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Ilustración para el artículo titulado
Captura de pantalla: Red Channel (YouTube)

A menudo damos demasiada importancia a una especie concreta de animal porque su picadura es especialmente dolorosa para el ser humano, o porque es mucho más grande que la especie que conocemos. A las mántis religiosas no les importan nuestros prejuicios. Solo les importa el peso neto en proteínas.

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La especie que ha llenado las portadas estos días es el avispón gigante asiático o avispón gigante de Japón (Vespa mandarinia), una especie que el público ya ha rebautizado muy convenientemente como Avispón asesino (Murder Hornet).

La razón por la que esta criaturilla ha llegado a la actualidad es porque se han detectado ejemplares de esta especie en Estados Unidos, donde hasta ahora no había. La presencia de una especie invasiva siempre es una noticia preocupante, pero lo es más para el ecosistema (en este caso concreto para las abejas) que para el ser humano.

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Solo por citar una referencia, la picadura del avispón gigante asiático puntúa con un dos en la escala del dolor de Schmidt. La hormiga de terciopelo (un tipo de avispa sin alas conocida popularmente como Asesina de vacas) tiene un 3 en esa misma escala, y la avispa cazadora de tarántulas tiene un 4. Esas dos especies son nativas de Estados Unidos, así que la llegada de los avispones gigantes no deberían ser tan preocupantes si de lo que hablamos es de picaduras.

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Se habla mucho también de que los avispones gigantes no tienen depredadores naturales. Eso tampoco es cierto, y este vídeo de Red Channel es un buen ejemplo. En él vemos lo que ocurre cuando una mantis religiosa tiene a mano a uno de estos avispones gigantes. No indicado si no te gusta ver como una mántis devora viva a su presa empezando por la cabeza.

Las arañas tampoco son criaturas indefensas precisamente. Son capaces de atacar en grupo a depredadores mucho más grandes y matarlos a picotazos. Se comunican entre ellas para coordinarse en sus ataques y finalmente son capaces de rodear a los avispones gigantes en una enorme bola para después mover sus alas y crear un calor tan elevado que literalmente cocinan vivo a su enemigo. La naturaleza siempre se abre camino.

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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