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Ciencia

Los meteoros y asteroides “del fin del mundo” podrían haber sido los disparadores de las condiciones favorables a la existencia de la vida en nuestro planeta

Un nuevo trabajo de investigación afirma que el cataclismo causado por el impacto de un meteoro podría crear nueva vida tan fácilmente como podría destruirla
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Los meteoros temidos porque podrían causar el fin del mundo tienen mala reputación. Durante décadas a estas pobres rocas se las ha denostado en la prensa, demonizado en producciones de Hollywood, por la cantidad relativamente limitada que causó eventos de extinción en nuestro planeta. Pero ¿qué hay de los meteoros que podrían haber creado las condiciones para la vida en la Tierra? ¿Oíste algo sobre ellos?

Te contaremos sobre esos meteoros aquí. Dos investigadores marinos publicaron una revisión integral de estudios científicos que investigaron tres de los más grandes sitios de impacto de meteoros en nuestro planeta: el lago Lonar de la India, la estructura de impacto Haughton de Canadá, y el infame cráter de impacto que mató a los dinosaurios, Chicxulub en la península de Yucatán. Cada una de esas colisiones generó tanto calor durante tanto tiempo, que incubaron ecosistemas de chimeneas hidrotermales de larga duración “que persistieron durante siglos”, indican   en el nuevo trabajo.

Es decir que el impacto potencialmente dador de vida de un meteoro de gran tamaño podría haber causado intenso calor y significativo desplazamiento de masa. La roca que rodeaba al lugar se derritió a causa de esta colisión, y eso creó un entorno caliente y rico en minerales que produjo las condiciones químicas para que hubiera nueva vida microbiana, al tiempo que ingresaba agua en el nuevo cráter.

“Tienes un lago rodeando un centro muy caliente”, explicó la autora principal de la revisión Shea Cinquemani, en declaraciones. “Y ahora tienes un sistema de chimeneas hidrotermales como las hay en las profundidades del mar, pero causadas por el calor de un impacto” (y tal como sucede con las chimeneas hidrotermales del fondo del mar, estos ecosistemas pueden prosperar sin energía que provenga de la fotosíntesis que utiliza la luz solar).

El meteoro que crea las condiciones

Meteoro Haughton
© James St. John, via Flickr, CC 2.0 license

“Hemos hablado durante años de la posibilidad de que la vida pudiera haberse originado en las chimeneas hidrotermales de las profundidades del mar”, según el oceanógrafo Richard Lutz, cuya investigación inicial de postdoctorado a fines de la década de 1970 fue la que dio lugar al descubrimiento de vida submarina en cercanías de esas chimeneas.

Cinquemani era estudiante de Lutz en Rutgers el año pasado, y una tarea de estudio que argumentaba que la vida microbiana podría haber sido posible cerca de antiguas chimeneas hidrotermales en Marte dio lugar a un artículo publicado tras la revisión por expertos.

De los cráteres que examinaron Cinquemani y Lutz, tal vez el más instructivo sea el de la Estructura de Impacto de Haughton en el Ártico Canadiense. Es un cráter de 23 kilómetros de diámetro causado por un impacto de hace 31 millones de años y que generó su propio calor durante “varios milenios” antes de disiparse por debajo de los 50°C necesarios para mantener su sistema autogenerado de chimeneas hidrotermales, según el estudio.

“A pesar de la disminución de la temperatura debido a su cercanía con los polos, la magnitud de calor que produjo el impacto y que se almacenó dentro de la estructura resultante, habría impedido que el lago del cráter se congelara o disipara”, afirman los autores del trabajo.

El registro geológico de Haughton está repleto de fragmentos  de roca y sedimentos que se conocen como breccia, junto con vetas que se formaron por corrientes de agua subterránea y otras señales de deposición de minerales como la celestina, la baritina y la fluorita. Es buena evidencia de que el meteoro correcto puede crear un sistema perdurable de chimeneas hidrotermales incluso si lo que hay es un terreno helado y hostil.

Hipotéticamente, cualquier asteroide que haya impactado en los inicios de la historia de la Tierra podría haber tenido mejor probabilidad de dar lugar a chimeneas hidrotermales más cercanas al calor del ecuador. Hay que señalar que, aunque el impacto de Chicxulub tiene sus crestas en tierra, el lugar del impacto en realidad está ubicado en el agua, en el golfo de México. Como el 70% de la superficie de nuestro planeta está cubierta por el agua, hay muchas probabilidades de que los meteoros que impactaran contra la joven Tierra cayeran en el océano.

“Tal vez nunca sepamos cómo empezó exactamente, pero podemos tratar de entender mejor cómo fue que podrían haber ocurrido las cosas”, dijo Cinquemani.

Hay más que solo unas chimeneas

“También está la posibilidad de que en otros cuerpos terrestres se produjeran o produzcan procesos similares”, escribieron Cinquemani y Lutz. Las plumas de calor que registró la nave espacial que orbita en torno a las lunas Europa de Júpiter y Encélado de Saturno, sugieren que hay actividad hidrotermal bajo el agua”.

Sugieren que los científicos planetarios podrían aplicar técnicas similares a las de la investigación efectuada en las chimeneas hidrotermales terrestres, “creando una forma no solo de predecir cómo podría formarse vida en esos cuerpos planetarios, sino también de echar un vistazo al aspecto inicial de la joven Tierra”.

Cinquemani espera además que se investiguen las posibilidades de vida por la evidencia de las chimeneas hidrotermales ya secas de Marte “incluya breccias derretidas por el impacto y disposiciones hidrotermales en los cráteres marcianos” de hace más de 3,7 mil millones de años”.

Es probable que después de que se lleve a cabo ese trabajo empecemos a pensar en esos grandes meteoros que asustan como fuentes de vida, y no solo causantes de la extinción.

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