El 28 de mayo de 2015, Google presentó una solución para uno de los problemas más frustrantes de la fotografía digital. La humanidad estaba produciendo más imágenes de las que podía ordenar y encontrar. Aquella fotografía concreta de un cumpleaños, un perro o unas vacaciones podía estar escondida entre miles de archivos repartidos por teléfonos, ordenadores y discos antiguos.
Google Fotos prometió almacenamiento gratuito e ilimitado, copias automáticas y un buscador capaz de reconocer personas, lugares y objetos sin etiquetar manualmente cada imagen. Cinco meses después ya tenía 100 millones de usuarios activos. En 2020 alojaba cuatro billones de fotografías y recibía otros 28.000 millones de archivos cada semana.
El acuerdo implícito era sencillo: para que una máquina organizase nuestros recuerdos, primero debíamos entregárselos a la nube.
En 2018, una empresa de accesorios decidió construir su propia nube

Tres años después del lanzamiento de Google Fotos, UGREEN reunió en Shenzhen a su primer equipo dedicado a los NAS. Un NAS es, en esencia, un pequeño servidor doméstico: una caja conectada a la red que permite guardar archivos y acceder a ellos desde diferentes dispositivos sin depender completamente de Google Drive, Dropbox o iCloud.
Era una decisión extraña. UGREEN era conocida internacionalmente por fabricar cables, adaptadores, cargadores y accesorios USB. El mercado de los NAS, además, llevaba años dominado por compañías especializadas como Synology y QNAP.
El proyecto avanzó lentamente. La empresa lanzó su primer NAS en China en 2021 y esperó hasta 2024 para llevarlo al mercado internacional. Para entonces había formado un equipo de varios cientos de personas dedicado a producto, programación, seguridad, pruebas y diseño. Durante una visita realizada por NASCompares, UGREEN explicó que aquel equipo ocupaba prácticamente todas las plantas de un edificio, salvo la tercera: allí estaba la cafetería.
La prueba definitiva llegó el 26 de marzo de 2024. UGREEN acudió a Kickstarter buscando 20.000 dólares para financiar su desembarco global. Cuando la campaña terminó 45 días después, 13.285 personas habían aportado exactamente 6.678.664 dólares.
La compañía ya había demostrado que miles de usuarios querían recuperar el control físico de sus datos. Todavía faltaba conseguir que aquella caja pudiera entenderlos.
La caja que almacenaba archivos comenzó a leerlos

En enero de 2026, UGREEN presentó una nueva generación de NAS capaz de ejecutar inteligencia artificial dentro del propio dispositivo. Ya no se limitaba a guardar fotografías: podía reconocer rostros, animales, objetos y texto, buscar una escena descrita con palabras, organizar documentos o transcribir y resumir una grabación.
Su asistente Uliya también permitía hacer preguntas sobre los archivos almacenados. En lugar de subir un documento a un chatbot, la consulta y el análisis podían ejecutarse en la misma máquina donde se encontraba el archivo.
La política de privacidad de Uliya muestra que el sistema puede ejecutar localmente modelos como Qwen 3, DeepSeek y Gemma 3. En ese modo, UGREEN afirma que las consultas no se envían al proveedor del modelo. También existe una opción para utilizar servicios en la nube, actualmente GPT-4.1 mini, pero debe ser activada expresamente por el usuario.
El problema más difícil apareció cuando la IA empezó a funcionar
Ejecutar un modelo en casa significa disponer de mucha menos potencia que en un centro de datos. El propio equipo de UGREEN reconoció que su mayor dificultad consistía en evitar que la IA perjudicase las funciones esenciales del NAS: almacenar, proteger y respaldar archivos.
La tecnología tampoco ha llegado completamente madura. Pruebas independientes realizadas por ComputerBase encontraron búsquedas semánticas todavía inconsistentes, con fotografías que el sistema reconocía en unas consultas y no encontraba en otras.
Por eso, la historia todavía no termina con UGREEN derrotando a la nube. Termina con una dirección completamente diferente para la informática personal.
Google consiguió que nuestros recuerdos fueran útiles después de subirlos a sus servidores. UGREEN lleva ocho años intentando que puedan entenderse antes de abandonar nuestra casa. Si esa apuesta funciona, la innovación más importante no será lo que haga la inteligencia artificial, sino todo aquello que ya no necesitaremos entregarle para que lo haga.