En septiembre de 2022, la NASA consiguió algo que parecía sacado de una película de ciencia ficción: estrelló deliberadamente una nave espacial contra un asteroide y logró modificar su trayectoria.
La misión, llamada DART, impactó contra Dimorphos, un pequeño cuerpo que orbita alrededor de otro asteroide más grande, Didymos.
Ahora, cuatro años después, Europa se prepara para estudiar de cerca las consecuencias de aquella colisión.
La Agencia Espacial Europea (ESA) envió la nave Hera para investigar cómo respondió el asteroide al impacto y determinar si esta tecnología podría utilizarse algún día para proteger nuestro planeta.

Hera completó dos importantes maniobras de frenado
La misión Hera fue lanzada el 7 de octubre de 2024 desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos.
Durante su viaje realizó maniobras en el espacio profundo y un sobrevuelo de Marte en 2025 para ajustar su trayectoria.
Sin embargo, uno de los desafíos más importantes llegó en octubre de 2026. La nave debía reducir considerablemente su velocidad para aproximarse al sistema Didymos sin pasar de largo.
El 15 de octubre realizó una maniobra de frenado de 93 minutos utilizando tres propulsores alimentados con hidracina.
Una segunda operación, realizada el 22 de octubre, permitió reducir todavía más su velocidad relativa. Estas maniobras, acompañadas de ajustes adicionales, prepararon el encuentro con los dos asteroides.

La NASA ya consiguió cambiar la órbita de un asteroide
El objetivo de Hera es estudiar lo que ocurrió cuando DART impactó contra Dimorphos.
La nave estadounidense chocó contra el asteroide el 26 de septiembre de 2022, a millones de kilómetros de la Tierra. El experimento consiguió reducir aproximadamente 33 minutos el tiempo que Dimorphos tarda en completar una órbita alrededor de Didymos.
Fue la primera demostración de que la humanidad puede modificar deliberadamente el movimiento de un cuerpo celeste mediante un impacto cinético.
Sin embargo, todavía quedan preguntas importantes sobre las propiedades físicas del asteroide, la cantidad de material expulsado y la eficiencia real de la técnica.
Hera ya consiguió fotografiar los dos asteroides por separado
La ESA confirmó el 27 de octubre que Hera logró distinguir por primera vez a Didymos y Dimorphos en una misma observación.
La imagen fue obtenida con su cámara de navegación cuando la nave se encontraba a unos 1.280 kilómetros del sistema. Las maniobras de frenado redujeron la velocidad relativa de Hera a unos 20 metros por segundo, permitiéndole continuar su aproximación.
La agencia espera obtener las primeras imágenes detalladas de Dimorphos el 25 de noviembre.
Una misión que podría ayudar a proteger la Tierra
Hera investigará la forma, la masa y la estructura interna de Dimorphos, además de buscar las alteraciones producidas por DART.
Para ello utilizará instrumentos científicos y dos pequeños satélites CubeSat, capaces de acercarse al asteroide y realizar mediciones adicionales. Uno de los interrogantes es si el impacto dejó un cráter o modificó significativamente la forma del cuerpo celeste.
Los resultados ayudarán a perfeccionar los modelos que calculan cuánto podría desviarse un asteroide mediante una colisión controlada.
La meta no es destruir asteroides, sino cambiar ligeramente su trayectoria con suficiente anticipación para evitar un posible impacto contra la Tierra. Por ahora, Dimorphos no representa una amenaza para nuestro planeta. Pero lo que Hera descubra podría resultar decisivo si en el futuro se detecta un asteroide realmente peligroso.