Los perros llevan miles de años conviviendo con los seres humanos y desarrollando una extraordinaria sensibilidad hacia nuestras voces, gestos y emociones. Sin embargo, todavía existen numerosos interrogantes sobre cómo interpretan realmente las palabras que escuchan.
Ahora, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Eötvös Loránd, en Budapest, Hungría, revela que el cerebro canino procesa determinados patrones del habla de una manera mucho más parecida al cerebro humano de lo que se creía.
La investigación, publicada en septiembre de 2026 en la revista científica Science, demuestra que los perros pueden identificar límites entre palabras dentro de secuencias continuas de sonidos, utilizando especialmente la información proporcionada por las consonantes.
El cerebro de los perros puede identificar palabras dentro del habla continua
Cuando escuchamos hablar a alguien, nuestro cerebro separa automáticamente las palabras, aunque los sonidos se produzcan sin pausas claramente definidas.
Esta capacidad, conocida como segmentación del habla, es fundamental para comprender el lenguaje humano. Para investigar si los perros poseen mecanismos similares, los científicos analizaron la actividad cerebral de 20 personas y 20 perros domésticos mientras escuchaban secuencias continuas de sonidos.
Los estímulos incluían combinaciones de consonantes y vocales organizadas en patrones repetitivos, sin pausas que indicaran dónde comenzaba o terminaba cada palabra. Mediante electroencefalografía (EEG), los investigadores registraron cómo respondían los cerebros a estas secuencias.
Los resultados revelaron que tanto humanos como perros podían detectar determinados patrones que permitían separar las secuencias en unidades semejantes a palabras.

Las consonantes son la clave de este sorprendente descubrimiento
Uno de los resultados más interesantes fue que los perros mostraron una preferencia por las consonantes frente a las vocales al identificar los patrones del habla.
En numerosos idiomas, las consonantes contienen información especialmente útil para distinguir unas palabras de otras.
Los científicos descubrieron que, aproximadamente 400 milisegundos después del inicio de cada unidad, aparecía una respuesta cerebral característica tanto en perros como en humanos. Esta respuesta se observó especialmente cuando las secuencias estaban organizadas mediante patrones consonánticos.
Hasta ahora, este tipo de preferencia durante la segmentación del habla se había documentado principalmente en seres humanos.
El hallazgo sugiere que algunos mecanismos de procesamiento lingüístico podrían desarrollarse incluso en animales que no poseen capacidades humanas para hablar.
Escuchar a las personas podría modificar el funcionamiento del cerebro canino
Los investigadores consideran que la exposición habitual al habla humana podría contribuir a desarrollar estas capacidades.
Los perros domésticos escuchan constantemente conversaciones, instrucciones y diferentes sonidos producidos por sus cuidadores. Esta experiencia podría favorecer que sus cerebros aprendan a reconocer regularidades estadísticas presentes en el lenguaje. Sin embargo, el estudio no demuestra que los perros comprendan conversaciones completas ni que interpreten las palabras de la misma manera que una persona.
Lo que revela es que poseen mecanismos neuronales capaces de identificar estructuras sonoras que facilitan la separación del habla.
How does your dog find the words in everything you say?
Scientists in Budapest read the brain waves of twenty family dogs hearing made up words. Their brains locked onto the consonants, the same trick human brains use.
No other animal had been shown to do it. pic.twitter.com/3rxJLsaqs5
— Interesting Universe (@InterestingUni) October 9, 2026
Un descubrimiento que cambia nuestra comprensión del lenguaje
Los resultados plantean nuevas preguntas sobre el origen evolutivo de las capacidades relacionadas con el lenguaje. Durante mucho tiempo, se consideró que determinadas estrategias de procesamiento del habla estaban estrechamente vinculadas con las habilidades lingüísticas exclusivas del ser humano.
Sin embargo, los perros muestran que algunas de estas estrategias también pueden aparecer en especies evolutivamente distantes de nosotros. El descubrimiento podría ayudar a comprender cómo la experiencia auditiva modifica el cerebro y qué capacidades cognitivas son necesarias para reconocer patrones del lenguaje.
Aunque los perros no hablen como nosotros, sus cerebros parecen estar mucho más preparados para procesar ciertos aspectos de nuestras palabras de lo que imaginábamos.