Los seres humanos nos deleitamos en cosas muy raras. Uno de esos placeres es ver cosas arder, cuanto más raras, mejor. En este caso se trata de una botella de refresco completamente llena de cabezas de cerilla. El resultado no es del todo sorprendente, pero muy satisfactorio.

No hay mucha ciencia que explicar al respecto. Mi apuesta personal era que la botella explotaría por el calor o la propia fuerza de la explosión, pero no es así. Las cabezas de cerilla se consumen muy poco a poco, convirtiendo la botella de vidrio en un improvisado lanzallamas y un volcán de ascuas de cerilla.

Huelga decir que no intentéis esto en vuestra casa. No merece la pena perder tanto tiempo recortando cerillas y siempre hay un youtuber dispuesto a arriesgar el pellejo para quitarnos la duda. [vía Digg]