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Ciencia

Volveremos a la Luna más rápido que nunca. Y ese salto podría romper el límite de velocidad humana

La misión Artemis II no solo busca regresar a la Luna: quiere hacerlo a una velocidad que pondrá a prueba los límites de la ingeniería y del cuerpo humano. Si lo logra, será la primera vez que una nave tripulada supere la barrera de velocidad alcanzada por el Apolo 10 hace más de medio siglo.
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La carrera espacial hasta ahora nunca se detuvo, pero ahora acelera como nunca antes. Mientras el mundo mira hacia Marte, la NASA prepara una misión que podría romper uno de los récords más impactantes en la historia de la exploración humana: la mayor velocidad jamás alcanzada por personas. El escenario será otra vez la Luna, pero los protagonistas, los del siglo XXI.

Una marca que resiste desde 1969

El límite de velocidad humana está por romperse (y será en el próximo viaje a la Luna)
© Unsplash – Iván Díaz.

El día 26 de mayo del año 1969, la cápsula Charlie Brown de la misión Apolo 10 regresaba a la Tierra tras orbitar la Luna, con una hazaña que aún no ha sido superada: sus astronautas alcanzaron los 39.937,7 km/h en la reentrada. Esa velocidad permitió recorrer la distancia entre Madrid y Barcelona en menos de un minuto.

Aunque no alunizaron, Thomas Stafford, John Young y Eugene Cernan protagonizaron un ensayo esencial para la llegada del Apolo 11. La clave del récord estuvo en la trayectoria elegida, que acortó el regreso a unas 42 horas y aprovechó la aceleración gravitacional de la Tierra como nunca antes.

Artemis II: el regreso a la Luna con un objetivo audaz

El límite de velocidad humana está por romperse (y será en el próximo viaje a la Luna)
© Unsplash – SpaceX.

Ahora mismo, la NASA se prepara para Artemis II, la misión tripulada que llevará a Jeremy Hansen, Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Hammock Koch alrededor de la Luna. Programada para 2026, esta misión promete marcar un antes y un después, con una reentrada estimada de 40.234 km/h, superando así la marca de 1969.

Aunque la diferencia de velocidad es leve, el reto técnico es enorme. El escudo térmico de la nave Orión —que ya mostró fisuras en la misión Artemis I— deberá resistir temperaturas extremas y fuerzas descomunales. Por eso, se ha rediseñado el perfil de reentrada para evitar un rebote que podría dañar la estructura del escudo.

Un nuevo récord, un nuevo horizonte

Más allá del dato simbólico, Artemis II representa un salto hacia el futuro de la exploración espacial. Volver a la Luna, batir marcas históricas y probar tecnologías extremas es el primer paso hacia objetivos aún más ambiciosos, como misiones tripuladas a Marte.

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