El cambio climático está transformando las montañas de Estados Unidos a una velocidad preocupante. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) revela que más de 300 glaciares desaparecieron del oeste estadounidense desde mediados del siglo XX.
La investigación, desarrollada por científicos de la Universidad Estatal de Portland y del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), también identificó una característica que comparten muchos de los glaciares que todavía existen: están refugiados en lugares donde la geografía los protege parcialmente del calentamiento.
Sin embargo, esta protección natural podría no ser suficiente para garantizar su supervivencia durante las próximas décadas.
Estados Unidos perdió un tercio de su superficie glaciar
Para comprender la magnitud del retroceso, los investigadores compararon mapas topográficos históricos elaborados entre las décadas de 1950 y 1990 con un inventario basado en imágenes más recientes, correspondientes aproximadamente a 2015.
Los registros históricos identificaban 1.453 glaciares, mientras que el inventario posterior contabilizó 1.331.
Aunque la diferencia parece indicar la desaparición de solamente 122 glaciares, el fenómeno es más complejo.

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Muchos cuerpos de hielo se fragmentaron debido al aumento de las temperaturas. Al dividirse en masas más pequeñas, comenzaron a contabilizarse como glaciares independientes, ocultando parte de las pérdidas reales.
Por eso, el número total no refleja completamente el deterioro. Los científicos calcularon que la superficie glaciar disminuyó aproximadamente un 35 %, mientras que el volumen total de hielo cayó un 33 %.
Algunas regiones sufrieron pérdidas especialmente pronunciadas. En las montañas Beartooth-Absaroka y Sierra Nevada, la reducción del volumen de hielo alcanzó aproximadamente el 77 %.
Qué tienen en común los glaciares que todavía sobreviven
Uno de los descubrimientos más interesantes del estudio está relacionado con la ubicación de los glaciares supervivientes.
A medida que retroceden, muchas masas de hielo quedan limitadas a sectores montañosos que reciben menos radiación solar directa. Estos lugares incluyen barrancos profundos, pendientes protegidas y zonas bajo la sombra de grandes cumbres.
Las condiciones topográficas permiten reducir parcialmente la exposición al calor y ralentizar el derretimiento. En otras palabras, los glaciares que permanecen no necesariamente sobreviven porque las temperaturas sean adecuadas, sino porque encontraron refugios naturales que retrasan su desaparición.
Sin embargo, estos espacios protegidos también tienen límites frente al aumento sostenido de las temperaturas globales.
Por qué la desaparición de los glaciares representa un problema
La pérdida de hielo puede generar consecuencias que van mucho más allá de los cambios visibles en el paisaje.
Los glaciares funcionan como reservas naturales de agua dulce y contribuyen al caudal de algunos ríos durante los meses cálidos. Su desaparición puede modificar la disponibilidad estacional de agua y afectar los ecosistemas de alta montaña. También puede aumentar la inestabilidad del terreno y favorecer desprendimientos o movimientos de sedimentos.
El fenómeno tampoco se limita a Estados Unidos. Investigaciones internacionales estimaron que los glaciares del planeta perdieron alrededor de 273.000 millones de toneladas de hielo anuales entre 2000 y 2023.
El estudio estadounidense aporta una nueva perspectiva sobre esta crisis ambiental: incluso los glaciares que todavía resisten lo hacen, en muchos casos, gracias a condiciones geográficas muy particulares.
Los científicos advierten que, sin una reducción del calentamiento global, numerosos glaciares podrían continuar disminuyendo hasta desaparecer durante este siglo.