Uno de los destinos más inesperados del dinero que Wall Street está retirando de sus apuestas tecnológicas no se encuentra en Nueva York ni en Silicon Valley. Está en São Paulo y Lima.
Los formularios presentados tras el segundo trimestre muestran que Nu Holdings, la matriz de Nubank, fue una de las grandes incorporaciones dentro del sector financiero. Credicorp, el principal grupo financiero de Perú, también apareció entre las compras destacadas. El movimiento convierte a América Latina en una pieza inesperada de una rotación global provocada por las elevadas rentabilidades de los bonos y las crecientes dudas sobre el precio de la fiebre por la inteligencia artificial.
Wall Street llevó su apuesta financiera a niveles que no se veían desde 2008

La dimensión del cambio va mucho más allá de unas pocas operaciones. Goldman Sachs analizó las posiciones de 991 hedge funds con 5,4 billones de dólares y 504 fondos de inversión con otros 4,6 billones. Ambos grupos terminaron el trimestre sobreponderados en compañías financieras, algo que solo había sucedido dos veces en el registro histórico del banco.
Los hedge funds aumentaron su inclinación hacia el sector en más de 300 puntos básicos, hasta alcanzar su mayor exposición desde antes de la crisis financiera global. Los fondos tradicionales, por su parte, construyeron su mayor sobreponderación desde al menos 2012, según los datos recogidos por Investing.com.
La selección tampoco se limita a los grandes bancos estadounidenses. Visa, Mastercard, Capital One, CME Group y S&P Global aparecen entre los favoritos, una señal de que los gestores prefieren negocios capaces de cobrar una pequeña comisión cada vez que el dinero cambia de manos.
Pero la búsqueda de crecimiento ha llevado a algunos fondos todavía más lejos.
Nubank ya no es una promesa tecnológica disfrazada de banco

Nubank conserva muchas características de una tecnológica: opera sin una gran red de sucursales, crece mediante una aplicación y utiliza modelos propios de inteligencia artificial para evaluar créditos y atender clientes. La diferencia es que ya produce resultados que pueden medirse sin esperar a una revolución futura.
La compañía cerró el segundo trimestre con 139 millones de clientes y obtuvo 1.100 millones de dólares de beneficio neto, un 49% más que un año antes. Su rentabilidad sobre el patrimonio alcanzó el 33%, mientras que la cartera de crédito creció un 37%, según sus resultados oficiales.
Credicorp ofrece una versión más tradicional, aunque igualmente rentable, de esa historia. El grupo controla BCP, Mibanco, Pacífico Seguros y diferentes negocios de inversión y pensiones en América Latina. En el segundo trimestre ganó 1.981,9 millones de soles, un 8,8% más interanual, y alcanzó una rentabilidad sobre el patrimonio del 20,3%. Sus préstamos aumentaron un 13,1% y los depósitos un 17,7%.
Los fondos no están comprando simplemente “bancos latinoamericanos baratos”. Están seleccionando empresas que combinan expansión, depósitos crecientes, tecnología y beneficios actuales. Ese último elemento es precisamente el que comienza a pesar más frente a las enormes inversiones que necesitarán las compañías de IA.
El verdadero director de esta rotación está en el mercado de bonos
Las rentabilidades elevadas de la deuda estadounidense cambian la comparación entre sectores. Los bancos pueden prestar dinero a tipos mayores, mientras que las aseguradoras reinvierten las primas en bonos más rentables. Al mismo tiempo, las tecnológicas deben financiar centros de datos, chips y contratos energéticos cada vez más costosos.
El inmobiliario sufre el movimiento inverso: necesita deuda barata y ahora compite con bonos del Tesoro que ofrecen rentabilidades elevadas con menos riesgo. No sorprende que los REIT hayan concentrado algunas de las mayores ventas netas.
Sin embargo, los formularios 13F no permiten seguir cada dólar desde una acción de IA hasta Nubank. Solo ofrecen una fotografía de determinadas posiciones estadounidenses al final del trimestre. Se presentan hasta 45 días después, omiten las posiciones cortas y solo incluyen acciones extranjeras si cotizan en mercados de Estados Unidos, como explica la SEC.
La señal importante no es que Wall Street haya dejado de creer en la inteligencia artificial. Es que ya no quiere depender únicamente de promesas lejanas. El dinero sigue buscando tecnología, pero ahora también exige clientes, márgenes y beneficios. Nubank encaja casi perfectamente en esa nueva definición: es una tecnológica cuando necesita crecer y un banco cuando llega el momento de ganar dinero.