Un adolescente desarma la computadora de su escuela para llevarse piezas a su casa. No lo hace por dinero ni por venganza: quiere entender cómo funciona el sistema que le impide jugar. Ese mismo impulso, replicado en más de 1150 casos durante los últimos ocho años, llevó a la policía británica a diseñar un programa que no busca condenar a estos jóvenes sino reconvertirlos antes de que crucen una línea sin retorno.
Un desafío que terminó en la puerta de un detective

“Era como un desafío, quería ver si era capaz de hacerlo”, contó Lucas a la BBC sobre el momento en que decidió vulnerar la red de su escuela. En un momento incluso desarmó una de las computadoras del establecimiento para llevarse componentes internos a su casa y probarlos por su cuenta. “Se siente una gran satisfacción cuando lográs hacer algo que dos o tres profesionales capacitados dedicaron mucho tiempo a impedir que hagas”, explicó.
El joven estuvo a punto de ser expulsado. Su madre, que no dimensionaba la gravedad de lo ocurrido, llamó a la policía e invitó a su casa a un agente del programa nacional Cyber Choices. “Mi mamá me decía que iba a venir un detective a hablar conmigo, que estaba en un gran problema”, recordó Lucas. “Así que me senté junto a la ventana a esperar, pensando en qué clase de problema estaba metido”.
Cyber Choices, el programa que apuesta a reconvertir hackers antes de que sea tarde
El agente Sam Cooper, especializado en prevención de delitos cibernéticos, es quien trabaja con Lucas desde principios de este año. Según explicó, el primer paso es mostrarles a los chicos, en su mayoría adolescentes, qué actividad es legal y cuál no. Después llega una etapa de refuerzo positivo que se extiende durante meses, con reuniones individuales generalmente en la casa de cada joven. Se trata del programa Cyber Choices de la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA) de Reino Unido, que funciona como una suerte de rehabilitación técnica: en paralelo a las charlas sobre legalidad, los agentes intentan identificar los intereses de cada joven para orientarlos hacia formación profesional o títulos vinculados a la ciberseguridad.
En los últimos ocho años se remitieron más de 1150 casos al programa, casi 600 de ellos solo en los últimos tres años. Ese salto no es casual: las autoridades británicas advierten que los grupos de hackers adolescentes ganan protagonismo dentro de los ciberataques graves, en un contexto donde los jóvenes acceden a dispositivos e internet a edades cada vez más tempranas y quedan expuestos a comunidades online que fomentan la piratería informática.
De Rockstar Games a TfL, los casos que encendieron las alarmas

Grupos de hackers angloparlantes fueron vinculados en los últimos años con ataques contra organizaciones de peso: el sistema de transporte público de Londres, TfL; el complejo hotelero y de casinos MGM Grand en 2024; y las cadenas minoristas británicas Marks & Spencer y Co-op durante 2025. Paul Foster, responsable de la prevención cibernética de la NCA, fue contundente al describir el fenómeno: “Sin duda se convirtió en un problema mayor”.
Dos jóvenes hackers fueron encarcelados este mes por el ataque a TfL y condenados a cinco años y medio de prisión. Un caso previo, el de Arion Kurtaj, un adolescente vinculado al hackeo de Rockstar Games (la desarrolladora de Grand Theft Auto), terminó con un tribunal declarándolo no apto para ser juzgado debido a su condición dentro del espectro autista.
Por qué la mayoría de estos hackers son neurodiversos
Sam Cooper sostiene que la gran mayoría de los jóvenes con los que trabaja son neurodiversos, muchos de ellos con autismo. “Aunque no se les etiquete como tales, obviamente tienen más afinidad con las computadoras que con la realidad práctica y social”, señaló. “A veces se obsesionan con ciertos objetivos y no escuchan a los adultos que los rodean, ahí es donde entro yo, me siento y hablo con ellos”.
Los dos jóvenes condenados por el ataque a TfL también eran autistas, un factor que el juez tuvo en cuenta al momento de dictar sentencia. Uno de ellos, Owen Flowers, había recibido la oferta de sumarse a Cyber Choices apenas cumplió 16 años, cuando tuvo sus primeros problemas con la ley, pero se negó a participar.
El dilema de enseñar habilidades peligrosas a quien ya mostró interés en usarlas
No todas las miradas sobre el programa son favorables. Algunos críticos argumentan que enseñar habilidades cibernéticas a jóvenes que ya manifestaron interés en la piratería informática puede terminar formando delincuentes más capaces. De hecho, en otro caso judicial en curso trascendió que un adolescente inscripto en el programa habría cometido nuevos delitos mientras participaba de él.
Foster reconoció esa tensión, pero defendió la lógica detrás de la intervención temprana: “Mi temor es que, si no proporcionáramos algo como Cyber Choices, ¿de dónde obtendrían esa información y a dónde los llevaría?”. Para la NCA, la apuesta es intervenir antes de que la curiosidad, el talento y la influencia de comunidades online terminen derivando en delitos graves.
Lucas admite que, de no haber sido descubierto, probablemente habría seguido corriendo los límites de lo que era capaz de hacer con una computadora. En Leicestershire, Izak, hoy un profesional de la ciberseguridad de 21 años, representa el otro extremo posible de esa misma historia: pirateó las computadoras de su colegio a los 15 años para usar Photoshop, se involucró con grupos ciberdelincuentes que generaban dinero ilegal, y una visita de la policía terminó orientándolo hacia una carrera legítima. Como resume él mismo, hoy busca “utilizar mis habilidades cibernéticas para el bien”.