Photo: Oleksandr Pidvalnyi (Pexels)

Los pl√°tanos de hoy en d√≠a no son para nada como los que exist√≠an hace cientos de a√Īos. Tampoco los melocotones, las sand√≠as o el ma√≠z. Las versiones actuales tienen mucha m√°s az√ļcar y eso est√° empezando a causar problemas de salud a los animales en cautividad, concretamente caries y obesidad.

El Zool√≥gico de Melbourne es uno de los centros que ha anunciado su intenci√≥n de¬†controlar la cantidad de fruta cultivada por el hombre que se suministra a determinados animales. Los Pandas rojos y algunas especies de monos han desarrollado una especial afici√≥n por las frutas cultivadas por los seres humanos hasta el punto de que, si les das a elegir, solo comen esas por encima de otras variedades silvestres con menos az√ļcar y m√°s fibra.

‚ÄúB√°sicamente todas las frutas cultivadas actuales son m√°s dulces que sus variedades salvajes‚ÄĚ, explica el doctor Senaka Ranadheera de la Universidad de Melbourne al Sydney Morning Herald. ‚ÄúAlgunas variedades de fruta como las ciruelas han visto incrementada su cantidad de az√ļcar natural en casi el doble en los √ļltimos 20 a√Īos‚ÄĚ.

Para los seres humanos esa cantidad de az√ļcar no es perjudicial. De hecho, el az√ļcar de la fruta es mejor que el de otros productos industriales con az√ļcares y la fruta aporta un extra de fibra y nutrientes. Otras especies de animales, sin embargo, no est√°n habituadas a este aporte de az√ļcar, y el consumo de fruta cultivada por seres humanos se traduce en problemas dentales y aumento de peso.

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Mantener el equilibrio en la dieta de animales en cautividad es todo un reto para los veterinarios de los zoológicos. Con animales como las focas, por ejemplo, el reto es lograr que el pescado que comen les aporte las suficientes vitaminas, para lo que a menudo tienen que cambiar el pescado congelado por fresco. [vía Quartz]