Imagen: Rocket Lab

El domingo pasado, la startup de cohetes Rocket Lab lanzó un bola de espejos de casi un metro al espacio. Se llama la “Estrella de la Humanidad” y se supone que su propósito es recordarnos que solo somos partículas de polvo en el gran esquema del universo. Algunos astrónomos se han quejado sobre lo que llaman una maniobra, declarando que el objeto interferirá con su trabajo. Uno dijo que sería lo equivalente de ponerle “una luz estroboscópica a un oso polar”.

Eso es una exageración, por supuesto, pero el problema más grande es el precedente creado por este satélite enorme. El objetivo de la Estrella de la Humanidad es darle a las personas piel de gallina cuando miran el cielo. Según el CEO de Rocket Lab Peter Beck, es un “recordatorio a todos en la Tierra de nuestro frágil papel en el universo”. No obstante, The Guardian reporta que algunos astrónomos están enfadados. Declaran que es una indulgencia estúpida que complicará su trabajo.

“Wow. Es como grafiti espacial luminoso de larga duración. Muchas gracias @RocketLab”, dijo Mike Brown, un astrónomo del Instituto de Tecnología de California.

Por otro lado, Caleb Scharf, el director de astrobiología en la Universidad de Columbia, escribió en Scientific American que la estrella representaba “otra invasión de mi universo personal, otro objeto parpadeante buscando atención”.

“La mayoría de nosotros no pensaría que fuera adorable que le pusiera una luz estroboscópica a un oso polar, o si grabara el eslogan de mi empresa en los precarios tramos superiores del Monte Everest”, escribió Scharg. “Lanzando una bola brillante al cielo se siente igual de abusivo. Es definitivamente un recuerdo de nuestro frágil papel en el universo, porque está infectando la misma cosa que necesitamos apreciar”.

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Son palabras duras, ¿pero es verdad? Lanzamos a satélites al espacio todo el tiempo, y esta bola de espejos no va a ser más luminosa que otros satélites del mismo tamaño. ¿Es cierto que la Estrella de la Humanidad causará problemas para los astrónomos?

“Yo entiendo las preocupaciones de los astrónomos, especialmente esos que están realizando trabajo óptico”, le comentó Abel Méndez, un astrobiólogo planetario y un miembro de la división de astrobiología de la NASA en la Universidad de Puerto Rico, a Gizmodo. “Siempre hay una probabilidad muy pequeña de que un satélite confunda o bloquee la observación astronómica. Esto es especialmente verdad para los satélites luminosos como la Estrella de la Humanidad. Afortunadamente, se mueven fuera del campo de visión con rapidez”.

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Méndez dice que no está demasiado preocupado con este tipo de satélites con vidas útiles cortas. Lo importante es que no se conviertan en una moda.

Emily Petroff, del Instituto de Radioastronomía de Holanda, comenta que lanzamos satélites al espacio con mucha frecuencia y que la mayoría de personas se asombraría por la cantidad de objetos que tenemos ahí.

“La gran red de satélites que orbita nuestra planeta ya es una plaga para la radioastronomía”, afirmó Petroff para Gizmodo. “Las transmisiones de estos satélites arruinan una gran parte de nuestras observaciones cada año y convierten algunas áreas del cielo en zonas perpetuamente inaccesibles para nuestros telescopios. Sería trágico que la astronomía óptica sufriera la misma sentencia. Se supone que la Estrella de la Humanidad nos debe hacer reflexionar sobre nuestro lugar en la Tierra, pero el satélite, y futuros satélites de ese estilo, podría lograr su objetivo en detrimento de las observaciones científicas que intentan entender nuestro lugar en el universo”.

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“Los satélites ya están complicando nuestras observaciones astronómicas”, comentó Jonathan McDowell, un astrofísico en el Centro Smithsonian para la Astrofísica de la Universidad de Harvard y un experto sobre los satélites artificiales, para Gizmodo. “Hay cierta preocupación justificada sobre si se empieza trabajo en las constelaciones masivas propuestas y hay 10 o 100 veces más satélites en órbita. En ese caso, casi todas las imágenes astronómicas capturadas desde la Tierra podrían estar contaminadas por los rastros de los satélites. Esto hace que el análisis de las imágenes sea más difícil y que algunas imágenes sean inservibles para ciertos propósitos”.

“Lo que es particularmente agobiante sobre este satélite es que ha sido diseñado para ser luminoso y que no tiene ningún otro propósito”, añadió McDowell. “Es lo equivalente de alguien que pone un cartel de publicidad con luces fluorescentes justo fuera de la ventana de tu habitación”.

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Dicho esto, McDowell piensa que Beck está sobreestimando la luminosidad del satélite. Además, dice que un solo satélite en órbita baja por solamente unos meses no destrozará al campo de astronomía demasiado (por ejemplo, no será visible en Estados Unidos hasta marzo). “Creo que hay una preocupación legítima sobre el precedente malo que establece. Si tuviéramos un montón de estos, sería un verdadero problema”.

John C. Barentine, el director de conservación de la Asociación Internacional del Cielo Oscuro, cree que el impacto de la Estrella de la Humanidad será mínimo.

“Orbita por debajo de la Estación Espacial Internacional — lo cual ya produce un rastro luminoso en el cielo, por si la humanidad necesitaba reflexionar sobre algo — y probablemente se caerá de esa órbita a la Tierra dentro de unas semanas”, Barentine le dijo a Gizmodo. “Hay muy pocas posibilidades de que produzca un reflejo que se pueda ver desde un telescopio de investigación con un campo de visión extraordinariamente pequeño”.

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Una preocupación mayor, dice Barentine, es que la maniobra pueda mandar un mensaje a otros con planes similares, como el Orbital Reflector, un satélite (por ahora en la Tierra) cuyo propósito es ser arte en los cielos.

“Y me hace pensar que si este tipo de cosas continúa, solamente es cuestión de tiempo hasta que las empresas lancen carteles publicitarios al espacio que contaminarían aún más el cielo y presentarían una amenaza existencial a la investigación astronómica en la Tierra”, afirma Barentine. “Ese no es el tipo de mundo que queremos ver”.

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[The Guardian]