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Ciencia

Descubrimos Plutón, lo convertimos en planeta enano y enviamos una nave hasta él sin verlo completar un solo año. La espera terminará en 2178, cuando regrese al punto orbital en el que lo fotografió Clyde Tombaugh

En los 96 años transcurridos desde su descubrimiento, la humanidad llegó hasta Plutón y transformó por completo lo que sabía sobre él. Para el planeta enano, sin embargo, todo eso ocurrió durante apenas el 39% de una vuelta al Sol.
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El 18 de febrero de 1930, Clyde Tombaugh comparaba fotografías tomadas desde el Observatorio Lowell, en Arizona, cuando detectó un diminuto punto que cambiaba de posición respecto de las estrellas. Era Plutón, el mundo que durante décadas ocuparía el noveno lugar en los mapas del Sistema Solar.

Desde entonces hicimos bastante más que observarlo. Descubrimos sus lunas, cartografiamos su superficie, lo reclasificamos como planeta enano y enviamos una nave a más de 5.000 millones de kilómetros para fotografiarlo de cerca.

Hay algo que todavía no hemos conseguido: verlo completar una sola vuelta alrededor del Sol.

Casi tres siglos humanos caben dentro de un año de Plutón

Descubrimos Plutón, lo convertimos en planeta enano y enviamos una nave hasta él sin verlo completar un solo año. La espera terminará en 2178, cuando regrese al punto orbital en el que lo fotografió Clyde Tombaugh
© Shutterstock / Artsiom P.

Un año no dura necesariamente 365 días. Astronómicamente es el tiempo que necesita un cuerpo para completar su órbita alrededor del Sol, y Plutón se toma aproximadamente 248 años terrestres.

La explicación está en su enorme distancia. Se encuentra, en promedio, a unos 5.900 millones de kilómetros del Sol, cerca de 39 veces más lejos que la Tierra. Su órbita, además, es muy alargada: durante el recorrido puede acercarse hasta las 30 unidades astronómicas y alejarse más de 49. La luz solar necesita unas cinco horas y media para llegar hasta allí. La NASA reúne estas cifras en su ficha dedicada a Plutón.

Eso explica por qué los 96 años transcurridos desde 1930 representan apenas el 39% de su órbita. Ni siquiera hemos llegado a la mitad de su año.

Su trayectoria genera también una situación extraña: entre 1979 y 1999, Plutón estuvo más cerca del Sol que Neptuno. No existe riesgo de colisión porque ambos mundos mantienen una resonancia orbital estable: por cada dos vueltas de Plutón, Neptuno completa tres.

No vimos la órbita completa, pero podemos calcularla

Descubrimos Plutón, lo convertimos en planeta enano y enviamos una nave hasta él sin verlo completar un solo año. La espera terminará en 2178, cuando regrese al punto orbital en el que lo fotografió Clyde Tombaugh
© NASA.

Para conocer la duración de una órbita no es necesario contemplarla de principio a fin. Los astrónomos registran la posición, la velocidad y la dirección del objeto en diferentes momentos y utilizan las leyes de la gravedad para determinar qué trayectoria encaja con esos datos.

Es parecido a observar algunos instantes de una pelota lanzada al aire. Si conocemos su movimiento y las fuerzas que actúan sobre ella, podemos reconstruir el resto del recorrido sin esperar a que termine.

En el caso de Plutón existen además fotografías anteriores a 1930 en las que apareció sin que nadie lo identificara. Esas placas de “predescubrimiento”, sumadas a las observaciones modernas, permiten ampliar el tramo conocido y mejorar los cálculos.

La NASA sitúa en 2178 el momento en que Plutón regresará a la región de su órbita donde se encontraba al ser descubierto. Algunas efemérides proponen el 23 de marzo, pero la agencia solo fija oficialmente el año.

Llegamos hasta Plutón antes de verlo terminar su año

La comparación entre el reloj humano y el plutoniano resulta demoledora. En 1994, el telescopio Hubble obtuvo imágenes que permitieron distinguir por primera vez grandes rasgos de su superficie. En 2006, la Unión Astronómica Internacional lo reclasificó como planeta enano.

Ese mismo año despegó New Horizons. Tras recorrer el Sistema Solar durante nueve años, la nave sobrevoló Plutón el 14 de julio de 2015 y reveló montañas de hielo, glaciares, llanuras y la enorme región con forma de corazón conocida como Tombaugh Regio. Fue la primera (y hasta ahora única) misión que lo exploró de cerca. La NASA reconstruye aquí el viaje de New Horizons. En menos del 40% de un año plutoniano pasamos de descubrir un punto borroso a enviar una máquina hasta sus dominios.

Cuando Plutón regrese a la posición de 1930, en 2178, no ocurrirá nada especial para él. Simplemente continuará obedeciendo a la gravedad. El aniversario solo existe para nosotros, porque fuimos quienes encendimos el cronómetro.

Plutón no está esperando completar su primera vuelta desde que lo descubrimos. Los que estamos esperando somos nosotros.

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