Todo comienza en una cámara criogénica a -268 °C, con agua y dióxido de carbono atrapados en un frío eterno. Bajo el azote de una radiación similar a los rayos cósmicos, algo improbable sucede: nace una molécula que nunca se había visto, pero que podría haber estado en el origen de la vida misma.
El nacimiento de un “super alcohol” imposible

El metanetetrol no es un alcohol cualquiera. Es el único que une cuatro grupos de oxígeno e hidrógeno a un mismo átomo de carbono, una rareza química que durante más de un siglo fue solo teoría. Su inestabilidad lo hacía inalcanzable: bastaba un mínimo cambio en su entorno para que se descompusiera.
Pero un equipo internacional decidió reproducir las condiciones más hostiles del espacio. Congelaron agua y CO₂ a temperaturas cercanas al cero absoluto, los bombardearon con radiación cósmica simulada y, con luz ultravioleta, detectaron trazas de este “super alcohol” en estado gaseoso. Un hallazgo que no solo confirma su existencia, sino que lo convierte en un nuevo protagonista en la historia química del universo.
Una “bomba prebiótica” en potencia
Para Ryan Fortenberry, astroquímico de la Universidad de Misisipi, el metanetetrol es una “bomba prebiótica”: un núcleo compacto de carbono y oxígeno que, al recibir energía, libera agua, peróxido de hidrógeno y otros compuestos esenciales para la vida.
La metáfora es potente. Es como una bellota que no puede crecer por sí sola, pero que bajo las condiciones adecuadas puede iniciar un ecosistema entero. Si el metanetetrol se forma de manera natural en las nubes de polvo donde nacen estrellas y planetas, podría indicar que la química para la vida está ocurriendo mucho antes de que un mundo exista.
Fuente: Live Science.