Saltar al contenido
Ciencia

Investigadores de Stanford acaba de descubrir cómo conseguir que los arrecifes de coral moribundos se recuperen de forma rápida y completa

Han confirmado que el contacto con corales sanos puede devolver la vida a corales blanqueados en tan solo ocho semanas.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Dejemos por un momento a un lado el hecho de que los arrecifes de coral son fuentes esenciales de biodiversidad marina, coloridos oasis submarinos que alimentan a innumerables animales a lo largo de toda la cadena alimentaria oceánica. Estos ecosistemas también son fundamentales para los seres humanos. Según una estimación, los beneficios que proporcionan a la sociedad (desde la protección de infraestructuras costeras y los hábitats que sostienen la pesca comercial hasta el turismo e incluso el descubrimiento de medicamentos) representan un valor aproximado de 9,8 billones de dólares anuales en todo el mundo.

Por eso resulta especialmente preocupante que alrededor del 84,4% de los arrecifes de coral del planeta sufrieran estrés térmico suficiente para provocar blanqueamiento durante la última gran ola de calor marina, entre enero de 2023 y septiembre de 2025. Además, ya se ha perdido más de la mitad de la cobertura coralina que existía en la década de 1950.

En esencia, el blanqueamiento ocurre cuando el aumento de las temperaturas provoca la pérdida de las algas simbióticas que viven en los corales, un tipo de fitoplancton unicelular conocido como dinoflagelados.

Si se les deja recuperarse por su cuenta, estos arrecifes pueden, con algo de suerte, volver a incorporar lentamente a sus indispensables aliados gracias a los dinoflagelados que flotan en el entorno marino. Sin embargo, con demasiada frecuencia, ese proceso natural de regeneración avanza tan despacio que no consigue evitar la muerte del arrecife.

«Los corales blanqueados suelen considerarse una causa perdida porque la recuperación después de una ola de calor es muy lenta, si es que llega a producirse», explicó Fiorenza Micheli, ecóloga marina del Centro de Soluciones Oceánicas de la Universidad de Stanford.

Pero hay buenas noticias. Gracias a un nuevo estudio publicado este miércoles en la revista Science Advances, los ecólogos marinos de Stanford han descubierto que los corales blanqueados pueden recuperarse mediante el contacto con un coral vecino sano que, como un buen vecino, comparte con ellos sus algas simbióticas fotosintéticas (Symbiodiniaceae).

«Este increíble nuevo resultado (que los corales blanqueados pueden recuperarse de forma rápida y completa) puede inspirar soluciones que, con el tiempo, podrían aplicarse a mayor escala», declaró Micheli, coautora del estudio, a la revista Nature.

El poder de los dinoflagelados

Stanford acaba de descubrir cómo conseguir que los arrecifes de coral moribundos se recuperen de forma rápida y completa
Investigadores marinos de Stanford reunieron diez parejas de fragmentos de coral, cada una formada por una muestra blanqueada y otra sana, para comprobar cómo el simple contacto podía ayudar a recuperar ejemplares genéticamente idénticos. © Danny Collins.

Stephen Palumbi, investigador de la Estación Marina Hopkins de Stanford, en Pacific Grove, California, fue el primero en descubrir accidentalmente las propiedades regenerativas de los corales vecinos el año pasado, cuando observó el fenómeno entre dos ejemplares en el laboratorio.

Poco después comenzó a colaborar con Danny Collins, estudiante de doctorado que trabaja con Micheli en Stanford y cuyas investigaciones anteriores se habían centrado en cómo las enfermedades microbianas se transmiten de un coral a otro.

«Las bacterias perjudiciales entran en los corales mediante el contacto físico», señaló Collins. «Nos preguntamos qué ocurriría si utilizáramos ese mismo contacto para reintroducir algo beneficioso».

Collins preparó diez parejas experimentales de corales de la misma especie, Pocillopora damicornis, formadas cada una por un fragmento blanqueado y otro sano. Cinco de las parejas estaban en contacto directo, mientras que las otras cinco permanecían separadas por apenas unos milímetros.

Esa pequeña distancia resultó marcar una diferencia enorme. A diferencia de los ejemplares del grupo de control, los corales blanqueados que estaban en contacto con otros sanos consiguieron recuperarse en tan solo ocho semanas.

La velocidad del proceso sorprendió incluso a Palumbi.

«Una vez que las algas beneficiosas entran en los corales blanqueados, no se limitan a extenderse», explicó el investigador. «Entran masivamente y comienzan a dividirse a las velocidades más altas jamás observadas en corales».

Un salvavidas para los arrecifes

Stanford acaba de descubrir cómo conseguir que los arrecifes de coral moribundos se recuperen de forma rápida y completa
El equipo utilizó nuevos equipos de microscopía de la Estación Marina Hopkins para seguir el recorrido de las algas simbióticas y los nutrientes desde los corales sanos hasta los ejemplares blanqueados. © Danny Collins / Jana Sipkova.

Por ahora, solo existe un inconveniente para utilizar corales sanos con el objetivo de recuperar a sus semejantes en los océanos de todo el mundo: este fenómeno de regeneración por contacto parece funcionar únicamente entre ejemplares genéticamente idénticos.

«Los corales genéticamente idénticos se reconocen cuando entran en contacto», explicó Palumbi, profesor de Ciencias Oceánicas en la Escuela de Sostenibilidad Doerr de Stanford. «Sus tejidos se fusionan si proceden del mismo clon. Observamos algo parecido en los seres humanos. Los trasplantes de órganos suelen tener éxito cuando el donante es tu gemelo idéntico».

Aun así, el sorprendente descubrimiento de este método, junto con otras técnicas que los especialistas en conservación marina ya están desarrollando (entre ellas, la congelación a temperaturas extremadamente bajas y posterior recuperación de corales amenazados procedentes de Hawái), podría ofrecer a los arrecifes en peligro el salvavidas que necesitan.

El contacto entre corales podría potenciar otros esfuerzos de restauración, como la cría selectiva de ejemplares tolerantes al calor y el cultivo de corales en viveros protegidos.

«Estos descubrimientos abren la puerta a nuevas posibilidades», afirmó Micheli, «y podrían conducir al avance que necesitamos para acelerar la restauración de los arrecifes».

El equipo de Stanford considera que este hallazgo ofrece una nueva perspectiva para abordar la recuperación de los ecosistemas coralinos: en lugar de dar por perdidos los corales blanqueados, podría ser posible ayudarlos a recuperar las algas que necesitan para sobrevivir.

Compartir esta historia

Artículos relacionados