Han pasado 54 años desde que un astronauta dejó la huella de sus botas en el polvo lunar. Desde entonces, la Luna ha permanecido como un objetivo aplazado, eclipsado por estaciones espaciales y sondas interplanetarias. Ahora, la NASA quiere devolver a sus tripulantes a la órbita del satélite con Artemis 2, y lo quiere hacer antes de lo previsto: en febrero de 2026.
Una misión de prueba con sabor histórico

Artemis 2 será la primera misión tripulada del programa Artemis. Cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— viajarán durante diez días en la cápsula Orion. La trayectoria incluye dos órbitas terrestres y un sobrevuelo lunar que llevará a la tripulación a apenas 7.000 kilómetros de la superficie, con la oportunidad de contemplar de primera mano la cara oculta del satélite.
El vuelo servirá para validar el cohete SLS, los sistemas de soporte vital y los procedimientos necesarios para futuras misiones de alunizaje. En palabras de la NASA, se trata de un programa escalonado: cada misión será un paso hacia la Artemis 3, prevista para 2027, que sí intentará llevar astronautas de nuevo al suelo lunar.
Ciencia, tecnología y geopolítica

Más allá de la épica del viaje, Artemis 2 pondrá a prueba nuevas tecnologías biomédicas. Los astronautas llevarán sensores, pulseras y dispositivos que registrarán su respuesta fisiológica. Incluso viajarán pequeños “avatares” de tejido humano para analizar cómo afecta el entorno espacial a distintos órganos. La idea es clara: entender cómo reacciona el cuerpo si queremos viajar más lejos, hacia Marte.
Pero la ciencia no es la única motivación. La viceadministradora interina de la NASA, Lakiesha Hawkins, lo resumió sin rodeos: estamos en una segunda carrera espacial. Estados Unidos quiere ser el primero en volver a la Luna, adelantándose a China, que planea llevar humanos allí en 2030. La diferencia con el pasado es que ahora la NASA no viaja sola: Europa y Canadá aportan tecnología y reciben a cambio plazas en la cápsula.
El regreso que lo cambia todo
Si Artemis 2 despega en febrero, será el primer ensayo tripulado rumbo a la Luna desde 1972. Su éxito abriría la puerta no solo a un alunizaje en la segunda mitad de la década, sino también a una presencia humana sostenida en el satélite, con la vista puesta en Marte.
La Luna vuelve al centro del tablero, y cada retraso o adelanto en el calendario ya no es solo un asunto técnico: es también una jugada en la partida global por el futuro del espacio.