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Ciencia

Apophis pasó de ser uno de los asteroides más temidos por los científicos a convertirse en una cita histórica. En 2029 cruzará el cielo ante miles de millones de personas y pasará más cerca que muchos satélites

Nuevos mapas de visibilidad sugieren que hasta el 90% de la población mundial estará en regiones desde las que podría observarse el asteroide en algún momento de su recorrido. No será una bola de fuego, sino un punto luminoso avanzando entre las estrellas.
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Cuando Apophis fue descubierto en 2004, su nombre comenzó a circular por motivos bastante menos agradables. Los primeros cálculos llegaron a concederle una posibilidad de impacto contra la Tierra en 2029, lo que lo convirtió durante un tiempo en uno de los objetos más preocupantes conocidos por los sistemas de defensa planetaria.

Aquella amenaza ha desaparecido. Las observaciones ópticas y por radar permitieron reconstruir su trayectoria con mucha mayor precisión, y la NASA sostiene actualmente que Apophis no representa un riesgo de impacto durante al menos los próximos cien años. Sin embargo, el 13 de abril de 2029 protagonizará un encuentro que seguirá siendo extraordinario: pasará a unos 32.000 kilómetros sobre la superficie terrestre, más cerca que numerosos satélites situados en órbitas geosíncronas.

La gran novedad es que no será un acontecimiento reservado a los observatorios. Los mapas presentados durante el taller científico Apophis T-3 Years, celebrado en junio de 2026 en la Universidad de Padua, estiman que hasta 7.600 millones de personas podrían encontrarse en regiones desde las que el asteroide será potencialmente visible a simple vista durante alguna fase de su recorrido.

El 90% de la población no podrá verlo al mismo tiempo

Apophis pasó de ser uno de los asteroides más temidos por los científicos a convertirse en una cita histórica. En 2029 cruzará el cielo ante miles de millones de personas y pasará más cerca que muchos satélites
© Pixabay.

La cifra es espectacular, pero necesita una explicación. No significa que nueve de cada diez habitantes del planeta vayan a levantar la mirada simultáneamente y encontrar a Apophis en el cielo. El cálculo suma las distintas zonas que entrarán en su franja de visibilidad a lo largo de un sobrevuelo observable de unas siete horas.

Al comienzo del recorrido, cuando todavía se encuentre más lejos, alrededor de 4.500 millones de personas podrían estar dentro de la zona adecuada desde Australia y buena parte de Asia. En el momento de máxima cobertura, la cifra podría alcanzar los 5.700 millones entre Asia, Oriente Medio, Australia, el este de África y el sur de Europa. Hacia el final, la visibilidad se trasladaría hacia el este de Sudamérica, el norte de África y otras zonas europeas.

Por tanto, el famoso 90% representa la población acumulada situada bajo alguna parte de su trayectoria, no la cantidad de espectadores garantizados. Para distinguirlo será necesario encontrarse bajo un cielo despejado, en condiciones de oscuridad o crepúsculo y, preferiblemente, lejos de una contaminación lumínica intensa.

Apophis tampoco atravesará el firmamento como un meteorito envuelto en llamas. Según explicó el científico planetario Richard Binzel a Live Science, se parecerá más a una estrella modesta desplazándose lentamente por el cielo, de una forma similar a la de un satélite. Su brillo podría resultar comparable al de algunas estrellas de la Osa Mayor.

Una roca tan larga como la altura de la Torre Eiffel

Apophis pasó de ser uno de los asteroides más temidos por los científicos a convertirse en una cita histórica. En 2029 cruzará el cielo ante miles de millones de personas y pasará más cerca que muchos satélites
© VicTec.

Apophis posee un diámetro medio estimado de unos 340 metros, aunque su eje más largo alcanza al menos los 450 metros. Las imágenes obtenidas mediante radar indican que probablemente tiene una forma alargada, quizás compuesta por dos grandes lóbulos unidos que le proporcionan una apariencia parecida a la de un cacahuete.

En su punto de máxima aproximación se encontrará aproximadamente diez veces más lejos que la Estación Espacial Internacional, pero dentro del anillo ocupado por numerosos satélites geoestacionarios, situado a unos 36.000 kilómetros de altura. La cercanía puede parecer alarmante, aunque su trayectoria está suficientemente determinada y no existe peligro para la Tierra, los astronautas ni los satélites.

El encuentro será especialmente valioso porque la gravedad terrestre no se limitará a desviar ligeramente su camino. Apophis será atraído, estirado y comprimido durante su paso, unas fuerzas capaces de modificar su rotación y quizás provocar pequeños deslizamientos o movimientos del material que cubre su superficie.

Según la NASA, su órbita alrededor del Sol también cambiará. Actualmente completa cada vuelta en algo menos de un año, pero después del sobrevuelo pasará a seguir una trayectoria más amplia, con un periodo superior al año terrestre. Observar estas transformaciones permitirá deducir datos sobre su composición, porosidad y estructura interna.

Dos misiones espaciales convertirán el sobrevuelo en un experimento planetario

Apophis pasó de ser uno de los asteroides más temidos por los científicos a convertirse en una cita histórica. En 2029 cruzará el cielo ante miles de millones de personas y pasará más cerca que muchos satélites
© ESA / P.Carril.

La Agencia Espacial Europea prepara RAMSES, una nave que deberá despegar en abril de 2028 para reunirse con Apophis en febrero de 2029, dos meses antes de su paso junto a la Tierra. La misión realizará mediciones de su forma, superficie, órbita y rotación antes y después del encuentro para comprobar qué cambios provocó la gravedad terrestre.

La NASA también ha redirigido hacia el asteroide la nave que recogió muestras de Bennu. Rebautizada como OSIRIS-APEX, llegará aproximadamente un mes después del sobrevuelo y estudiará sus consecuencias desde muy poca distancia. Incluso podría utilizar sus propulsores para remover polvo superficial y observar materiales que normalmente permanecen ocultos.

La magnitud científica y educativa del acontecimiento llevó a Naciones Unidas a declarar 2029 como Año Internacional de la Concienciación sobre los Asteroides y de la Defensa Planetaria. La intención no es alimentar el miedo alrededor de Apophis, sino aprovechar su paso seguro para explicar cómo se detectan estas rocas, cómo se calculan sus trayectorias y qué podría hacerse ante una amenaza verdadera.

Apophis no ocupará medio cielo ni dejará una estela espectacular. Será apenas un punto moviéndose entre las estrellas. Pero detrás de esa imagen discreta habrá una roca gigantesca pasando por un lugar al que casi ningún objeto de su tamaño se aproxima, mientras una parte enorme de la humanidad mira hacia arriba sabiendo exactamente dónde y cuándo encontrarla.

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