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Ciencia

Las abejas vuelven a sorprender a la ciencia: un nuevo estudio encontró una capacidad que durante años estuvo en duda

Un grupo de científicos volvió a analizar una de las capacidades más discutidas de las abejas y llegó a una conclusión que desafía años de críticas. Los resultados no solo aportan nuevas pruebas sobre estos insectos, sino que también cuestionan la forma en que se estudia la inteligencia animal.
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Las abejas llevan décadas sorprendiendo a la comunidad científica por habilidades que parecían impensadas para un insecto. Ahora, una nueva investigación vuelve a ponerlas en el centro del debate al presentar evidencias que podrían cambiar la forma en que entendemos su inteligencia. El estudio no solo reabre una vieja discusión, sino que también plantea que muchas conclusiones anteriores podrían haber estado condicionadas por una perspectiva demasiado centrada en la visión humana.

Un experimento que reavivó un viejo debate científico

Una investigación realizada por especialistas de la Universidad de Monash, en Australia, concluyó que las abejas melíferas (Apis mellifera) poseen una auténtica capacidad para procesar información numérica. El trabajo, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, buscó responder una pregunta que durante años dividió a los investigadores: ¿las abejas realmente distinguen cantidades o simplemente reaccionan a determinadas características visuales?

Para responder esa incógnita, el equipo revisó estudios anteriores desde una perspectiva completamente diferente. En lugar de interpretar los experimentos con criterios humanos, los científicos adaptaron el análisis a la manera en que estos insectos perciben el mundo.

Ese cambio de enfoque permitió reevaluar las críticas que sostenían que las abejas no reconocían números, sino que respondían únicamente a elementos como la frecuencia espacial, los patrones o determinadas configuraciones visuales. Según los nuevos resultados, esas objeciones pierden fuerza cuando se consideran las verdaderas capacidades sensoriales del animal.

Los investigadores afirman que, al diseñar experimentos compatibles con la biología de las abejas, aparece una evidencia consistente de que estos insectos sí muestran sensibilidad frente a la cantidad de elementos presentes en una escena.

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©Francois Van Staden – Pexels

La importancia de estudiar a los animales desde su propia perspectiva

La doctora Scarlett Howard, profesora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Monash y una de las autoras del estudio, explicó que uno de los principales aportes del trabajo es demostrar la necesidad de dejar de evaluar la inteligencia animal exclusivamente desde parámetros humanos.

Según la investigadora, existe el riesgo de subestimar o incluso sobreestimar las capacidades cognitivas de una especie cuando se ignora cómo percibe realmente su entorno. Para ella, comprender la forma en que cada animal interpreta la información es una condición indispensable para obtener conclusiones confiables.

En la misma línea, el doctor Mirko Zanon, primer autor del estudio e investigador del Centro de Ciencias de la Mente y el Cerebro de la Universidad de Trento, en Italia, señaló que muchos debates científicos pueden originarse simplemente porque los experimentos no reflejan la realidad sensorial de los animales estudiados.

De acuerdo con el especialista, una vez que los estímulos experimentales se analizan teniendo en cuenta la percepción visual propia de las abejas, desaparecen muchas de las dudas que existían sobre su aparente capacidad para distinguir cantidades.

Los autores sostienen que este principio debería aplicarse a muchas otras investigaciones sobre cognición animal, ya que distintas especies procesan la información de maneras muy diferentes a las personas.

Cada vez más evidencias desafían la imagen tradicional de los insectos

Los nuevos resultados se suman a una creciente cantidad de investigaciones que muestran que los insectos poseen habilidades mucho más complejas de lo que se creía hace apenas unos años.

Uno de los ejemplos más llamativos provino de un estudio publicado en la revista Science, donde científicos demostraron que los abejorros (Bombus terrestris) son capaces de utilizar herramientas para resolver problemas.

Durante los experimentos, estos insectos aprendieron a empujar pequeñas bolas de poliestireno hasta una ubicación determinada para luego utilizarlas como apoyo y alcanzar una flor artificial situada fuera de su alcance. El comportamiento evidenció planificación y aprendizaje más allá del simple ensayo y error.

Estos descubrimientos cuestionan una idea muy extendida según la cual los insectos actúan únicamente mediante reflejos automáticos o conductas instintivas.

El ecólogo del comportamiento Olli Loukola, autor principal de esa investigación y miembro de la Universidad de Oulu, en Finlandia, afirmó que muchas personas todavía consideran a los insectos como organismos incapaces de experimentar procesos mentales complejos. Incluso señaló que algunos desconocen que poseen cerebro.

Para el investigador, este tipo de estudios ayuda a modificar esa percepción y demuestra que especies con sistemas nerviosos muy pequeños pueden desarrollar comportamientos sorprendentes cuando enfrentan desafíos adecuados.

En conjunto, tanto el nuevo trabajo sobre las abejas melíferas como las investigaciones realizadas con abejorros fortalecen una idea que gana cada vez más respaldo científico: la inteligencia animal puede manifestarse de formas muy distintas y solo puede comprenderse plenamente cuando los experimentos respetan las características biológicas y sensoriales propias de cada especie.

 

[Fuente: La Tercera]

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