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Ciencia

La galaxia que canta: Así suena Andrómeda cuando la NASA la convierte en música

Imágenes de Andrómeda tomadas por potentes telescopios han sido transformadas por la NASA en una sinfonía que mezcla ciencia y arte. Esta nueva sonificación revela datos invisibles a simple vista y rinde homenaje a una de las figuras clave en la historia de la astrofísica.
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La galaxia de Andrómeda, nuestro vecino cósmico más cercano, ha sido durante décadas una aliada de los astrónomos para entender mejor la Vía Láctea. Pero ahora, gracias a un proyecto de la NASA, no solo podemos observarla: también podemos escucharla. Datos de múltiples telescopios se han convertido en una composición musical que revela secretos invisibles en luz… pero audibles.

Andrómeda bajo una nueva luz… y sonido

La galaxia que canta: así suena Andrómeda cuando la NASA la convierte en música
© L. Frattare, K. Arcand, J.Major..

Messier 31, mejor conocida como Andrómeda, se encuentra a unos 2.5 millones de años luz de la Tierra. Su estructura espiral y su proximidad la convierten en el mejor espejo para estudiar nuestra propia galaxia. En esta ocasión, la NASA ha presentado una colección de imágenes tomadas por algunos de los telescopios más avanzados del mundo, cada uno capturando un tipo diferente de luz: rayos X, ultravioleta, óptico, infrarrojo y radio.

Cada espectro revela un rostro distinto de Andrómeda. Mientras que los rayos X permiten estudiar el agujero negro central y objetos compactos, la luz infrarroja resalta los brazos exteriores y el núcleo brillante. Los datos ópticos, por su parte, muestran una imagen más difusa, parecida a humo. Todo esto se ha unido en una imagen compuesta y, sobre todo, en una experiencia sonora única.

Sonificación: cuando la galaxia se convierte en partitura

La sonificación traduce los datos visuales en música. En este caso, los distintos tipos de luz se organizan de forma horizontal: de los rayos X en la parte superior a las ondas de radio en la inferior. A medida que una línea recorre de izquierda a derecha las imágenes, cada señal luminosa se convierte en un sonido: las longitudes de onda más energéticas generan notas agudas, y las menos energéticas, notas graves. El volumen depende del brillo; la altura, de la posición.

Este enfoque ofrece una nueva forma de explorar Andrómeda. Por ejemplo, los rayos X resaltan el núcleo brillante, mientras que en radio se perciben los brazos espirales como estructuras incandescentes. El resultado es una obra cósmica de 30 segundos en la que el universo, literalmente, canta.

Un homenaje a la pionera de la materia oscura

Además del impacto visual y sonoro, esta imagen tiene un fuerte valor simbólico. La NASA la ha dedicado a la Dra. Vera Rubin, quien en los años 60 estudió la rotación de Andrómeda y descubrió que había algo invisible alterando su movimiento: la materia oscura. Sus hallazgos desafiaron las teorías clásicas y abrieron una nueva era en la comprensión del universo.

Por su legado, Rubin se ha convertido en la primera astrónoma en aparecer en una moneda de 25 centavos de dólar emitida por Estados Unidos. Su nombre ahora está ligado, no solo a la ciencia, sino también al arte de transformar lo invisible en algo tangible, incluso audible.

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