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Ciencia

Los ríos del mundo se están quedando sin arena: la construcción la extrae mucho más rápido de lo que la naturaleza puede reponerla

Una revisión de 411 estudios advierte que la extracción de arena y grava está superando la capacidad natural de reposición de numerosos ríos. El caso del Mekong es especialmente grave: se extrae entre seis y 15 veces más sedimento del que llega naturalmente, provocando erosión, salinización y daños en comunidades ribereñas.
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Cuando pensamos en recursos naturales amenazados, solemos imaginar petróleo, agua dulce o determinados minerales. La arena casi nunca aparece en esa lista. Después de todo, basta con mirar cualquier playa o desierto para que parezca prácticamente infinita.

La realidad es muy distinta.

Una revisión internacional liderada por investigadores de la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU), en Singapur, concluye que numerosos ríos están perdiendo arena y grava más rápidamente de lo que los procesos naturales pueden reemplazarlas. El trabajo, publicado en Reviews of Geophysics, analizó 411 estudios científicos publicados desde 1974.

El problema está escondido dentro del hormigón de nuestras ciudades

La arena es uno de los ingredientes fundamentales del hormigón, además de utilizarse en carreteras, recuperación de terrenos e infraestructuras.

A escala mundial utilizamos alrededor de 50.000 millones de toneladas de arena y grava cada año, según Naciones Unidas. Solo el sector de la construcción podría aumentar todavía más su demanda durante las próximas décadas.

Pero no toda la arena sirve igual.

Los granos modelados durante mucho tiempo por el viento en los desiertos suelen ser demasiado redondeados para determinadas aplicaciones constructivas. Por eso ríos, costas y fondos marinos se han convertido en fuentes especialmente valiosas.

El problema aparece cuando las dragas empiezan a extraer sedimentos a un ritmo superior al que el río consigue transportar desde aguas arriba.

Los ríos del mundo se están quedando sin arena: la construcción la extrae mucho más rápido de lo que la naturaleza puede reponerla
© Magnific

El Mekong está perdiendo arena hasta 15 veces más rápido de lo que la recupera

El delta del Mekong, en Vietnam, muestra hasta dónde puede llegar el problema.

Un estudio publicado este año en Science Advances calculó que allí se extraen anualmente unos 48 millones de metros cúbicos de arena, mientras la extracción supera entre seis y 15 veces la llegada natural de nuevos sedimentos.

El resultado es que el propio fondo del río empieza a hundirse.

Aproximadamente el 65% de la red de canales estudiada experimentó erosión asociada a la extracción, con un descenso promedio del lecho cercano a 10 centímetros por año. Los modelos indican además que la minería de arena explica alrededor del 25-30% de la erosión del fondo observada en el delta.

Quitar arena también permite que el mar avance tierra adentro

Cuando el fondo se hace más profundo, cambia la circulación del agua.

En el Mekong, los investigadores estiman que la extracción puede hacer avanzar el agua salada hasta 1,5 kilómetros adicionales hacia el interior durante la estación seca. Eso amenaza cultivos, ecosistemas y reservas de agua dulce utilizadas por millones de personas.

Además, retirar sedimentos puede desestabilizar las riberas, reducir niveles de aguas subterráneas y aumentar los riesgos para carreteras, puentes, edificios y otras infraestructuras situadas junto a los ríos.

Ni siquiera sabemos exactamente cuánta arena estamos sacando

Aquí aparece otro problema sorprendente: faltan datos.

De los 411 trabajos revisados, solo el 27% cuantificaba realmente cuánto material había sido extraído. La mayoría se concentraba en estudiar los daños cuando ya habían ocurrido.

Los investigadores proponen combinar imágenes satelitales, drones, sonar y mediciones del fondo para establecer un verdadero “presupuesto de sedimentos”: cuánto aporta naturalmente cada río y cuánto puede retirarse sin destruir su equilibrio.

También plantean recurrir más a residuos de construcción, vidrio reciclado y otros materiales alternativos.

Porque el planeta no va a quedarse literalmente sin todos sus granos de arena. El peligro es bastante más concreto: podemos vaciar de sedimentos los ríos de los que dependemos mucho antes de dejar de necesitarlos para construir nuestras ciudades.

Fuente: Xataka.

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