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Ciencia

La NASA perdió un telescopio histórico: cayó sobre Sumatra después de 22 años en el espacio

El observatorio Swift se desintegró parcialmente al ingresar en la atmósfera terrestre el 4 de noviembre de 2026. Una misión de rescate intentó evitar su caída, pero una falla técnica terminó sellando el destino de uno de los instrumentos científicos más importantes de la NASA.
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Después de casi 22 años explorando algunos de los fenómenos más violentos del universo, el telescopio espacial Neil Gehrels Swift llegó al final de su extraordinaria trayectoria. El observatorio de la NASA reingresó en la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre de 2026, sobre la isla de Sumatra, en Indonesia, poniendo fin a una misión que había superado ampliamente todas las expectativas.

La reentrada ocurrió a las 12:39 GMT, según los datos de seguimiento de la Fuerza Espacial de Estados Unidos. Gran parte de la estructura se desintegró debido a las temperaturas extremas generadas durante el descenso. Aunque algunos componentes pudieron sobrevivir, hasta el momento no se han confirmado víctimas ni daños materiales.

Una caída que la NASA intentó evitar hasta el último momento

El desenlace no fue completamente inesperado. Durante los últimos meses, los especialistas habían advertido que Swift estaba perdiendo altura progresivamente y que existían pocas posibilidades de mantenerlo en órbita sin una intervención externa.

El problema estaba relacionado con la resistencia de las capas superiores de la atmósfera, cuya expansión se vio favorecida por una intensa actividad solar. Este fenómeno aumentó el rozamiento sobre el satélite y aceleró su descenso.

A diferencia de otras naves espaciales, Swift no contaba con un sistema de propulsión capaz de elevar nuevamente su órbita. Por ese motivo, la NASA decidió apostar por una operación extraordinaria para extender su vida útil.

La NASA perdió un telescopio histórico: cayó sobre Sumatra después de 22 años en el espacio
© El Heraldo de México – Youtube.

El fallido rescate espacial que pudo cambiar su destino

En julio de 2026, la agencia estadounidense lanzó una misión experimental junto con la empresa Katalyst Space. El objetivo era utilizar una nave robótica llamada LINK para aproximarse al telescopio y elevarlo hasta una órbita más segura.

Sin embargo, los problemas técnicos aparecieron antes de completar la operación.

La nave experimentó dificultades en su sistema de control de orientación, lo que impidió realizar las maniobras necesarias. Los ingenieros intentaron recuperar su funcionamiento, pero finalmente debieron abandonar el rescate.

Con el tiempo en contra y sin posibilidad de organizar una nueva intervención, la NASA decidió aprovechar las últimas semanas de actividad científica del observatorio.

El 20 de octubre, cuando Swift descendió hasta aproximadamente 275 kilómetros de altitud, sus sistemas entraron en modo seguro y el equipo responsable dio por terminadas las operaciones.

Un telescopio diseñado para dos años que terminó trabajando casi 22

Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 con una misión inicial de apenas dos años. Su principal objetivo consistía en estudiar los estallidos de rayos gamma, explosiones cósmicas extremadamente energéticas vinculadas con fenómenos como el colapso de estrellas masivas y las fusiones de objetos compactos.

Gracias a sus tres instrumentos científicos, el observatorio podía detectar estas emisiones y orientar rápidamente sus telescopios para estudiar sus consecuencias.

Durante más de dos décadas también permitió investigar agujeros negros, supernovas, galaxias activas y otros acontecimientos astronómicos. Sus observaciones contribuyeron a miles de investigaciones científicas y ayudaron a coordinar estudios con telescopios terrestres y espaciales.

El final de Swift también deja una advertencia para la exploración espacial

La caída de Swift representa algo más que la pérdida de un instrumento histórico. También demuestra que incluso los observatorios científicos más exitosos pueden terminar afectados por el deterioro de sus órbitas y la actividad del Sol.

Su regreso descontrolado reabre, además, el debate sobre los riesgos asociados con los objetos espaciales que vuelven a la Tierra.

Antes de la reentrada, la NASA había estimado una probabilidad aproximada de una entre 2.100 de que algún fragmento causara daños a una persona. Aunque no se han reportado consecuencias graves, el episodio refuerza la importancia de desarrollar tecnologías capaces de reparar, recuperar o retirar satélites de manera controlada.

Swift desapareció del cielo terrestre después de casi 22 años, pero sus datos continuarán ayudando a los científicos a comprender el universo durante mucho tiempo.

 

 

Fuente: Xataka.

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