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Ciencia

Hace 13.800 años, los humanos ya cazaban gigantes en Alaska. Un campamento recién estudiado acaba de revelar algo más sobre cómo llegaron a América

Un yacimiento de 13.800 años en Alaska conserva miles de herramientas, huesos y rastros de la vida cotidiana. Entre sus hallazgos hay una pista inesperada sobre las conexiones entre Asia y los primeros pobladores de América.
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Hace casi 14.000 años, cuando los últimos grandes animales de la Edad de Hielo todavía recorrían el norte del planeta, un grupo de cazadores estableció un campamento sobre una pequeña elevación junto al río Tanana, en Alaska. Allí procesaban huesos de bisonte, fabricaban herramientas y preparaban alimentos mientras los mamuts y los caballos salvajes habitaban las extensas llanuras de Beringia.

A miles de kilómetros, en Europa, las comunidades del Paleolítico superior todavía frecuentaban lugares como la cueva de Altamira. Pero al otro lado del mundo estaba desarrollándose otra historia fundamental para comprender la expansión humana.

Ahora, un yacimiento de 13.800 años ha revelado una de las imágenes más completas de la vida cotidiana de aquellos cazadores. Las excavaciones recuperaron más de 80.000 restos arqueológicos, aunque el descubrimiento más intrigante podría ser una serie de herramientas de piedra que parecen conectar Alaska con el extremo oriental de Siberia.

Un campamento de hace 13.800 años conservaba mucho más que herramientas

El lugar se llama Shég’ Xdaltth’í’, una expresión en lengua indígena athabasca que significa «ellos estaban allí». También es conocido como McDonald Creek y se encuentra a unos 55 kilómetros al sudeste de Fairbanks, sobre una antigua terraza del río Tanana. Según una investigación publicada en Science Advances el 14 de octubre de 2026, el yacimiento conserva tres fases de ocupación humana fechadas hace aproximadamente 13.800, 13.000 y 12.700 años.

El equipo, encabezado por Kelly Graf y Ted Goebel, identificó restos de viviendas, herramientas de hueso, puntas de piedra y espacios dedicados a diferentes actividades. Uno de los hallazgos más reveladores fue un gran yunque de piedra rodeado de huesos de bisonte fracturados y numerosos martillos de cuarzo y cuarcita.

Los investigadores creen que los habitantes utilizaban estas herramientas para romper los huesos, extraer la médula y posiblemente obtener grasa mediante calentamiento. Cerca había un horno excavado en la tierra. Como explica la Universidad de Kansas en su comunicado sobre el descubrimiento, también aparecieron agujas elaboradas con huesos de aves y evidencias del aprovechamiento de distintos animales.

No era simplemente un lugar donde los cazadores se detenían después de perseguir una presa. Era un espacio organizado para desarrollar tareas cotidianas, al que sus habitantes regresaban durante generaciones.

Entre miles de restos apareció una pista que apunta hacia Siberia

Hace 13.800 años, los humanos ya cazaban gigantes en Alaska. Un campamento recién estudiado acaba de revelar algo más sobre cómo llegaron a América
Un hueso de bisonte estepario recuperado en Shég’ Xdaltth’í’. Los arqueólogos encontraron restos fracturados y herramientas de piedra que sugieren el procesamiento intensivo de huesos para aprovechar la médula y la grasa. © Kelly Graf.

Durante la última glaciación, el nivel del mar descendió lo suficiente como para dejar expuesta una enorme extensión terrestre entre Asia y América. Aquel territorio, conocido como Beringia, permitió el desplazamiento de animales y poblaciones humanas. Sin embargo, reconstruir cómo se movieron aquellas comunidades sigue siendo uno de los grandes desafíos de la arqueología americana.

En Shég’ Xdaltth’í’, los científicos encontraron puntas de piedra talladas por ambas caras que presentan una peculiar forma de rombo. Su importancia no reside únicamente en su antigüedad. Son diferentes de las puntas habituales de otros yacimientos del interior de Alaska, pero presentan semejanzas con herramientas encontradas al otro lado del antiguo puente terrestre, en el actual territorio ruso.

La Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) destaca que estas similitudes constituyen una posible evidencia de conexiones culturales entre comunidades separadas hoy por el estrecho de Bering. No demuestran por sí solas una migración concreta, pero sugieren que las técnicas de fabricación de herramientas pudieron circular entre ambos extremos de aquella región.

El hallazgo cambia la forma de imaginar a los primeros habitantes de América

Durante buena parte del siglo XX, la cultura Clovis, desarrollada hace unos 13.000 años, fue considerada el primer gran testimonio de presencia humana en América. Hoy existen evidencias anteriores, y Shég’ Xdaltth’í’ aporta una perspectiva diferente: permite estudiar cómo vivían las comunidades que ya estaban establecidas en el norte del continente.

El asentamiento más antiguo precede a Clovis en aproximadamente 800 años y muestra una población capaz de aprovechar diferentes recursos, organizar espacios domésticos y fabricar herramientas especializadas. Además, el registro del yacimiento sugiere una ocupación prolongada, no una exploración fugaz de un territorio desconocido.

La pregunta ya no es solamente cuándo llegaron los humanos a América, sino cómo comenzaron a convertir aquellos paisajes en su hogar. Y las respuestas pueden estar en objetos tan cotidianos como un hueso fracturado, una aguja o una punta de piedra que todavía conserva semejanzas con herramientas fabricadas al otro lado del mundo.

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