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Ciencia

La física acaba de predecir una forma de materia que parece imposible: bosones y fermiones, los “agua y aceite” cuánticos, pueden formar gotas estables que se mantienen unidas por sí solas

Dos familias de partículas gobernadas por reglas radicalmente diferentes pueden alcanzar un equilibrio inesperado cuando sus interacciones son extremadamente intensas. El resultado sería una diminuta gota cuántica capaz de existir sin un recipiente que la contenga y accesible con gases ultrafríos que ya pueden producirse en laboratorio.
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En nuestra escala, agua y aceite pueden compartir un vaso, pero terminan separándose. En el mundo cuántico existe una división todavía más profunda: prácticamente todas las partículas se organizan en dos grandes familias, bosones y fermiones, y las reglas que determinan cómo pueden agruparse son completamente diferentes.

Ahora, un equipo de físicos ha encontrado teóricamente una situación en la que esas diferencias dejan de ser un obstáculo y producen algo extraordinario: una gota cuántica auto ligada formada por ambos tipos de partículas.

El trabajo, firmado por Sam Foster, Olivier Bleu, Jesper Levinsen y Meera M. Parish y aceptado en Physical Review Letters el pasado 8 de julio, predice que estas estructuras pueden aparecer cuando la atracción entre bosones y fermiones se vuelve suficientemente intensa y queda compensada por la llamada presión de Fermi.

Dos tipos de partículas que parecen diseñados para comportarse de manera opuesta

La física acaba de predecir una forma de materia que parece imposible: bosones y fermiones, los “agua y aceite” cuánticos, pueden formar gotas estables que se mantienen unidas por sí solas
© University of Stuttgart.

Los bosones tienen una propiedad extraordinaria: muchos pueden ocupar exactamente el mismo estado cuántico. Al enfriarlos lo suficiente, pueden formar un condensado de Bose-Einstein y comenzar a comportarse colectivamente como una única entidad cuántica.

Los fermiones hacen prácticamente lo contrario. Partículas como electrones, protones y neutrones obedecen el principio de exclusión de Pauli: dos fermiones idénticos no pueden ocupar simultáneamente el mismo estado cuántico. Conforme se intenta comprimir un conjunto de ellos, aparece una resistencia denominada presión de Fermi.

El nuevo estudio analiza precisamente una mezcla formada por un gas de fermiones y un condensado de Bose-Einstein débilmente repulsivo, llevados teóricamente hasta temperatura cero y un régimen de interacción extremadamente fuerte.

Entonces comienza el tira y afloja. La interacción resonante entre bosones y fermiones intenta concentrar las partículas. La presión de Fermi impide que el sistema continúe colapsando. En una determinada ventana de densidades e interacciones, ambas fuerzas pueden compensarse. Y aparece la gota.

Lo extraño es que no necesita un recipiente para mantenerse unida

La física acaba de predecir una forma de materia que parece imposible: bosones y fermiones, los “agua y aceite” cuánticos, pueden formar gotas estables que se mantienen unidas por sí solas
© University of Stuttgart.

No estamos hablando de una diminuta gota de agua.

Una gota cuántica auto ligada puede mantener una densidad finita gracias exclusivamente al equilibrio entre las interacciones internas del sistema. En otras palabras, los cálculos predicen una pequeña porción de materia capaz de mantenerse cohesionada sin depender de una trampa externa para evitar que sus componentes simplemente se dispersen.

Las gotas cuánticas no son nuevas por sí mismas. Ya han sido estudiadas y observadas en sistemas bosónicos, y este mismo año investigadores observaron gotas auto ligadas de moléculas ultrafrías de sodio y cesio.

Lo novedoso aquí es el mecanismo encontrado en una mezcla Bose-Fermi fuertemente resonante. El modelo muestra que la gota puede aparecer incluso antes de que la atracción haga que bosones y fermiones terminen formando pares ligados (dímeros). Y el equilibrio es delicado.

Cuando los investigadores aumentaron suficientemente la densidad de fermiones, el sistema dejó de favorecer aquella gota homogénea y apareció una separación de fases: una región mezclada de bosones y fermiones junto a otra dominada por los fermiones sobrantes. Los cálculos muestran incluso un comportamiento que recuerda a un punto crítico entre líquido y gas.

Lo más interesante es que podría comprobarse con tecnología que ya existe

Por ahora nadie ha fabricado esta particular gota Bose-Fermi. Es una predicción teórica, y esa diferencia importa.

Pero los autores señalan que el régimen necesario podría alcanzarse utilizando mezclas Bose-Fermi disponibles experimentalmente, especialmente cuando las masas de ambos tipos de partículas son relativamente similares. Eso convierte la propuesta en algo mucho más cercano a un experimento posible que a una simple curiosidad matemática.

Si finalmente aparecen en un laboratorio, estas gotas ofrecerían una nueva plataforma para explorar materia cuántica fuertemente correlacionada, transiciones de fase y sistemas donde atracción y presión cuántica compiten en condiciones extremas.

Y detrás de toda esa física queda una imagen sorprendentemente sencilla: dos familias de partículas que siguen reglas casi opuestas pueden ser empujadas hasta un punto en el que ninguna consigue imponerse sobre la otra y, precisamente por eso, terminan construyendo juntas una pequeña isla de materia que se sostiene sola.

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