Saltar al contenido
Ciencia

Un asteroide del tamaño de un autobús se coló bajo los satélites geoestacionarios y solo fuimos capaces de verlo tan sólo 23 horas antes. Ninguna roca espacial se había acercado tanto a la Tierra en este 2026

ATLAS-Teide descubrió 2026 PC6 menos de un día antes de que pasara a unos 14.000 kilómetros de la superficie. No había riesgo de impacto, pero su aparición revela lo difícil que sigue siendo detectar estas pequeñas amenazas a tiempo.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante unas horas, una roca de aproximadamente diez metros de diámetro atravesó el vecindario inmediato de la Tierra sin que prácticamente nadie supiera que estaba allí. El asteroide 2026 PC6 fue descubierto cuando apenas faltaba un día para que se introdujera en una región del espacio situada muy por debajo de la órbita de los satélites geoestacionarios.

El hallazgo se produjo el 11 de agosto a las 2:20 de la madrugada, hora de Canarias. El telescopio ATLAS-Teide, instalado en Tenerife por el Instituto de Astrofísica de Canarias, detectó un punto débil y veloz que inicialmente recibió el nombre de A11FyZe. Unas 23 horas después, en la madrugada del 12 de agosto, el objeto alcanzó su máxima aproximación.

Una roca de diez metros pasó mucho más cerca que los satélites geoestacionarios

Un asteroide del tamaño de un autobús se coló bajo los satélites geoestacionarios y solo fuimos capaces de verlo tan sólo 23 horas antes. Ninguna roca espacial se había acercado tanto a la Tierra en este 2026
Imagen de 2026 PC6 captada por ATLAS-Teide el 11 de agosto de 2026. © IAC.

El Instituto de Astrofísica de Canarias sitúa el paso a 14.573 kilómetros de la superficie terrestre. Los cálculos actualizados del Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la ESA, que expresa las distancias desde el centro del planeta, registran 20.466 kilómetros. En términos de altitud, ambos datos colocan al asteroide aproximadamente a 14.000 kilómetros de la superficie: menos de una vigésima parte de la distancia a la Luna y muy dentro de los 35.786 kilómetros de la órbita geoestacionaria.

La ESA estima que 2026 PC6 mide entre siete y quince metros. En su momento de mayor cercanía llegó a desplazarse visualmente por el cielo más de dos grados por minuto, una extensión equivalente a cuatro lunas llenas colocadas una al lado de otra. También alcanzó una magnitud cercana a 10, suficiente para observarlo con telescopios pequeños, aunque su posición solo permitió hacerlo desde el hemisferio sur.

No hubo peligro de colisión. Tras reunir alrededor de un centenar de mediciones procedentes de observatorios de distintos países, los astrónomos reconstruyeron su órbita, descartaron el impacto y el Minor Planet Center le asignó la designación definitiva de 2026 PC6.

Era demasiado pequeño para destruir una ciudad, pero no completamente inofensivo

Un asteroide del tamaño de un autobús se coló bajo los satélites geoestacionarios y solo fuimos capaces de verlo tan sólo 23 horas antes. Ninguna roca espacial se había acercado tanto a la Tierra en este 2026
Representación de la órbita seguida por 2026 PC6 durante su aproximación a la Tierra. © IAC.

Una roca de estas dimensiones probablemente se habría fragmentado casi por completo al entrar en la atmósfera, produciendo un superbólido. Eso no significa que el suelo hubiera quedado a salvo: incluso sin formar un cráter, la explosión atmosférica y su onda de choque pueden romper cristales, dañar edificios y causar heridas.

El ejemplo inevitable es Cheliábinsk. En 2013, un asteroide de unos 20 metros (considerablemente más grande que 2026 PC6) explotó sobre Rusia con una energía estimada en 440 kilotones de TNT. La onda expansiva dañó edificios, destrozó ventanas en cientos de kilómetros cuadrados y dejó más de 1.600 heridos, la mayoría por fragmentos de vidrio, según la NASA.

2026 PC6 no habría provocado necesariamente un episodio comparable: el daño depende del tamaño, la composición, la velocidad y el ángulo de entrada. Pero pertenece precisamente a la clase de objetos que más cuesta localizar. Son pequeños, oscuros y solo se vuelven visibles cuando ya están extremadamente cerca.

ATLAS-Teide fue construido para encontrar amenazas como esta

ATLAS es una red de alerta temprana desarrollada por la Universidad de Hawái y financiada por la NASA. Sus telescopios exploran automáticamente el cielo nocturno en busca de puntos móviles, aunque el margen de aviso se reduce drásticamente con los cuerpos más pequeños. La propia red reconoce que un asteroide de unos 20 metros normalmente solo podría detectarse con varios días de anticipación.

El nodo del Teide comenzó sus operaciones sistemáticas en mayo de 2025. Desde entonces ha descubierto una veintena de asteroides cercanos a la Tierra y comunicado miles de mediciones. 2026 PC6 es, por ahora, su demostración más contundente: una roca difícil de ver, extremadamente próxima y detectada con el tiempo justo para activar la red internacional de seguimiento. No fue una amenaza, pero sí un ensayo casi perfecto de cómo comenzaría una alerta real.

Compartir esta historia

Artículos relacionados