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Ciencia

Europa está transformando sus ciudades en enormes esponjas capaces de absorber millones de litros de lluvia y combatir las inundaciones

Las ciudades europeas están adoptando un modelo urbano que transforma la lluvia en un recurso aprovechable. Mediante jardines, techos verdes y superficies permeables, estas ciudades esponja buscan reducir las inundaciones, almacenar agua para épocas de sequía y enfrentar los efectos cada vez más intensos del cambio climático.
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Europa está comenzando a transformar sus ciudades para enfrentar uno de los mayores desafíos del cambio climático: las lluvias extremas y las sequías prolongadas.

La solución podría estar en un concepto desarrollado en China hace más de dos décadas: las ciudades esponja, un modelo de planificación urbana que permite absorber, almacenar y reutilizar el agua de lluvia en lugar de enviarla directamente a los sistemas de alcantarillado.

La Unión Europea busca ampliar este enfoque mediante un nuevo mecanismo de apoyo a proyectos basados en la naturaleza, con el objetivo de convertir los espacios urbanos en entornos más resistentes a los fenómenos meteorológicos extremos.

Qué son las ciudades esponja y cómo funcionan

El concepto fue impulsado a principios de los años 2000 por el arquitecto paisajista chino Kongjian Yu, quien propuso reemplazar parte de las superficies impermeables por espacios capaces de absorber el agua.

La estrategia incluye jardines de lluvia, parques inundables, humedales artificiales, techos verdes y pavimentos permeables.

Estas infraestructuras permiten que el agua se infiltre lentamente en el terreno, se almacene temporalmente o se reutilice para regar espacios verdes. Además de reducir el riesgo de inundaciones, la vegetación contribuye a disminuir las temperaturas urbanas durante las olas de calor.

China comenzó a aplicar este modelo a gran escala en 2015, cuando seleccionó 16 ciudades para desarrollar proyectos piloto. Su objetivo es que, para 2030, el 80 % de sus zonas urbanas consolidadas incorpore principios de ciudad esponja.

Europa está transformando sus ciudades en enormes esponjas capaces de absorber millones de litros de lluvia y combatir las inundaciones
© El Confidencial – Youtube.

Las ciudades europeas que ya están convirtiendo la lluvia en un recurso

Aunque el concepto se popularizó en China, varias ciudades europeas llevan décadas desarrollando soluciones similares.

En Malmö, Suecia, el barrio de Augustenborg incorporó techos verdes, humedales y aproximadamente seis kilómetros de canales para gestionar el agua de lluvia. Estas intervenciones ayudaron a reducir los daños durante las fuertes tormentas de 2007 y 2014.

En Róterdam, Países Bajos, la plaza Benthemplein funciona como espacio deportivo y recreativo durante los días secos, pero se transforma en un depósito temporal cuando llueve intensamente.

Sus tres cuencas pueden almacenar hasta 1,7 millones de litros de agua, evitando que todo ese volumen llegue simultáneamente al sistema de drenaje. Copenhague también desarrolló espacios públicos capaces de captar la lluvia mediante jardines y depósitos subterráneos.

La Unión Europea quiere extender las ciudades esponja por todo el continente

La Comisión Europea incluyó estas soluciones en su Estrategia de Resiliencia del Agua de 2025.

Actualmente trabaja en un mecanismo denominado Sponge Facility, destinado a impulsar proyectos de infraestructura verde y restauración de ecosistemas.

El desafío consiste en adaptar ciudades construidas durante décadas alrededor del asfalto, el concreto y los sistemas tradicionales de alcantarillado. Los centros históricos presentan dificultades adicionales debido a sus calles estrechas, edificios protegidos e instalaciones subterráneas.

Sin embargo, intervenciones como plantar árboles, instalar cubiertas verdes o sustituir pavimentos impermeables pueden contribuir a mejorar la gestión del agua.

Por qué las ciudades esponja no pueden detener todas las inundaciones

A pesar de sus beneficios, estas soluciones tienen límites.

Durante tormentas extremas, los suelos pueden saturarse y los depósitos alcanzar su capacidad máxima, provocando que el agua vuelva a acumularse en las calles. Por eso, los especialistas advierten que las ciudades esponja deben complementar, y no reemplazar, los sistemas tradicionales de drenaje y protección contra inundaciones.

La transformación urbana exige combinar infraestructura verde, planificación hidráulica y espacios preparados para recibir excedentes de agua.

El objetivo final es cambiar la manera en que las ciudades se relacionan con la lluvia: dejar de considerarla un problema que debe eliminarse rápidamente y comenzar a aprovecharla como un recurso fundamental para el futuro.

 

 

Fuente: EuroNews.

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