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Ciencia

La Luna tiene agua suficiente para soñar con una asentar una ciudad. El problema es que un millón de habitantes agotaría hasta el escenario más optimista en apenas 100 años

Un nuevo cálculo pone un límite incómodo al sueño de colonizar la Luna: incluso con mil millones de toneladas de agua y reciclaje al nivel de la ISS, una metrópolis lunar apenas tendría un siglo de margen.
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La Luna tiene un recurso que hace unas décadas parecía impensable encontrar allí: agua. Está congelada principalmente en algunas de las regiones más oscuras y frías de sus polos, atrapada en cráteres donde la luz del Sol puede llevar miles de millones de años sin entrar. NASA ha confirmado depósitos de hielo en estas zonas y los considera una pieza clave para cualquier presencia humana permanente.

El problema empieza cuando dejamos de imaginar una pequeña base científica y pensamos en algo mucho más ambicioso: una auténtica ciudad lunar.

Un nuevo estudio publicado en Frontiers in Space Technologies ha hecho precisamente ese cálculo. Y su conclusión es bastante incómoda: incluso concediendo a la Luna 1.000 millones de toneladas de agua, una población de un millón de personas podría consumirlas en aproximadamente un siglo.

Curiosamente, la electricidad no sería el gran problema

La Luna tiene agua suficiente para soñar con una ciudad. El problema es que un millón de habitantes agotaría hasta el escenario más optimista en apenas 100 años
© NASA/LRO.

Martin Elvis y Jonathan McDowell, investigadores vinculados al Center for Astrophysics, Harvard & Smithsonian, analizaron qué recursos exigirían ciudades lunares de entre 100.000 y un millón de habitantes. Y encontraron una paradoja: producir energía sería considerablemente más sencillo que conseguir agua suficiente.

Los bordes elevados de algunos cráteres polares reciben luz solar durante periodos extremadamente largos. Los investigadores calculan que estructuras de aproximadamente un kilómetro cubiertas de paneles fotovoltaicos podrían llegar a producir unos tres gigavatios, suficiente para alimentar una gran instalación humana. Incluso plantean fabricar paneles utilizando el abundante silicio presente en la superficie lunar.

Debajo de esos lugares iluminados, sin embargo, se encuentran las regiones permanentemente en sombra: auténticas trampas criogénicas capaces de conservar hielo durante escalas geológicas.

Incluso reciclando el 98% del agua, las cuentas no salen

La Luna tiene agua suficiente para soñar con una ciudad. El problema es que un millón de habitantes agotaría hasta el escenario más optimista en apenas 100 años
© ESA / P. Carril.

Los autores utilizaron deliberadamente un escenario favorable: 1.000 millones de toneladas de agua lunar. No es una predicción de cuánto podremos extraer, sino un límite superior generoso. El propio trabajo señala que esa cantidad supera ampliamente el contenido actualmente conocido en las regiones polares permanentemente sombreadas.

Después calcularon cuánto consumiría una ciudad. No se trata únicamente de beber y ducharse. Una colonia necesitaría agua para producir alimentos, mantener la atmósfera respirable, procesos industriales y otras actividades. El modelo adopta aproximadamente 500 toneladas por persona y año contando esos usos. Sin reciclaje, un millón de habitantes agotaría mil millones de toneladas en apenas 2,4 años.

Aquí entra uno de los mayores logros técnicos de la Estación Espacial Internacional. Desde 2023, su sistema puede recuperar alrededor del 98% del agua utilizada. Aplicando esa eficiencia a la ciudad lunar, la situación mejora espectacularmente: la reserva duraría unos 100 años.

Pero sigue existiendo un problema fundamental. Cada ciclo pierde un pequeño porcentaje y, cuando millones de personas reutilizan agua continuamente durante décadas, ese 2% acaba siendo gigantesco. Para mantener una ciudad de un millón de habitantes durante unos 1.000 años, los investigadores calculan que habría que superar aproximadamente el 99,75% de recuperación.

La Luna quizá pueda tener pueblos. Las megaciudades son otra historia

La Luna tiene agua suficiente para soñar con una ciudad. El problema es que un millón de habitantes agotaría hasta el escenario más optimista en apenas 100 años
© NASA/LRO.

Eso no significa que establecerse en la Luna sea imposible. Las cuentas cambian radicalmente al reducir la escala. Bajo el escenario extremadamente generoso de mil millones de toneladas, 100.000 habitantes podrían disponer de agua durante unos 1.000 años con reciclaje del 98%. Comunidades de unos pocos miles serían todavía más manejables.

Hay salidas posibles: agricultura vertical con mucho menor consumo, sistemas de reciclaje mejores, transportar agua desde asteroides o descubrir depósitos enterrados que nuestros instrumentos orbitales todavía no pueden detectar. Algunas técnicas actuales solo estudian los primeros metros o decenas de metros del subsuelo, por lo que aún podría haber sorpresas.

La ironía es que podríamos aprender a construir ciudades en la Luna antes de descubrir cómo darles de beber. Y el primer gran límite para una civilización lunar quizá no sea el oxígeno, la energía ni siquiera el transporte: podría ser simplemente cuántas personas queremos meter allí.

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