Los perros de razas grandes, como los gran daneses o los san bernardos, suelen tener una esperanza de vida menor que los de razas pequeñas. Aunque esta diferencia se conoce desde hace décadas, los científicos todavía intentan comprender qué ocurre dentro de sus células para explicar por qué envejecen más rápido.
Ahora, una investigación de la Universidad Estatal de Arizona (ASU), publicada en la revista Science, encontró una posible respuesta en los mecanismos que regulan el ADN.
El descubrimiento apunta a que determinados fragmentos genéticos, conocidos como «genes saltarines», podrían desempeñar un papel importante en la velocidad del envejecimiento canino.
El ADN podría explicar por qué los perros grandes envejecen más rápido
Los investigadores analizaron muestras genéticas de 864 perros participantes en el Dog Aging Project, una iniciativa científica dedicada a estudiar cómo envejecen estos animales.
El equipo examinó más de tres millones de sitios de metilación del ADN, un proceso químico que regula la actividad genética sin modificar su secuencia.
Estas marcas funcionan como mecanismos de control que ayudan a mantener determinadas regiones del genoma bajo regulación. Sin embargo, los científicos descubrieron que algunas de estas marcas desaparecen progresivamente con la edad y que el proceso ocurre más rápido en los perros de mayor tamaño.
En particular, las razas gigantes presentaron una pérdida anual de metilación aproximadamente un 35 % superior a la observada en las razas pequeñas.

Qué son los genes saltarines y por qué preocupan a los científicos
El estudio identificó cambios especialmente importantes en los elementos genéticos conocidos como LINE-1.
Estos fragmentos de ADN tienen la capacidad de generar copias de sí mismos e insertarlas en diferentes regiones del genoma.
En condiciones normales, las células utilizan mecanismos como la metilación para mantenerlos controlados.
Pero cuando esas marcas reguladoras disminuyen, los elementos LINE-1 pueden aumentar su actividad y favorecer alteraciones genéticas relacionadas con enfermedades y envejecimiento. Los investigadores descubrieron que más del 40 % de las regiones asociadas a LINE-1 pierden metilación con la edad.
Esta diferencia podría ayudar a explicar por qué los perros grandes presentan una mayor vulnerabilidad a determinadas enfermedades asociadas al paso del tiempo.
El estudio también encontró diferencias entre machos y hembras
Otro resultado inesperado apareció al analizar el cromosoma X. Los investigadores observaron que los elementos LINE-1 de este cromosoma presentaban mayores niveles de metilación en los machos que en las hembras. Esto podría indicar diferencias en la regulación genética entre ambos sexos, aunque todavía se desconoce si tienen consecuencias directas sobre su esperanza de vida.
Los científicos destacan que estos resultados demuestran que el envejecimiento no depende únicamente de los genes heredados, sino también de cómo se regula su actividad.

Un descubrimiento que podría ayudar a estudiar el envejecimiento humano
Los perros representan un modelo especialmente útil para estudiar la longevidad porque comparten ambientes, hábitos y numerosas enfermedades con las personas.
Los investigadores consideran que comprender la regulación de los elementos LINE-1 podría abrir nuevas líneas de investigación sobre tratamientos destinados a retrasar determinadas enfermedades relacionadas con la edad.
Sin embargo, todavía no está demostrado que la pérdida de metilación sea una causa directa del envejecimiento acelerado. También podría ser una consecuencia de otros procesos biológicos.
Por ahora, el hallazgo ofrece una nueva pista sobre por qué los perros grandes suelen vivir menos y cómo pequeños cambios en la regulación del ADN pueden estar relacionados con diferencias importantes en la esperanza de vida.