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Mundo

Un ladrillo de 4.000 años de antigüedad preservó algo que nos une con los humanos de la Edad de Bronce: la huella de un perro

Quizá fuera una mascota a la que querían tanto como nosotros a las nuestras.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Es probable que tengamos mucho más en común de lo que pensamos con las sociedades antiguas como, por ejemplo, la alegría que llena nuestros días si tenemos un amigo peludo.

En un posteo en redes sociales ayer el ministro de cultura y turismo de Turquía, Mehmet Nuri Ersoy, compartió fotos de huellas de perro halladas en un ladrillo de barro en el sitio arqueológico de Tavşanlı Höyük. Se cree que las huellas son de hace unos 44.000 años, y que el ladrillo tal vez formaba parte de una construcción de la Edad de Bronce. El posteo de Ersoy no detalla cuántas huellas de perro se descubrieron, ni da detalles de la excavación, aunque sí menciona que un equipo encabezado por el arqueólogo Erkan Fidan de la Universidad Bilecik Şeyh Edebali trabajaba en el sitio desde 2021.

“En Tavşanlı Höyük, uno de los más grandes asentamientos de la Edad de Bronce en el oeste de Anatolia, estamos encontrando no solo estructuras y artefactos sino también pequeños e inesperados rastros de la vida”, escribió Ersoy en el posteo.

El sitio que siempre tiene más para dar

Este verano el equipo de Fidan compartió detalles de su excavación en un estudio publicado en el Coğrafya Dergisi Journal of Geography. Según ese trabajo el asentamiento de Tavşanlı Höyük cubre una superficie de más o menos 45 hectáreas y en estudios anteriores de superficie y excavación se encontró evidencia de ocupación humana que data del tercer milenio antes de la era cristiana.

El posteo de Ersoy no brinda detalles sobre el contexto arqueológico de las huellas. Pero el trabajo anterior sí alude a algunos aspectos del sitio que podrían ser relevantes. Por ejemplo, el equipo identificó numerosos hoyos con “abundantes cerámicas, adobe, huesos, madera quemada, piedra pedernal y otros materiales orgánicos/refinados”, según indica el trabajo. También hay mucha evidencia de fuego, tanto natural como iniciado por humanos del lugar, y se halló evidencia de materiales de relleno “puestos por manos humanas entre depósitos naturales”, escribió el equipo.

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© Mehmet Nuri Ersoy/Türkiye Ministry of Culture and Tourism

En otras palabras, no hay dudas de que las planicies de Tavşanlı Höyük estuvieron ocupadas por humanos durante mucho tiempo. En cuanto a detalles relevantes sobre el descubrimiento de la huella, también hay evidencia de que esos habitantes sabían hacer ladrillos de adobe (barro secado al sol). Son justamente esos ladrillos lo que llamó la atención de un amiguito canino de hace 4.000 años, suponiendo que la fecha que calcularon es la correcta.

Amiguitos

Para este estudio el equipo llevó a cabo análisis de radiocarbono de muestras del sitio y encontraron que hace 8.000 años ya había un asentamiento humano en Tavşanlı Höyük. Si están en lo cierto, significaría que el sitio tiene inmenso valor arqueológico y el descubrimiento de la huella del perro podría no parecer de importancia en comparación con miles de años de ocupación humana continua.

Hay que señalar que no es la primera vez que se encuentra la marca dejada por un animal. En 213 un académico encontró manchas de tinta con la forma de una huella de gato en páginas de un manuscrito medieval. Y hace unos 2.000 años parece que un gato caminó sobre unas tejas todavía húmedas que preparaban los arquitectos romanos que estaban construyendo un techo.

No se puede evitar

Probablemente nunca sepamos cómo reaccionaban los humanos ante estos animales, que técnicamente eran una molestia. Pero intuyo que la interacción habrá terminado con el humano apartando con un afectuoso empujón al peludo y molesto invasor (si te gustan los videos de las mascotas traviesas, ya sabes a qué me refiero).

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©Mehmet Nuri Ersoy/Türkiye Ministry of Culture and Tourism

Hablando en serio, hallazgos como estos son un crucial recordatorio de que al fin y al cabo la arqueología no solo se ocupa de las cosas antiguas de hace miles de años. También trata sobre entender cómo evolucionó la sociedad hasta ser lo que hoy conocemos, incluyendo nuestra tendencia de perdonar a nuestras mascotas cuando meten la pata.

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