Saltar al contenido
Ciencia

Europa busca una segunda vida para miles de aerogeneradores retirados

Europa instala cada vez más energía eólica, pero también empieza a enfrentarse al retiro de miles de aerogeneradores antiguos. Mientras gran parte de sus materiales puede reciclarse con facilidad, las palas siguen siendo un reto. Algunas empresas están probando alternativas: convertirlas en fachadas, estructuras, esquís e incluso pequeñas viviendas.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Europa avanza hacia un año récord para la energía eólica. Solo durante la primera mitad de 2026 se instalaron alrededor de 8,8 GW de nueva capacidad, un 30% más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, detrás de este crecimiento aparece una cuestión cada vez más importante: qué hacer con los aerogeneradores cuando llegan al final de su vida útil.

Buena parte de una turbina puede recuperarse relativamente bien. Cerca del 90% de su masa está formada por materiales como acero, cobre, aluminio y hormigón, todos ellos con cadenas de reciclaje consolidadas. El principal problema está en las palas, fabricadas para soportar décadas de viento, lluvia, cambios de temperatura y grandes esfuerzos mecánicos.

El problema de unas palas diseñadas para durar décadas

Las palas modernas pueden alcanzar entre 50 y 100 metros de longitud y suelen estar compuestas por capas de fibra de vidrio, fibra de carbono, resinas, madera de balsa, metales y otros materiales unidos entre sí.

Esa combinación les proporciona resistencia y ligereza, pero dificulta enormemente separar sus componentes cuando dejan de utilizarse. Procesos como el reciclaje térmico o químico pueden recuperar parte de las fibras, aunque suelen requerir energía y equipamiento especializado.

Por ese motivo, algunas empresas están intentando evitar directamente la destrucción de los componentes y encontrar usos alternativos.

Europa busca una segunda vida para miles de aerogeneradores retirados
© Vattenfall – Youtube.

Una góndola convertida en una pequeña vivienda

Uno de los ejemplos más llamativos es una antigua cubierta de góndola reutilizada como microvivienda.

La estructura, que anteriormente se encontraba en lo alto de un aerogenerador en Austria, mide aproximadamente cuatro metros de ancho, diez de largo y tres de alto. Tras ser retirada, fue transformada en una pequeña casa equipada con cocina, baño y salón.

El proyecto, desarrollado por Vattenfall junto al estudio Superuse, incorpora además paneles solares, bomba de calor y un sistema solar para calentar agua.

La vivienda se presentó durante la Dutch Design Week de 2024 como demostración de que algunos grandes componentes industriales pueden reutilizarse prácticamente completos antes de recurrir al reciclaje.

Fachadas, paneles solares y hasta esquís

Las palas también empiezan a encontrar destinos inesperados.

Las 57 palas retiradas del parque eólico danés Nørre Økse Sø, por ejemplo, fueron reutilizadas como parte de la fachada de un aparcamiento de varias plantas en Lund. Otros proyectos experimentales han empleado segmentos de palas como soportes para paneles solares, elementos estructurales o materia prima para fabricar esquís alpinos.

Aunque estas soluciones todavía representan una pequeña parte del volumen total de residuos generado por la industria, permiten estudiar cómo extender la vida útil de materiales que, de otro modo, resultarían difíciles y costosos de procesar.

Nuevas tecnologías para recuperar los materiales

Cuando reutilizar una pala completa no resulta posible, existen distintas alternativas de reciclaje.

El procesamiento mecánico permite triturar los materiales para obtener escamas o rellenos que posteriormente pueden incorporarse a nuevos productos. La pirólisis, en cambio, utiliza altas temperaturas en ausencia de oxígeno para separar y recuperar algunas fibras. También se está trabajando en una nueva generación de palas diseñadas desde el principio para ser recicladas.

Las RecyclableBlades de Siemens Gamesa, utilizadas en el parque eólico marino Hollandse Kust Zuid, emplean una resina que puede separarse mediante una solución ligeramente ácida y a baja temperatura. Así es posible recuperar fibra de vidrio, carbono, plástico, madera y metales sin degradarlos tanto como en otros procedimientos.

El desafío aumentará durante los próximos años, cuando numerosos parques eólicos europeos construidos hace décadas alcancen el final de su vida útil. El objetivo ya no será solamente instalar más turbinas, sino conseguir que las antiguas puedan entrar en una verdadera economía circular.

 

 

Fuente: EuroNews.

Compartir esta historia

Artículos relacionados