Este pequeño coche de radiocontrol es capaz de maniobrar con un arte que haría palidecer de envidia a los protagonistas de Fast and Furious. En su interior lleva un nuevo algoritmo creado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Se trata de un software capaz de aprender y adaptarse a las condiciones de la carretera.

Lo primero que aprende el algoritmo es, obviamente, a girar y maniobrar de manera normal, pero a medida que las condiciones del terreno empeoran, el programa aprende a compensar los movimientos del vehículo hasta llegar a controlar de forma precisa hasta la conducción con derrapes.

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Los datos para este aprendizaje los recoge de varios acelerómetros y cámaras con los que es capaz de calcular no solo su posición, sino también su velocidad o inercia. El objetivo del algoritmo no es que nos de un infarto cuando dejemos conducir a nuestro coche autónomo, sino ayudar a los vehículos del futuro a mantenerse en la carretera y no colisionar incluso cuando las condiciones de la carretera son desfavorables o se produce uno de los tan temidos derrapes. [MIT AeroAstro vía IEEE Spectrum]

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