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Foto: Museo Bornholm
Foto: Museo Bornholm

La isla de Bornholm, frente a la costa sur de Suecia, acoge algunos de los yacimientos arqueológicos más fascinantes del mundo. El último es un templo de hace 5.000 años en el que han aparecido 300 piedras solares grabadas. La cuestión es que nadie sabe para qué sirven ni por qué intentaron quemarlas.

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No es la primera vez que aparecen estos artefactos en el norte de Europa, pero nunca en un número tan grande. Las piedras solares son discos de roca tallada con líneas y símbolos que recuerdan a un sol, de ahí su nombre. Sin embargo, hasta ahora nadie ha logrado descubrir si los dibujos de las piedras tienen algún tipo de significado o son simplemente decorativos. Algunas piedras apenas tienen unas muescas. Otras están profusamente grabadas.

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Los artefactos han aparecido en un yacimiento especialmente enigmático: Vasagård. Los arqueólogos suponen que se trata de algún templo dedicado al sol, porque las entradas al edificio están alineadas con los solsticios, pero es solo una suposición. La construcción y los discos datan del año 3.500 al 2.700 antes de Cristo.

¿Para que servían las piedras solares? Es la pregunta del millón. Los investigadores creen que quizá se trataba de algún tipo de moneda o tributo para entrar al templo. Quizá incluso son algún sistema de cómputo para medir el paso del tiempo. Lo que está claro es que eran importantes porque nadie se hubiera tomado las molestias y el tiempo necesario para tallarlas si fueran simple decoración. Para enredar aún más la cuestión, hay discos que no muestran un patrón solar, sino marcas que recuerdan a una telaraña o figuras geométricas que parecen campos de cultivo vistos desde arriba. No faltan los arqueólogos que postulan la idea de que podrían ser algún tipo de mapa.

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Foto: Museo Bornholm
Foto: Museo Bornholm

Una de las hipótesis juega con la idea de que los discos formaran parte de algún tipo de rito funerario, porque muchos de ellos están rotos y muestran señales de haber sido arrojados a un fuego. Las excavaciones en Vasagård continúan. Quizá acaben desenterrando otros artefactos que permitan explicar para qué usaban el asentamiento los seres humanos de aquella época. [vía Science Alert]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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