, Lam no llevaba puestas sus gafas, as√≠ que tiene sentido que se acerque para ver los n√ļmeros pero, ¬Ņesa extra√Īa secuencia?

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Imagen: Ranker

Luego pasan unos segundos y la puerta no se cierra. En este punto Elisa se inclina muy cautelosamente hacia la puerta abierta. Mira hacia el pasillo, primero a la derecha y luego a la izquierda de una manera un tanto exagerada (sí, como en una peli). Finalmente salta de nuevo al ascensor.

Lo que vio (o escuch√≥), parece haberla asustado y pasa a esconderse en la esquina delantera derecha, donde ser√≠a m√°s dif√≠cil para cualquiera que pasara. No se esconde all√≠ mucho tiempo. A los 40 segundos, mira hacia afuera, esta vez al pasillo de la derecha unos 10 segundos, momento en el que las cosas comienzan a ponerse realmente extra√Īas.

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La joven se aparta del ascensor, luego entra, luego retrocede, realiza una serie de pasos extra√Īos de deslizamiento y desaparece a la izquierda de la puerta abierta. De repente, su brazo derecho se cuelga a la vista unas cuantas veces (as√≠ que parece claro que est√° de pie), permanece all√≠ hasta el minuto 1:30, momento en el que vuelve a entrar al ascensor con las manos levantadas y presiona numerosos botones. Como la puerta no se cierra, Lam entra de nuevo en el pasillo y a los dos minutos comienza a hacer una serie de ‚Äúcosas‚ÄĚ, por llamarlo de alguna forma.

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Primero mira fijamente a la derecha, por el pasillo, y comienza a mover sus manos alrededor, como si estuviera dirigiendo una orquesta. La chica agita sus brazos, con las mu√Īecas flojas, luego agita las manos. Cualquiera que lo vea por primera vez, viendo este comportamiento sin sonido, asumir√≠a que est√° hablando con alguien. Pero que veamos como espectadores, all√≠ no hay nadie m√°s que ella.

M√°s tarde sale del ascensor por √ļltima vez, con varios pasos cortos, y luego se va por el pasillo. El ascensor finalmente se cierra y se va sin ella. El video original contin√ļa durante otro minuto y medio.

¬ŅUn nuevo caso?

Imagen de Lam en su b√ļsqueda. AP

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Aquel material despist√≥ por completo a m√°s de un investigador. Si el caso ya era extra√Īo, ahora no sab√≠an por donde empezar. El resultado fue que el video se hizo viral, primero en Estados Unidos, y luego en China, donde recibi√≥ 3 millones de visitas y m√°s de 40.000 comentarios en los primeros 10 d√≠as. Para que nos hagamos una idea, hoy hay docenas de versiones del video en YouTube, algunas con voz en off y teor√≠as conspiranoicas a√Īadidas, la versi√≥n m√°s popular tiene casi 12 millones de visitas.

Lo primero que llama la atenci√≥n (en Reddit tienen decenas de entradas sobre el caso y teor√≠as) es que, al observar el v√≠deo con detenimiento, hay escenas que parecen aceleradas y con algunos saltos. Esto podr√≠a indicar que el v√≠deo estaba cortado, teor√≠a que no se puede probar porque est√° en poder de la polic√≠a de Los √Āngeles.

Hotel Cecil. Wikimedia Commons

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La gente comenzó a imaginar todo tipo de situaciones. Lam estaba drogada en las imágenes, o quizás estaba con alguien que conoció esa noche. De hecho, hay quien dice que en algunas secuencias de la chica en el pasillo se ve una sombra.

Cinco d√≠as despu√©s de la publicaci√≥n del video, los hu√©spedes del Cecil se quejaron a la direcci√≥n del hotel de que la presi√≥n del agua estaba inusualmente baja y que el poco l√≠quido que flu√≠a de los grifos parec√≠a ‚Äúraro‚ÄĚ. Un cliente inform√≥ de ‚Äúun sabor agrio‚ÄĚ, extra√Īo. Otro dijo que cuando encendi√≥ la ducha estaba ‚Äúsaliendo agua negra durante los primeros segundos‚ÄĚ antes de aclararse.

Hotel Cecil. Wikimedia Commons

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Lo cierto es que, como otros edificios antiguos (el Cecil era de los a√Īos 20), el hotel se abastec√≠a de un sistema de agua alimentado por gravedad: en este caso un juego de cuatro tanques de casi 4 mil litros en la azotea. Ese fue el lugar al que un trabajador de mantenimiento acudi√≥ para investigar la causa del problema del agua en la ma√Īana del 19 de febrero.

