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La última prueba nuclear de Corea del Norte fue tan potente que desplazó varios metros una montaña

El monte Mantap en Corea del Norte
Imagen: Google Earth

Combinando imágenes de radar satelitales con datos sísmicos, un equipo internacional de investigadores ha vuelto a evaluar los efectos de la prueba nuclear más reciente de Corea del Norte en el monte Mantap. El resultado es una inquietante estimación sobre la potencia del dispositivo utilizado y su influencia en la propia montaña.

En 2003, la República Popular Democrática de Corea del Norte se convirtió en el primer país en retirarse del Tratado de 1968 sobre la no proliferación de las armas nucleares. En 2006, Corea del Norte comenzó una serie de pruebas nucleares cada vez más potentes. El 3 de septiembre de 2017, el país probó su sexto y más poderoso dispositivo nuclear hasta la fecha, una posible bomba de hidrógeno que desencadenó un terremoto de magnitud 6,3 y el colapso de la cámara de prueba nuclear. Informes no confirmados también sugieren que un túnel colapsó poco después de la prueba, presuntamente matando a cientos de trabajadores.

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Foto: AP
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Desde la prueba de 2017, los científicos han tratado de comprender la magnitud de la explosión subterránea, tanto en términos de su potencial poder destructivo como de sus efectos sobre la geología local. Para ello, estudiaron principalmente formas de ondas sísmicas, que en el mejor de los casos ofrecen estimaciones aproximadas de la fuerza e impacto de la bomba en el monte Mantap, la ubicación del sitio de pruebas nucleares Punggye-ri en Corea del Norte. Un nuevo estudio publicado esta semana en Science es el primero en combinar sensores remotos en forma de imágenes satelitales con datos sísmicos para producir una imagen actualizada de los eventos geológicos que ocurrieron inmediatamente después de la explosión del 3 de septiembre, y posteriormente producir nuevos estimaciones sobre el poder de la bomba.

Para su análisis, un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Nanyang, la Universidad de California, Berkeley y otras instituciones utilizaron el instrumento de radar de apertura sintética (SAR) del TerraSAR-X, un satélite alemán capaz de medir el desplazamiento horizontal y vertical en una resolución de unos pocos metros. A diferencia de los sensores ópticos, SAR transmite ondas electromagnéticas y registra la señal reflejada desde la Tierra.

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Después de combinar estos datos de satélite con datos de forma de onda sísmica, los investigadores utilizaron modelos de computadora 3D para evaluar el impacto total de la prueba nuclear. Según los nuevos modelos, la cámara de detonación se encontraba unos 450 metros por debajo de la cumbre. El monte Mantap mide 2205 metros, lo que significa que la cámara de prueba era relativamente poco profunda. Los investigadores también detectaron rastros de un evento de réplica, cuyo centro se ubicó 700 metros al sur del terremoto principal generado por la explosión, lo que puede tomarse como una posible evidencia del colapso del túnel.

Increíblemente, los movimientos horizontales sugieren que la montaña se desplazó aproximadamente 3,5 metros en dirección oeste-suroeste después de la explosión y un evento de compactación significativo. Teng Wang, un científico de la Universidad Tecnológica de Nanyang y coautor del nuevo estudio, dice que este impresionante movimiento horizontal fue una completa sorpresa.

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“Nunca hemos visto un desplazamiento tan grande causado por la actividad humana a través de imágenes SAR”, explica Douglas Dreger, científico del Departamento de Planeta Tierra y Ciencias Planetarias de la Universidad de California-Berkeley y coautor del estudio. “Pero el desplazamiento vertical es mucho más pequeño que el desplazamiento horizontal. Más tarde descubrimos que esto se debe a la compactación causada por la gravedad tras la explosión”.

Los investigadores también obtuvieron nuevas estimaciones de la potencia de la bomba combinando la profundidad de la explosión determinada con datos de sismología, entre otros factores geológicos. La fuerza más probable del dispositivo es de 209 kilotones, con un margen de error que oscila entre 120 y 304 kilotones de equivalencia en TNT. El límite superior de esta estimación se encuentra entre los más altos propuestos para la prueba del 3 de septiembre. Si es preciso, la bomba sería 20 veces más potente que la utilizada en Hiroshima en 1945.

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En el futuro, los investigadores desean mejorar sus técnicas para producir mejores resultados y limitar aún más sus estimaciones.

“Si bien tomamos en cuenta la topografía para este estudio, se asumió una estructura elástica uniforme de la montaña”, explica Dreger a Gizmodo. “El trabajo futuro considerará una estructura elástica no uniforme más compleja”. En otras palabras, los investigadores asumieron que la integridad y la capacidad de la montaña para “doblarse” era constante en toda la estructura, lo que no es necesariamente cierto.

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Dreger dice que hay planes para observar las imágenes de radar satelitales posteriores para ver si hubo un periodo de deformación lenta después de la explosión, y también planea considerar modelos geológicos (estructura elástica) más realistas para estudiar los datos.

Sin duda, se deben hacer ajustes, pero como concluyen los autores, “nuestros resultados demuestran la capacidad de la teledetección espacial para ayudar a caracterizar las grandes pruebas nucleares subterráneas”.

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A finales del mes pasado, el líder norcoreano Kim Jong-un dijo que cerraría el sitio de pruebas nucleares y que “no hay razón para que poseamos armas nucleares”. La decisión probablemente fue estratégica debido a las conversaciones pendientes con los Estados Unidos, pero el cierre también puede tener algo que ver con el colapso de la cámara de detonación.

[Science]

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