Científicos están convirtiendo el virus del Zika en un arma contra el cáncer cerebral

Las partículas del virus del Zika, en rojo, que se encuentran dentro de las células en el riñón de un mono verde africano.
Imagen: National Institute of Allergy and Infectious Diseases, NIH (Flickr)

Una devastadora enfermedad vírica podría ayudar a tratar y prevenir el cáncer cerebral en un futuro cercano. Investigadores de la Universidad de Texas usaron con éxito una versión modificada del virus Zika para matar de forma selectiva las células madre que permiten a los tumores cerebrales sobrevivir en ratones.

El Zika lo propagan principalmente los mosquitos, y durante mucho tiempo ha sido considerado una molestia menor. Durante décadas, después de que se descubriese en la década de 1940, apareció esporádicamente en Asia y África. Cuando aparecía, causaba unos síntomas parecidos a los de la gripe.

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A partir de 2015, se produjeron una serie de brotes masivos de Zika que azotaron América del Sur, América Central y partes de América del Norte. La mayoría de las personas que contrajeron el virus en esta ocasión no sufrieron una experiencia mucho peor, pero pronto se descubrió que el Zika a veces podía causar graves defectos de nacimiento en los niños cuyas madres lo habían contraído durante el embarazo.

Esas condiciones congénitas varían de una persona a otra, y pueden incluir ceguera, deformaciones físicas y microcefalia. Todas parecen provenir del daño cerebral causado por el virus.

Interpretación artística de células del sistema inmune atacando una célula tumoral. Foto: Diamond Light Source UK)

Los investigadores detrás de este nuevo estudio dirigido por el genetista Pei-Yong Shi de la Universidad de Texas han estado investigando el virus Zika y sus parientes cercanos durante años, con la esperanza de comprender mejor cómo y por qué el virus ataca el cerebro del feto y no del adulto. A diferencia de virus como el del Nilo Occidental, el Zika prefiere infectar un cierto tipo de células que se encuentran en el feto conocidas como células progenitoras neurales. Esta infección mata y evita que estas células tengan un crecimiento normal y se conviertan en neuronas completamente maduras.

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Si bien su investigación se ha centrado en el desarrollo de tratamientos contra el Zika –no existe un medicamento de este tipo en la actualidad– también comenzaron a preguntarse si el meticuloso apetito del zika podría utilizarse para algo.

La forma más letal de cáncer cerebral, llamada glioblastoma multiforme (GBM), es casi incurable, y menos del cinco por ciento de los pacientes sobreviven cinco años después de su diagnóstico inicial. Gran parte de lo que hace que el GBM sea mortal, es su tenacidad: los tumores casi siempre vuelven a crecer después de la cirugía y la quimioterapia.

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Algunos científicos piensan que los GBM dependen de un tipo específico de células madre que utilizan para reabastecer sus filas, conocidas como células madre del glioma. Debido a que estas células tienen un extraño parecido con las células que el Zika persigue dentro del feto, Shi y su equipo tienen la teoría de que el virus podría ser utilizado como un arma contra el cáncer.

Renonancia magnética con un gioblastoma. Foto: Wikipedia
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En investigaciones anteriores, descubrieron que una cepa normal de Zika, inyectada directamente en el cerebro, podría prolongar la vida de los ratones que desarrollaron una forma de GBM. Pero debido a que el Zika aún puede ser peligroso para los adultos, querían trabajar con una versión menos agresiva del virus. Da la casualidad de que otros investigadores han estado trabajando arduamente para crear este tipo de cepas con la esperanza de desarrollar una vacuna contra la enfermedad. Así que, en sus últimos experimentos, han estado probando una de estas candidatas a vacunas.

En ratones criados para no tener un sistema inmune funcional, se descubrió que la cepa Zika de la vacuna era inofensiva, y no causaba daños notables en el cerebro ni alteraba el comportamiento de los ratones. Incluso parecía ser más seguro que una vacuna del virus de la Encefalitis Japonesa, otro virus transmitido por mosquitos que ataca el cerebro. En ratones a los que les habían injertado GBM humanos, este Zika menos potente todavía era capaz de matar células madre y prolongar las vidas de los ratones.

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“Obviamente, este es solo el primer paso, y todavía hay mucho más trabajo por hacer”, explicó Shi a Gizmodo. “Pero hay mucho por lo que estar emocionados”.

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El zika no es el único virus que se considera como un potencial tratamiento para el cáncer cerebral. Los virus que causan el sarampión y la polio también se dirigen de forma selectiva a ciertas células del cerebro. Los ensayos clínicos en humanos con estos virus –usando cepas debilitadas– ya se están aplicando en pacientes con cáncer cerebral y parecen ser prometedores.

“Esperamos que estos virus modificados se puedan combinar como terapia junto a otros tratamientos estándar”, dijo Shi. “Como una bala que apunta a algunas células madre concretas”.

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Shi y su equipo siguen trabajando para descubrir la relación entre el Zika y el cerebro. Comprender eso no solo permitirá a los científicos desarrollar nuevos tratamientos contra la enfermedad, sino también crear tratamientos para el cáncer cerebral más seguros y potentes. “Queremos entrenar al virus para que lo haga aún mejor”, dijo Shi. [mBio]

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