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Ciencia

China nunca había excavado oficialmente en Sudamérica y ha elegido el lugar más ambicioso para empezar. Su primera misión buscará en Caral las claves de la civilización que levantó pirámides en América hace 5.000 años

Arqueólogos chinos y peruanos investigarán los valles de Supe y Chancay-Huaral para comprender cómo nació la civilización más antigua de América. El proyecto incluirá excavaciones, tecnología, conservación y formación de especialistas.
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China ha elegido uno de los grandes enigmas de la historia americana para realizar su primera incursión arqueológica oficial en Sudamérica. Un equipo de especialistas chinos trabajará junto a investigadores peruanos en Caral, la civilización que construyó ciudades monumentales en la costa de Perú hace unos 5.000 años, mientras las primeras grandes pirámides comenzaban a levantarse en Egipto.

El acuerdo fue firmado por el Instituto de Arqueología de la Academia China de Ciencias Sociales, la Zona Arqueológica Caral (dependiente del Ministerio de Cultura de Perú) y la Escuela Profesional de Arqueología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Según la agencia Xinhua, nunca antes una institución arqueológica china había participado formalmente en un proyecto conjunto de campo en Sudamérica.

China irá directamente al lugar donde comenzaron las ciudades americanas

China nunca había excavado oficialmente en Sudamérica y ha elegido el lugar más ambicioso para empezar. Su primera misión buscará en Caral las claves de la civilización que levantó pirámides en América hace 5.000 años
Vista aérea de la zona arqueológica de Caral, en el valle de Supe, Perú. © Zona Arqueológica Caral.

La primera etapa incluirá prospecciones en las cuencas de los ríos Supe y Chancay-Huaral. Los investigadores recorrerán y documentarán diferentes yacimientos antes de decidir dónde abrir nuevas excavaciones, con especial atención a la Ciudad Sagrada de Caral y Áspero, un antiguo asentamiento pesquero situado cerca de la costa.

No será una expedición limitada a buscar objetos llamativos. El convenio contempla excavaciones, investigaciones científicas y tecnológicas, conservación del patrimonio y formación conjunta de arqueólogos. Las instituciones todavía no han detallado qué técnicas utilizarán ni cuándo comenzarán las intervenciones más importantes, pero el planteamiento apunta a un proyecto de largo recorrido y no a una campaña aislada.

Caral se desarrolló aproximadamente entre el 3000 y el 1800 a.C. La UNESCO, que incluyó su ciudad sagrada en la Lista del Patrimonio Mundial en 2009, la considera el centro de civilización más antiguo conocido de América. El área protegida abarca 626 hectáreas y conserva seis grandes construcciones piramidales, plataformas monumentales, viviendas y plazas circulares hundidas.

Su existencia transformó la imagen tradicional de las primeras sociedades americanas. Hace cinco milenios, los habitantes del valle de Supe ya organizaban mano de obra, planificaban centros urbanos y mantenían redes de intercambio entre la costa, los Andes y regiones más alejadas. En el yacimiento también apareció un quipu, el sistema de cuerdas y nudos que siglos después alcanzaría su máxima sofisticación con los incas.

Caral construyó una sociedad compleja antes de que la cerámica fuera habitual

China nunca había excavado oficialmente en Sudamérica y ha elegido el lugar más ambicioso para empezar. Su primera misión buscará en Caral las claves de la civilización que levantó pirámides en América hace 5.000 años
Vista aérea de la zona arqueológica de Caral, en el valle de Supe, Perú. © Instagram / Perú.

La pregunta que rodea a Caral no es únicamente cómo levantó edificios tan grandes, sino cómo apareció una organización política capaz de sostenerlos. Los restos recuperados muestran una sociedad articulada alrededor de ceremonias, agricultura, pesca e intercambio de productos, sin las abundantes murallas o armas que suelen asociarse al nacimiento de los primeros Estados.

La propia Zona Arqueológica Caral ha identificado varios centros urbanos planificados en el valle, con edificios públicos escalonados, residencias y espacios de reunión. No se trataba, por tanto, de una única ciudad aislada en el desierto, sino del núcleo de una red mucho más extensa.

Ese paisaje completo es el que ahora intentará estudiar el equipo chino-peruano. Examinar Caral y Áspero conjuntamente puede ayudar a reconstruir cómo se relacionaban los agricultores del interior con las comunidades pesqueras de la costa, qué recursos circularon entre ambos espacios y cómo esa cooperación sostuvo una de las primeras sociedades urbanas del planeta.

Una colaboración científica que también mira al otro lado del Pacífico

El Instituto de Arqueología chino presenta la misión como una oportunidad para comparar el nacimiento de sociedades complejas en ambos lados del Pacífico. Investigadores chinos han señalado semejanzas generales en la observación astronómica, la organización ceremonial y determinadas creencias, aunque eso no demuestra que Caral mantuviera contacto directo con la antigua China.

El objetivo inmediato será conseguir datos arqueológicos de primera mano. Más adelante, el proyecto podría ampliarse a yacimientos de época inca, según informó EFE.

La llegada de China también extiende al patrimonio unos vínculos bilaterales que hasta ahora habían ganado visibilidad por el comercio, la diplomacia y el puerto de Chancay. Pero bajo ese escenario político existe una oportunidad científica muy concreta: observar con nuevas herramientas una civilización que surgió de manera independiente y que todavía guarda buena parte de la historia sobre cómo América aprendió a construir ciudades.

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