Al día siguiente, la noticia explotaba en los medios. El tipo de mantenimiento había encontrado el cadáver de una mujer en uno de los tanques. Dos días después, el 21 de febrero, la policía confirmó que el cuerpo era de Lam. La había encontrado desnuda cerca del fondo de un tanque lleno de agua, con su ropa cerca del cuerpo, la misma que llevaba en el vídeo.

Hotel Cecil en el 2013. AP

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Encontrar a la joven en el tanque de agua era un nuevo misterio. No había cámaras de seguridad en el tejado, y aunque la puerta de la azotea no estaba cerrada, la dirección del hotel dijo que tenía una alarma. Por tanto, si fuera un asesinato, alguien habría tenido que saltarse la alarma, subir una larga escalera hasta el costado del tanque de agua mientras llevaba un cadáver, abrir una escotilla y dejarla caer sin que nadie viera nada.

Si no se trataba de un asesinato, Lam hizo todo eso ella misma, es decir, acudir a la azotea en medio de la noche para escalar un tanque que, muy probablemente, veía por primera vez, luego abrió la escotilla y saltó o cayó sobre el mismo.

Richard Ramirez. Wikimedia Commons

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En realidad ninguna de los dos explicaciones ten√≠a mucho sentido. Comenzaron a salir historias turbias del pasado del hotel. Casos de suicidios, asesinatos e incluso el escondite de alg√ļn asesino. En especial, los medios le dieron mucha importancia a la historia de Richard Ramirez, el denominado como ‚ÄúNight Staller‚ÄĚ, un asesino en serie que vivi√≥ en el Cecil y que asesin√≥ a 14 personas en Los √Āngeles. El problema era que Ramirez actu√≥ en 1985.

Lo cierto es que fueron pasando las semanas y no surg√≠an sospechosos. La Polic√≠a de Los √Āngeles no report√≥ ning√ļn avance en el caso y los medios comenzaron a olvidar la historia. No para Internet, claro, donde la muerte de Elisa Lam se convirti√≥ en el ‚Äúmisterio de la d√©cada‚ÄĚ, el caso sin resolver con cientos de giros y teor√≠as.

Vista de la azotea con los tanques de agua del Cecil. A

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Finalmente, el 21 de junio del a√Īo 2013, cinco meses despu√©s de la desaparici√≥n de la joven, la polic√≠a hac√≠a p√ļblico un informe sobre el caso. Lam muri√≥ ahogada en el tanque, pero la autopsia no revel√≥ trauma o intoxicaci√≥n. El informe conclu√≠a que no hab√≠a encontrado ‚Äúevidencias de acto criminal‚ÄĚ, as√≠ que finalmente se opt√≥ por cerrar el caso como un ‚Äúaccidente‚ÄĚ.

Tal y como explica el investigador Josh Dean en un pormenorizado y exhaustivo trabajo paralelo a la investigación oficial, varios usuarios de Internet sacaron a la luz un dato a tener en cuenta. Alrededor de la época de la desaparición de Lam, los Centros para el Control de Enfermedades enviaron un equipo especial para detener un brote de tuberculosis en Skid Row.

Skid Row en el 2012. Wikimedia Commons

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Seg√ļn explicaron las autoridades de Los √Āngeles, ‚Äúes el brote m√°s grande en una d√©cada‚ÄĚ pero poco m√°s se supo. Investigando, Dean descubri√≥ un hecho chocante: el nombre de la prueba espec√≠fica que se utiliz√≥ para identificar a las v√≠ctimas potenciales alrededor de L.A. se conoc√≠a como LAM-ELISA. Maldita coincidencia.

Sea como fuere, el mismo Dean, quién siempre creyó que detrás había un asesinato, finalizó su investigación con un dato que pocos sabían. Elisa luchaba contra un trastorno psíquico, y es posible que hubiese tenido un brote o ataque en el hotel. De ahí su reacción en las cámaras y el comportamiento que la llevó hasta un tanque en la azotea.

Como explica Dean, es una teoría improbable, pero posible a diferencia de otras. Era, simplemente, un final que se sostenía. Sin embargo, hay quien dice que cuando Elisa se agachó en el ascensor, lo hizo pensando en presionar el botón al cuarto piso, y que cuando el ascensor llegara a ese piso, presionaría el botón al segundo piso, y...

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