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Ciencia

Los romanos fabricaron hace 1.600 años una copa que cambia de color como por arte de magia. Ahora una científica logró reproducir el secreto que escondía su vidrio

La misteriosa Copa de Licurgo pasa del verde al rojo según cómo recibe la luz. Investigadores de la Universidad de Sheffield consiguieron reproducir su efecto utilizando diminutas partículas de oro y plata.
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Hace unos 1.600 años, un artesano del Imperio romano fabricó una copa que parecía desafiar las leyes de la naturaleza. Cuando recibía luz desde el exterior, su superficie adquiría una tonalidad verde jade. Pero al iluminarla desde atrás, el vidrio se transformaba en un rojo intenso, semejante al de una piedra preciosa.

La pieza, conocida como Copa de Licurgo, sobrevivió hasta nuestros días y actualmente se conserva en el Museo Británico de Londres. Su extraordinaria propiedad óptica llevaba décadas despertando preguntas sobre los conocimientos de los antiguos artesanos.

Ahora, una investigación de la Universidad de Sheffield consiguió reproducir de manera fiable ese cambio de color, recuperando una técnica que combina pequeñas cantidades de metales con un control preciso de la fabricación del vidrio.

Una copa romana de 1.600 años que cambia del verde al rojo

Los romanos fabricaron hace 1.600 años una copa que cambia de color como por arte de magia. Ahora una científica logró reproducir el secreto que escondía su vidrio
La iluminación desde el interior permite apreciar el intenso color rojo característico del vidrio dicroico romano. © Museo Británico.

La Copa de Licurgo fue elaborada durante el siglo IV y tiene aproximadamente 16 centímetros de altura. Su superficie representa un episodio mitológico en el que Licurgo, rey de Tracia, queda atrapado entre las ramas de una vid tras enfrentarse al dios Dioniso. Según la ficha oficial del Museo Británico, se trata de uno de los ejemplos más extraordinarios de vidrio dicroico romano, un material que presenta colores diferentes según cómo interactúa con la luz.

El secreto está en diminutas partículas de oro y plata incorporadas al vidrio. Estas estructuras, mucho más pequeñas que la longitud de onda de la luz visible, modifican la manera en que determinadas frecuencias son absorbidas o transmitidas. El resultado es un efecto que hoy podemos explicar mediante la nanotecnología, aunque todavía se desconoce cómo los romanos llegaron a dominar aquella composición.

Una científica logró reproducir el vidrio después de numerosos experimentos

La responsable del avance fue Lisa Hollands, especialista en materiales de la Universidad de Sheffield, que trabajó junto a la profesora Caroline Jackson, experta en vidrio romano. De acuerdo con el comunicado publicado por la Universidad de Sheffield el 26 de octubre de 2026, el proyecto buscaba recuperar las propiedades de la Copa de Licurgo mediante una fórmula que pudiera reproducirse de forma consistente.

El equipo comenzó desarrollando una base de vidrio semejante a la que podrían haber utilizado los artesanos antiguos. Después experimentó con pequeñas cantidades de oro y plata, diferentes tipos de hornos, temperaturas y niveles de oxígeno. Incluso incorporaron azúcar en algunas pruebas para modificar las condiciones químicas de la mezcla.

Los romanos fabricaron hace 1.600 años una copa que cambia de color como por arte de magia. Ahora una científica logró reproducir el secreto que escondía su vidrio
Lisa Hollands consiguió reproducir las propiedades ópticas del vidrio romano mediante una combinación controlada de materiales y condiciones de fabricación. © Universidad de Sheffield.

Finalmente, Hollands encontró una composición que producía vidrio verde cuando recibía luz frontal y rojo cuando era iluminado desde atrás. La clave del avance no está en haber descubierto la participación de las nanopartículas, algo que ya se conocía, sino en conseguir una fórmula repetible para fabricar el material.

La tecnología romana podría ayudar a desarrollar nuevos materiales

El descubrimiento también dio lugar a una colaboración artística. Elliot Walker, ganador de la segunda temporada del programa Blown Away, utilizó el vidrio desarrollado en Sheffield para crear una escultura inspirada en la Copa de Licurgo.

La obra se presentará durante el Festival of the Mind de la Universidad de Sheffield, del 6 al 15 de noviembre de 2026, y posteriormente pasará a formar parte del Turner Museum of Glass. Más allá de sus aplicaciones decorativas, el proyecto forma parte de investigaciones sobre materiales fotónicos capaces de controlar la interacción con la luz, un campo relevante para determinadas tecnologías ópticas, energéticas y de diagnóstico.

La universidad también relaciona los conocimientos obtenidos con investigaciones sobre vidrios especiales utilizados para inmovilizar residuos nucleares. El hallazgo no demuestra que los romanos comprendieran la nanotecnología como la conocemos actualmente. Pero sí confirma que fueron capaces de fabricar materiales con propiedades extraordinariamente complejas.

Dieciséis siglos después, los científicos han conseguido reproducir uno de los efectos más sorprendentes de aquella artesanía.

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