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Palantir asegura que nadie puede apagar la inteligencia artificial militar de la OTAN, pero Europa teme depender de Estados Unidos

Las restricciones a Starshield en Ucrania reavivaron las dudas sobre el control de la tecnología militar estadounidense. Aunque Palantir asegura que su sistema Maven no puede desactivarse remotamente, varios países europeos buscan desarrollar alternativas propias.
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La dependencia tecnológica se está convirtiendo en una preocupación para la seguridad militar europea. Un reciente incidente relacionado con los servicios satelitales de SpaceX en Ucrania volvió a poner sobre la mesa una pregunta: ¿qué ocurriría si Estados Unidos decidiera restringir el acceso a sistemas fundamentales para la defensa de sus aliados?

En medio de estas inquietudes, Palantir, una de las principales compañías estadounidenses de inteligencia artificial aplicada al ámbito militar, salió a defender la autonomía de su plataforma Maven Smart System, utilizada por la OTAN.

La empresa asegura que ni ella ni el Gobierno estadounidense pueden desactivar remotamente esta tecnología. Sin embargo, varios países europeos continúan evaluando alternativas para reducir su dependencia de proveedores extranjeros.

Qué es Maven, la inteligencia artificial militar que utiliza la OTAN

Maven Smart System es una plataforma de inteligencia artificial diseñada para procesar grandes cantidades de información procedente de satélites, radares, drones y otros sensores militares.

Su principal función consiste en integrar esos datos y proporcionar a los mandos una visión más completa del campo de batalla, permitiéndoles identificar objetivos, analizar situaciones y acelerar la toma de decisiones.

La OTAN adquirió el sistema en 2025 para su cuartel general militar en Europa y anunció que había alcanzado su plena capacidad técnica operativa en junio de 2026.

Ante las preocupaciones sobre el control de la plataforma, Louis Mosley, vicepresidente ejecutivo de Palantir para Reino Unido y Europa, declaró a Reuters que los clientes mantienen el control operativo de los sistemas adquiridos.

Según el ejecutivo, no existe ningún mecanismo que permita a Palantir o al Gobierno estadounidense apagar Maven de manera remota. También aseguró que los países compradores pueden utilizar el software sin intervención directa de empleados de la compañía.

Palantir asegura que nadie puede apagar la inteligencia artificial militar de la OTAN, pero Europa teme depender de Estados Unidos
© Sandboxx – Youtube.Sandboxx – Youtube.

El incidente con Starshield en Ucrania encendió las alarmas

Las declaraciones de Palantir llegan después de que Ucrania denunciara restricciones en Starshield, el servicio de comunicaciones satelitales militares operado por SpaceX.

Durante octubre, varios terminales dejaron de funcionar correctamente cuando estaban instalados en plataformas que circulaban a velocidades superiores a 160 kilómetros por hora. La situación afectó operaciones militares ucranianas, especialmente aquellas relacionadas con drones interceptores utilizados para responder a ataques rusos.

Según una investigación de Reuters publicada el 15 de octubre, tres fuentes indicaron que la orden de limitar el servicio había surgido dentro de la Casa Blanca.

Sin embargo, no quedó establecido públicamente quién tomó la decisión ni cuáles fueron sus motivaciones.

El incidente generó nuevas preocupaciones sobre la posibilidad de que tecnologías militares proporcionadas por empresas extranjeras puedan quedar sujetas a restricciones ajenas al control de los países que las utilizan.

El 24 de octubre, Ucrania informó que los servicios Starlink y Starshield habían recuperado conexiones estables en plataformas que circulaban a más de 400 kilómetros por hora. Aun así, no confirmó que todas las capacidades estuvieran completamente restablecidas.

Europa busca alternativas para reducir su dependencia tecnológica

Las dudas sobre la autonomía de los sistemas militares estadounidenses están impulsando distintas iniciativas en Europa.

Alemania ha expresado reservas sobre la utilización de Maven en sus propias fuerzas armadas. Sus responsables militares cuestionaron la posibilidad de que empleados de una empresa privada accedan a bases de datos nacionales relacionadas con la defensa.

Francia también desarrolla capacidades propias de análisis e integración de datos militares, mientras empresas europeas como ChapsVision buscan posicionarse como alternativas a las plataformas estadounidenses. Otros países, entre ellos Dinamarca y España, también han examinado su dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros.

El desafío consiste en desarrollar herramientas que puedan competir con sistemas que ya integran grandes cantidades de información y están incorporados a operaciones militares reales.

Por qué reemplazar a Palantir no es tan sencillo

Aunque Europa cuenta con empresas especializadas en inteligencia artificial, ciberseguridad y análisis de datos, sustituir una plataforma como Maven implica mucho más que desarrollar un programa informático.

Estos sistemas necesitan conectar diversas fuentes de información militar, operar bajo exigentes condiciones de seguridad y funcionar de manera coordinada con las infraestructuras existentes.

Además, deben demostrar su confiabilidad en escenarios operativos donde una interrupción podría tener consecuencias importantes.

Por eso, la autonomía tecnológica no depende únicamente de controlar el software. También involucra infraestructura, comunicaciones, mantenimiento, actualizaciones y acceso a datos. La controversia alrededor de Palantir refleja una transformación más amplia: a medida que la inteligencia artificial adquiere mayor protagonismo en la defensa, también aumenta la importancia estratégica de las compañías que desarrollan estas tecnologías.

Aunque Palantir asegura que Maven no puede apagarse remotamente, el debate europeo apunta a una cuestión más profunda: cuánto control real tienen los países sobre los sistemas tecnológicos de los que depende su seguridad.

 

 

Fuente: Xataka.

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