¿Qué ocurriría si todo lo que conocemos, desde la Tierra hasta las galaxias más lejanas, estuviera relacionado con un gigantesco agujero negro formado en otro universo?
Aunque parece una idea sacada de la ciencia ficción, esta posibilidad ha sido explorada mediante modelos matemáticos por investigadores del Instituto Perimeter de Física Teórica y la Universidad de Waterloo, en Canadá.
La hipótesis propone que el Big Bang podría no haber sido el comienzo absoluto de la realidad, sino el resultado del colapso de una estrella en un universo con más dimensiones que el nuestro.
El planteamiento fue presentado originalmente en 2013 y desarrollado en publicaciones científicas posteriores. Aunque sigue siendo una propuesta especulativa, ofrece una forma diferente de abordar algunos de los grandes misterios de la cosmología.
El Big Bang podría haber nacido de un agujero negro en otra dimensión
Según el modelo cosmológico convencional, el universo observable comenzó a expandirse hace aproximadamente 13.800 millones de años desde un estado extremadamente caliente y denso.
Sin embargo, las ecuaciones de la relatividad general encuentran importantes limitaciones cuando intentan describir las condiciones más extremas del universo primitivo.
Para explorar una explicación alternativa, los físicos Niayesh Afshordi, Robert Mann y Razieh Pourhasan desarrollaron un modelo en el que existe un universo con cuatro dimensiones espaciales, una más que las tres que percibimos. En ese escenario, una estrella gigantesca podría colapsar gravitacionalmente y formar un agujero negro.
La formación de ese objeto produciría una estructura tridimensional en expansión asociada a su horizonte de sucesos.
Según la hipótesis, esa estructura podría corresponder a nuestro propio universo.

Cómo sería vivir en un universo que funciona como una membrana
La propuesta utiliza conceptos de la denominada teoría de branas, según la cual nuestro universo podría existir como una especie de membrana dentro de un espacio de dimensiones superiores.
De esta manera, las galaxias, los planetas y toda la materia conocida formarían parte de una estructura tridimensional inmersa en un universo más amplio. Los investigadores comparan esta idea con una proyección: aquello que percibimos como nuestra realidad podría ser una manifestación de procesos físicos que ocurren en una dimensión adicional.
Este modelo también ofrece una posible alternativa para estudiar el problema de la singularidad inicial y las condiciones que hicieron posible la expansión cósmica.
¿Qué pruebas podrían demostrar que esta teoría es correcta?
Una de las mayores dificultades de esta hipótesis es encontrar evidencias observacionales que permitan distinguirla de los modelos cosmológicos tradicionales.
Los científicos consideran que determinadas características de las perturbaciones primordiales podrían proporcionar pistas sobre el origen del universo. Estas señales podrían investigarse mediante el análisis del fondo cósmico de microondas, la radiación que conserva información sobre las primeras etapas del cosmos. Sin embargo, todavía no existe ninguna observación que confirme que nuestro universo nació de un agujero negro situado en una dimensión superior.
Además, el modelo debe explicar con precisión las propiedades del universo que ya conocemos y competir con las predicciones de la cosmología estándar.
🚨 WHAT IF BLACK HOLES CREATE NEW UNIVERSES?
Scientists are exploring a shocking theory that black holes may not destroy everything… they could actually create “baby universes” with completely different laws of physics.
Some researchers even believe our own universe may have… pic.twitter.com/tEnJcBVG00
— Next Science (@NextScience) October 6, 2026
Una teoría que cambiaría nuestra comprensión del universo
Si algún día se encontraran pruebas sólidas de este escenario, sus implicaciones serían extraordinarias.
El Big Bang dejaría de interpretarse necesariamente como un comienzo absoluto y podría entenderse como una etapa de un proceso cosmológico más amplio. No obstante, la idea de que nuestro universo surgió de un agujero negro no significa que esté demostrado que vivimos literalmente dentro de uno.
Por ahora, se trata de una hipótesis matemática que continúa siendo objeto de discusión científica.
La gran pregunta permanece abierta: ¿el universo comenzó con el Big Bang o su historia forma parte de una realidad mucho más extensa que todavía no podemos observar?