Que la velocidad de la luz sea finita implica que mirar en la distancia es lo mismo que mirar en el pasado: cuanto más lejos viaja la luz, más antigua es. En la distancia, los científicos han descubierto un antiguo y gigantesco “protosupercúmulo” denominado Hyperion, que podría ayudar a explicar cómo el universo forma algunas de sus estructuras más grandes.

Hyperion es la estructura más grande descubierta hasta ahora a esa distancia, 2000 millones de años después del Big Bang. Podría potencialmente ser una herramienta única para estudiar los supercúmulo (cúmulos de cúmulos de galaxias) mientras se forman. Los astrónomos que escribieron el estudio publicado en Astronomy and Astrophysics piensan que es bastante emocionante.

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“Es una sorpresa ver que la gravedad tuvo tiempo de construir una cosa tan enorme, teniendo en cuenta que el universo tenía aproximadamente unos 2000 millones de años”, explicó a Gizmodo la autora del estudio Olga Cucciati del Istituto Nazionale di Astrofisica en Italia. “Cuanto más grande es la estructura, más tiempo se tarda en armarla”.

El universo parece adoptar una estructura de telaraña, con enormes vacíos separados por filamentos de galaxias y cúmulos de galaxias conectadas por la gravedad. Los científicos han nombrado estructuras aún más grandes, lugares con una sobreabundancia de cúmulos de galaxias (aunque no siempre están fuertemente vinculados por la gravedad) llamados supercúmulos. La Vía Láctea vive en un grupo de galaxias llamado grupo local, que sería parte del supercúmulo de Virgo, y tal vez parte de un supercluster aún más grande llamado supercúmulo de Laniakea.

Los científicos detectaron Hyperion buscando puntos densos en el VIMOS Ultra Deep Survey, que mide la luz y la distancia de alrededor de 10.000 objetos, incluidas 5000 galaxias confirmadas, utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral. Hicieron una búsqueda de estructuras y encontraron siete complejos relacionados de galaxias de 200 millones de años luz por 200 millones de años luz por 490 millones de años luz, con una masa estimada de 4800 billones de veces la masa del Sol, o 10.000 veces más que la Vía Láctea.

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Sería el mismo tamaño que nuestro supercúmulo Laniakea, pero Laniakea tiene cien veces más masa que Hyperion. Si un avión de combate intentara volar aproximadamente 500 millones de años luz, tomaría desde ahora hasta que se extinga la última de las estrellas del universo (sin contar los cuerpos estelares como agujeros negros, estrellas de neutrones y enanas blancas).

Los autores no son los únicos entusiasmados con el estudio. “Es un trabajo interesante, usa conjuntos de datos coherentes para tratar de construir un sentido más contextual de lo que está sucediendo en este trozo de cielo”, dijo a Gizmodo Jillian Scudder, profesora asistente y astrónoma del Oberlin College, pero advirtió que nuevas observaciones podrían cambiar la forma de la región.

Los investigadores están especialmente entusiasmados con la clara detección de estructuras dentro de esta enorme región del espacio, y esperan realizar ahora un análisis más detallado. También les gustaría comparar el cúmulo con las simulaciones del modelo estándar de la evolución del universo, aunque esto requeriría un mejor censo de las galaxias de Hyperion.

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Según Cucciati: “La parte divertida comienza ahora”.