El VPH es, básicamente, un pasajero casi universal de la especie humana: prácticamente todas las personas se contagian con alguna variante de este virus de transmisión sexual en algún momento de su vida. Existen alrededor de 200 tipos distintos. La mayoría no provoca ningún síntoma; otros generan verrugas molestas pero inofensivas; y un grupo de tipos de alto riesgo puede persistir en el organismo durante años y elevar significativamente las probabilidades de desarrollar distintos tipos de cáncer.
De la vacuna contra el cuello uterino a un espectro mucho más amplio
Investigadores de Taiwán analizaron las historias clínicas de 1,4 millones de personas en Estados Unidos a través de una base de datos que reúne información de 66 organizaciones de salud, según reportó CIDRAP, el centro de investigación en política de enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota. Compararon a unas 700.000 personas vacunadas contra el VPH con otras 700.000 personas de características similares que habían recibido otras vacunas, pero no la del VPH, y les hicieron seguimiento durante hasta 13 años. Los hallazgos se publicaron este mes en la revista International Journal of Infectious Diseases.
Al cierre del período de estudio, 40 personas del grupo vacunado habían sido diagnosticadas con cáncer de cabeza o cuello, frente a 130 personas en el grupo no vacunado. La reducción fue especialmente marcada en los cánceres orofaríngeos, que afectan la parte media de la garganta, detrás de la boca.
Por qué la edad de vacunación importa tanto
Al analizar los datos con más detalle, el equipo encontró que la reducción del riesgo solo fue estadísticamente significativa entre quienes se vacunaron por primera vez entre los 9 y los 26 años, el rango de edad que recomienda la Academia Estadounidense de Pediatría. En ese grupo, las personas vacunadas tuvieron un 68% menos de probabilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de cabeza o cuello.
En las personas vacunadas después de los 27 años, los investigadores no encontraron una reducción del riesgo que pudiera confirmarse con solidez estadística, aunque sí observaron una tendencia en esa dirección. La explicación más probable es que las personas mayores tienen más probabilidades de haberse expuesto a tipos de VPH de alto riesgo antes de vacunarse, momento en el que la vacuna ya no puede prevenir una infección que ya ocurrió.
Asociación, no causalidad todavía confirmada
Los propios autores del estudio son cautelosos respecto del alcance de sus hallazgos: por el diseño del trabajo, solo pueden demostrar una asociación entre la vacunación contra el VPH y una menor incidencia de cáncer de cabeza y cuello, no una relación de causa y efecto totalmente establecida. Además, como los cánceres asociados al VPH suelen tardar años, incluso décadas, en desarrollarse después de la exposición al virus, hará falta más tiempo de seguimiento para dimensionar con precisión cuánto reduce el riesgo la vacunación a largo plazo.
Aun con esas salvedades, el hallazgo no aparece de forma aislada: otros estudios previos ya habían encontrado una asociación similar entre la vacunación contra el VPH y una menor incidencia de otros cánceres no cervicales, incluido el cáncer de pene en varones. Especialistas consultados por CIDRAP, como Mark Einstein, jefe de obstetricia, ginecología y salud de la mujer del Centro Médico Montefiore, en Nueva York, calificaron la tendencia como positiva y remarcaron la importancia de seguir monitoreándola con el paso de los años.
Una brecha de cobertura que Estados Unidos todavía no cierra
Pese a que la vacuna contra el VPH está ampliamente recomendada desde los 9 años, la cobertura de vacunación en Estados Unidos sigue por debajo de la de otros países de altos ingresos. Hacia 2024, solo alrededor del 63% de los adolescentes estadounidenses tenía su esquema de vacunación contra el VPH al día, mientras que países como Dinamarca y España proyectan alcanzar una cobertura del 90% hacia el final de la década.
Esa brecha tiene un correlato directo con los hallazgos del estudio: si la protección contra distintos tipos de cáncer depende, en gran medida, de vacunarse antes de la primera exposición al virus, cada año de demora en ampliar la cobertura de vacunación deja a más personas jóvenes fuera de la ventana en la que la vacuna ofrece su mayor beneficio.