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Ciencia

Europa está construyendo a contrarreloj una nave para perseguir a Apophis en 2029. España enviará un “Don Quijote” para aterrizar sobre él

Ramses acaba de encender por primera vez su ordenador de vuelo. La nave deberá llegar a Apophis antes de que pase a 32.000 km de la Tierra, acompañada por un pequeño módulo español que intentará posarse sobre el asteroide.
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El 13 de abril de 2029, un asteroide de aproximadamente 375 metros de diámetro pasará tan cerca de la Tierra que durante unas horas estará por debajo de la órbita de muchos satélites. No chocará con nuestro planeta. De hecho, los astrónomos han descartado un impacto de Apophis durante al menos el próximo siglo. Lo extraordinario será poder observar qué ocurre cuando una roca de ese tamaño entra directamente en el tirón gravitatorio terrestre.

Europa y Japón quieren contemplarlo desde primera fila.

Para conseguirlo están construyendo Ramses, una misión de defensa planetaria de la ESA y JAXA que deberá encontrarse con Apophis antes del sobrevuelo y acompañarlo mientras pasa a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre. El calendario es tan ajustado que la nave se está ensamblando simultáneamente en varios lugares. Y acaba de superar una de esas pequeñas pruebas que, en una misión espacial, significan muchísimo: la encendieron por primera vez.

Hasta ahora Ramses existía en piezas. Por primera vez, varias han funcionado juntas

Europa está construyendo a contrarreloj una nave para perseguir a Apophis en 2029. España enviará un “Don Quijote” para aterrizar sobre él
© ESA-Science Office.

El encendido ocurrió el 21 de septiembre en las instalaciones de OHB Italia en Milán. Los ingenieros aplicaron energía al ordenador de a bordo mientras estaba conectado a varios de los sistemas que algún día tendrá que controlar en el espacio.

No era simplemente comprobar si arrancaba.

Entraron en funcionamiento conjuntamente la memoria que almacenará los datos científicos, el sistema encargado de distribuir la energía y varias unidades que convierten las señales de los instrumentos en información digital. Hasta ahora esos componentes se habían ensayado individualmente; esta vez el ordenador pudo enviar órdenes reales a los subsistemas y comprobar sus respuestas dentro de la propia nave.

El problema para los ingenieros es que Apophis no esperará si algo se retrasa. Ramses debe despegar en un cohete japonés H3 durante la primavera de 2028, menos de tres años y medio después del inicio de su desarrollo contractual. Para ganar tiempo, el módulo central se construye en Italia mientras el sistema de propulsión se prepara en Alemania. Ambos deberán reunirse en 2027 en el centro ESTEC de la ESA, en Países Bajos, para comenzar las pruebas ambientales y de misión.

España enviará una nave minúscula directamente a la superficie

Europa está construyendo a contrarreloj una nave para perseguir a Apophis en 2029. España enviará un “Don Quijote” para aterrizar sobre él
© EMXYS.

Ramses no viajará sola. Llevará consigo dos CubeSats que podrán acercarse mucho más al asteroide, y uno de ellos tiene una participación española especialmente llamativa.

Se llama Don Quijote y está siendo desarrollado por la empresa española EMXYS. Es un CubeSat 6U aproximadamente del tamaño de una caja de zapatos que deberá separarse de Ramses entre 48 y 72 horas antes del máximo acercamiento y descender de forma autónoma sobre Apophis.

Allí intentará hacer algo que ninguna misión ha conseguido de esta manera: medir directamente qué le ocurre al asteroide mientras la gravedad terrestre actúa sobre él. Llevará un gravímetro, un magnetómetro y un sismómetro con el que los investigadores esperan detectar posibles movimientos o “terremotos” del asteroide. Incluso el aterrizaje plantea una incógnita: debido a la gravedad extremadamente baja, Don Quijote podría rebotar después de tocar la superficie.

La Tierra hará gratis el experimento que los científicos necesitan

Europa está construyendo a contrarreloj una nave para perseguir a Apophis en 2029. España enviará un “Don Quijote” para aterrizar sobre él
© ESA-Science Office.

Apophis pasará a aproximadamente una décima parte de la distancia entre la Tierra y la Luna. Será un encuentro de este tipo extraordinariamente raro: la ESA calcula que un objeto de dimensiones similares se aproxima tanto solo una vez cada 5.000 a 10.000 años.

La enorme diferencia de gravedad entre el lado de Apophis más próximo a nuestro planeta y el más lejano producirá fuerzas de marea capaces de estirar y comprimir el asteroide. Podrían producirse deslizamientos, movimientos de material, cambios en su rotación e incluso modificaciones detectables de su estructura.

Y precisamente ahí aparece la defensa planetaria. Ramses no va a desviar Apophis porque Apophis no necesita ser desviado. Lo utilizará como un gigantesco experimento natural para averiguar cómo responde realmente un asteroide ante una fuerza externa. Saber si es una roca compacta, un conglomerado poco cohesionado o algo intermedio puede resultar crucial el día en que aparezca otro asteroide parecido cuya trayectoria sí apunte hacia nosotros.

Esta vez la Tierra no será el objetivo del experimento. Será la herramienta que lo provoque.

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